Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Sanear por decreto

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La reforma del sistema finaciero responde a la necesidad de rescatar al mayor acreedor del Estado

Barcelona. Si mantener las apariencias ha sido el tópico de todo quebrado, convertirse de insolvente a solvente, si el arruinado es un país, no se consigue llenando cada semana uno o veinte BOE, Boletín Oficial del Estado. Máxime si se pretende que el principal acreedor, y ya el único porque nadie se fía, Europa, continúe con su manguerazo de euros.

La última gran reforma, la Reforma Financiera, es otra cataplasma que a los únicos que hace felices, ¡qué no es poco!, es a los corruptos que saquearon las cajas de ahorros

Si Zapatero agotó la paciencia europea con cataplasmas, que tras aplicadas el forúnculo empeoraba, Rajoy, celebrado el cambio de escenario y actores, ni convence a sus acreedores ni menos mejora el país.

A la imperativa obligación de cuadrar presupuestos públicos se añade en España la viabilidad del sistema financiero, principal acreedor del sector público, y arrasado por la burbuja inmobiliaria dominada por político-financieros, o sea, por la gran corrupción. Insisto, la cuadratura del círculo.

Que el Consejo de Ministros legisle aportaciones de 30.000 millones para cubrir los créditos “inmobiliarios sanos”, o se inventen ‘bancos malos’ o ‘sociedades inmobiliarias purulentas’, para camuflar la quiebra de medio sector, las cajas de ahorros, no aflorará más dinero ni convertirá a los quebrados en solventes. Repinta una fachada a cargo del legislador Estado: más dinero público, con avales o bonos, intentando que otro, Europa, continúe inyectando liquidez.

Y si Alemania avisa que la Zona Euro puede soportar la salida de Grecia, quizá quiere decir que le alegraría la salida, y de paso se arrepiente de haber metido a España en el euro.

Se han percatado de que son países tramposos, regidos por tramposos, donde en lo oficial nada es lo que parece. Donde tras leyes aparentemente democráticas y una economía neoliberal, se esconde una dictadura de casta política, la partitocracia, donde quien se sube a un coche oficial ya no se baja en toda su vida, y el sistema financiero, su economía, gira también en torno a sus políticos, dominando más del 60% del sistema. Eso, que ya lo sabían, comprobarlo pagando, resulta muy peliagudo.

Los europeos están más que convencidos de que si Zapatero mareaba con nefastas e inútiles reformas, con el solo objetivo de que tras cada visita a París, Bruselas o Berlín, el BCE adquiriera bonos españoles, o inyectara  liquidez a los bancos y cajas para que adquirieran más deuda pública, ahora Rajoy continúa con lo mismo… pero con más aplastantes cifras… y el acreedor muy escaldado…

Se han percatado de que tras leyes aparentemente democráticas y una economía neoliberal, se esconde una dictadura de casta política, la partitocracia, donde quien se sube a un coche oficial ya no se baja en toda su vida

Total: la última gran reforma, la Reforma Financiera, es otra cataplasma que a los únicos que hace felices, ¡qué no es poco!, es a los corruptos que saquearon las cajas de ahorros.

Me hace gracia leer hoy que el ex ministro de Aznar, hombre de La Caixa, Pujol, De la Rosa, o de quien mejor pague, presidente del Círculo de Economía, Josep Piqué Camps, “pide una inyección de dinero europeo para sanear toda la banca”… nuestros genios de las finanzas, los viejos roqueros, ¡y fue del PSUC!, nunca mueren.

Y añade La Vanguardia:

Bruselas culpa a las CC.AA. y pedirá a España nuevos recortes
Rehn culpa a las comunidades autónomas y a la seguridad social del desvío”

¿Qué recortarán? Servicios públicos, sanidad, educación, y más impuestos; pero los europeos, cuando apuntan a Reformas Estructurales, se refieren a comunidades autónomas, diputaciones, mancomunidades, comarcales, consorcios, municipios, sindicatos, partidos, empresas públicas y ‘parapúblicas’, subvenciones… o sea, los 440.000 políticos a cargo del Estado.

Y los Indignados… tanteando la calle… única Oposición.


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