Miércoles 26 de marzo de 2014,
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Roban el 6% de bitcoins en circulación

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Bitcoin física

Bitcoin física

Roban el equivalente al 6% de los bitcoins en circulación en el mundo, lo que obliga al cierre de una de las mayores Plataformas de Intercambio, la japonesa MT.GOX

La dinámica del robo, como cualquier otra actividad empresarial, trata de repetirse tanto como le resulta posible para maximizar el beneficio. Una actividad puede repetirse tantas veces como puedan realizarla los empleados, dependerá, por tanto, del número de éstos, de los desplazamientos, de los problemas de logística de tales desplazamientos, de los suministros necesarios y, por supuesto, del almacén.

El robo perfecto sería aquél que se pudiera realizar sin apenas material, sin moverse del sitio, cuyo objeto tuviese poco volumen, gran valor, pudiese transferirse inmediatamente y pudiera desplazarse de un país a otro en muy poco tiempo

Para realizar un buen robo hace falta una serie de elementos que, en ocasiones, no son de fácil obtención, por ejemplo, las armas; o, que pueden llamar la atención, por ejemplo, la adquisición de productos químicos.

Los problemas de logística determinan dos riesgos:

1º.- Salir de un espacio seguro a la calle; y

2º.- El tiempo necesario para dichos desplazamientos.

Cuanto mayor es el desplazamiento menor número de operaciones se pueden realizar. Evidentemente, todos los desplazamientos exigen una actividad adicional de ocultación porque, a modo de ejemplo, está muy mal visto caminar por la calle con armas automáticas.

Lo robado debe ser inmediatamente escondido y, por lo tanto, puede generar graves problemas de almacén. No es lo mismo robar 1.000 billetes de 500 euros que 1.000 toneladas de aceitunas, aún cuando ambos conjuntos, posiblemente, tengan el mismo valor. Guardar uno u otro objeto es radicalmente diferente. Además, el segundo producto genera otro problema muy grave: necesita conservarse, cuidarse para que no se pudra y, sobre todo, y finalmente, convertirlo en dinero. Este paso es el más arriesgado y donde habitualmente se producen las detenciones de los autores del robo.

La cuestión es si existe algo muy similar al dinero, que no cuente con toda la infraestructura del Estado, soportado en anotación contable y, en teoría, muy fácilmente convertible en dinero. Y puede afirmarse que sí existe, se trata de los bitcoins

Todo puede mejorarse, si se opera entre dos países o entre dos provincias que pertenezcan a dos Comunidades Autónomas distintas, con dos policías diferenciadas, etc.

El robo perfecto sería aquél que se pudiera realizar sin apenas material, sin moverse del sitio, cuyo objeto tuviese poco volumen, gran valor, pudiese transferirse inmediatamente y, por último, pudiera desplazarse de un país a otro varias veces en muy poco tiempo.

Después de todas estas consideraciones, el robo ideal, como es obvio, es el robo de números bancarios que son fácilmente transferibles de una cuenta a otra, de un país a otro, para, por fin, en la otra parte del mundo convertirlos en dinero. En contrapartida, son los elementos, posiblemente, más protegidos en el ámbito civil.

La cuestión es si existe algo muy similar al dinero, que no cuente con toda la infraestructura del Estado, soportado en anotación contable y, en teoría, muy fácilmente convertible en dinero. Y puede afirmarse que sí existe, se trata de los bitcoins.

Para quienes no estén habituados a este término, los bitcoins son una moneda cuya contrapartida es una masa de dinero. Antiguamente, se emitían tantos billetes como oro se disponía en el Banco Nacional. El billete representaba una parte o fracción de esa masa de oro. Los bitcoins, de modo análogo, parten de una masa de dinero real, contra la cual se expiden una serie de monedas virtuales, llamadas bitcoins. La gente los compra con dinero real y, una vez que las adquiere, opera con ellos en un ordenador como si se tratase de cualquier otra divisa o de una transacción contra una tarjeta de crédito. Llegado el caso, igual que se compran, también se pueden vender y recuperar el dinero ordinario invertido. Otra cosa es que, al igual que la divisa, puedan existir oscilaciones de cotización.

El atractivo para muchas personas es inmediato: el uso para transacciones económicas opacas es sencillo y siempre se ha hablado de su eventual utilización para lavado de dinero

De modo similar al Banco Central Europeo, existe un ordenador central que hace de ‘monedero’ y que, a su vez, distribuye esa masa de ‘bitcoins’ en otros ordenadores que podían asemejarse a los Bancos Nacionales, donde los particulares tienen las cuentas. A diferencia de los Bancos Nacionales, estos ordenadores, a pesar de disponer de grandes medidas de seguridad, tienen muchas menos que las de un Banco estatal.

La ventaja del bitcoin, hoy por hoy, es su novedad. Hasta la fecha, la Agencia Tributaria no ha sido capaz de adquirir datos para sus investigaciones. No existe una cotización oficial como ocurre con otras monedas. Tampoco está claro el país en que se está realizando la operación, etc.

Como es lógico, el atractivo para muchas personas es inmediato: el uso para transacciones económicas opacas es sencillo y, siempre, se ha hablado de su eventual utilización como lavado de dinero.

Donde hay mucho dinero siempre aparece el ladrón. Y aquí tenemos casi el producto ideal para una explotación industrial del atraco informático. Es decir, si se consigue encontrar una vulnerabilidad al sistema, se puede repetir en todos los ‘Bancos Nacionales’ (recordemos, los ordenadores donde los particulares tienen las cuentas) e inclusive en el ‘Banco Central’ (el ordenador central que hace de ‘monedero general’). Se pueden realizar ataques sucesivos o, mejor aún, uno múltiple, coordinado, intempestivo e instantáneo a todos los ordenadores del sistema.

El problema que surge es el mismo que con las aceitunas. Si nos apropiamos del 100% de la masa de bitcoins: el primero que intente convertir un bitcoin en moneda metálica es el ladrón. Y si robamos todos los bitcoins y no los volvemos a poner en circulación, esto equivaldría a la destrucción del sistema. Sería como conseguir quemar todos los billetes, fundir todas las monedas y poner a cero todas las cuentas corrientes en un solo acto. Generaría el caos general y, en principio, no produciría ningún beneficio para nadie.

¿Cuál es la cantidad de bitcoins que se puede robar para que el sistema se recupere y puedan ser fácilmente convertidos en moneda de curso legal, sin levantar sospechas y sin que el sistema se hunda?

¿Cuál es la cantidad de bitcoins que se puede robar para que el sistema se recupere y puedan ser fácilmente convertidos en moneda de curso legal, sin levantar sospechas y sin que el sistema se hunda? El número exacto de bitcoins que se puede robar, permitiendo que el sistema se recupere, y haciendo posible su conversión en dinero o bienes es de 740.000 bitcoins, aproximadamente unos 270.000.000 de euros (según la cotización de 25 de febrero). Y esto no es una suposición personal, ni una incitación al robo hasta ese límite, es que los profesionales de estas actividades así lo han valorado, considerado y, por último, realizado pues esa es la cifra que han procedido a robar en la Plataforma de Intercambio Japonesa (o monedero de Japón) llamada MT.GOX.

Como primera medida se ha procedido a bloquear el sistema, con carácter local, en el ámbito en que daba servicio esa plataforma japonesa, para impedir cualquier tipo de transacción. Pero hemos de suponer que alguien que realiza una operación de esta magnitud, hace tiempo que habrá transferido esos bitcoins a otra plataforma, en otra parte del mundo, a una segunda, y, posiblemente a una tercera, y no solo de una vez, sino fraccionándolo sucesivamente en una multitud de operaciones y, posiblemente, ya los haya convertido en dinero.

Nos encontramos un caso parecido a los que veíamos en las viejas películas del oeste, donde el pistolero entraba en el banco del pueblo, robaba el metálico que encontraba y dejaba el lugar arruinado. En este caso, se planteaba un problema: ¿de quién eran las monedas que quedaban en el Banco y que no se pudo llevar el ladrón? Se podía intentar repartir proporcionalmente al valor de las cuentas de cada depositante que figurase en los libros de contabilidad del banco del oeste. Pero, ahora, no tenemos libros de contabilidad, tenemos asientos contables en soporte informático, que han sido manipulados. Y es posible que se haya robado a unos depositantes y a otros no.

¿Y qué ocurriría actualmente si este atraco hace quebrar el sistema? ¿Cuál sería el juzgado competente para tramitar reclamaciones de todas las partes del mundo, de víctimas que hablan en multitud de lenguas?

Surge un segundo escenario: cuando el ladrón robaba al banco y éste se veía obligado a quebrar, el juzgado del pueblo tramitaba el asunto. Se colgaba un anuncio en la taberna y acudían todos los vecinos para liquidar lo que quedaba.

¿Y qué ocurriría actualmente si este atraco hace quebrar el sistema? ¿Cuál sería el juzgado competente para tramitar reclamaciones de todas las partes del mundo, de víctimas que hablan en multitud de lenguas, con los gravísimos problemas que esto implica? La duda es inmediata. Nos estamos enfrentando al juicio mayor de la historia en volumen de afectados, idiomas utilizados, extensión territorial, número de víctimas, etc.

Y, finalmente, si afecta a todo el mundo: ¿a qué país pueden huir los ladrones?

Imagen: Antana

Editado por la Redacción: subtítulo, destacados e imagen

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