Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Sanidad propone un nuevo modelo de centro psiquiátrico

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Sanidad tiene previsto para esta primavera la apertura de un centro psiquiátrico experimental en Valencia

Desde el ámbito de la psiquiatría no se han hecho declaraciones que permitan conocer con precisión cuáles son las premisas que avalan el trato de ‘experimental’ que se le está dando al proyecto.

En cualquier caso, es importante comprobar que, veinticinco años después del cierre de los psiquiátricos, algo se mueve en la psiquiatría española y no será este artículo el que ponga en duda las posibilidades reales del nuevo proyecto. Aquí vamos a indagar en la influencia que el arte y el pensamiento predominante tienen en la evolución social, y lo haremos atendiendo precisamente a la historia reciente de la psiquiatría en España.

Veinticinco años después del cierre de los psiquiátricos, algo se mueve en la psiquiatría española

La influencia del arte y el pensamiento en la acción social
No es preciso remontarse a la Grecia clásica, ni al Renacimiento, ni a la Ilustración, para observar cómo el pensamiento humanista ha dado vida a ismos artísticos que a su vez han influido en el comportamiento individual y colectivo a lo largo de la historia.

Desde que, a finales del XVIII se creara, también en Valencia, el que habría de ser el primer hospital psiquiátrico de referencia, junto con la Casa de Locos de Zaragoza, muchas han sido las reformas que han tenido lugar en la asistencia al enfermo mental. Y es, precisamente esta última fundación, también llamada Hospital de Nuestra Señora de Gracia, la primera institución gubernamental de este tipo en España y sobre la que Royo Sarriá escribe que “marca el punto desde el cual los dementes dejaron de ser considerados como seres extraordinarios, y a la antigua apreciación de considerarlos como poseídos del demonio, o como abortos de la Naturaleza, sigue la de considerarlos como enfermos”. Aparece, por tanto, aquí, la primera pista sobre lo que el humanismo, como pensamiento predominante, provoca en la concepción que hasta entonces se tiene de los locos, si convenimos en que el objetivo de esta corriente de pensamiento no es otro que el de enaltecer la dignidad humana.

Lo triste es reconocer la lentitud con la que se alcanza a transformar el pensamiento individual en una civilización, si acordamos el nacimiento del humanismo en el siglo XV, con el Renacimiento.

Cuando aparece el surrealismo (…) la línea que las separa (cordura y locura) es más difusa, y esta duda razonable provoca una profunda transformación en el concepto y tratamiento de los locos

Pero vendrá a ser a principios del XX cuando aparece el Surrealismo como movimiento artístico, que sin duda alcanzaría una importancia sobresaliente en la historia del arte. Una importancia que lleva a la obra artística a los primeros planos de la información, y que convierte el manifiesto surrealista de Bretón en paradigma de la modernidad en los años 30. Una modernidad que no solo enaltece al hombre sino que, además, descubre al mundo lo que de extraordinario guarda la mente humana. Un movimiento que sobre todo en literatura, escultura y pintura, encuentra el terreno apropiado para expresar el funcionamiento real del pensamiento, una vez reconocido el inconsciente y otras teorías freudianas. Se convierte así la mente en la estrella del momento, y todo lo que de ella resulta es considerado digno de estudio y hasta de adoración.

Y lo que ocurre en el mundo de la creación artística, pronto ha de propagarse a otros ámbitos, y provoca las primeras afirmaciones, algunas incluso científicas, que ponen en duda la relación cordura/locura; a partir de entonces la línea que las separa es más difusa, y esta duda razonable provoca una profunda transformación en el concepto y tratamiento de los locos.

Es así como el surrealismo se pone en relación con los cimientos de lo que llegaría a ser la revolución psiquiátrica moderna que finaliza con el cierre de los manicomios en España hace ahora 25 años.

Del ingreso hospitalario al ingreso domiciliario
Esto, que en su momento se entiende como un gran avance social, supone en poco tiempo una auténtica lacra, un verdadero suplicio para los familiares del enfermo mental, que pasa de ser ingresado en un hospital, a recibir atención ambulatoria especializada (centros de salud mental) y a ser ingresado en el domicilio familiar.

Uno de cada cuatro españoles sufrirá en algún momento de su vida transtornos mentales más o menos graves, que requieren de ayuda profesional

Ha tenido que pasar un cuarto de siglo para que la sociedad actual se haga consciente del problema, pero tenemos que sospechar de la solución que propone Sanidad con este nuevo proyecto de hospital psiquiátrico, entre otras cosas porque se inaugura singular y dotado con menos de cien camas, para un país con cerca de medio millón de enfermos mentales crónicos de carácter severo, según palabras del secretario general del Ministerio de Sanidad, quien también reconoce que las estadísticas indican que uno de cada cuatro españoles sufrirá en algún momento de su vida trastornos mentales más o menos graves, que requieren ayuda profesional.

Esperemos que las nuevas estrategias se evalúen lejos de la influencia de un mal entendido humanismo y fuera de toda tendencia, artística o no, en la que la locura se sublime hasta excesos inapropiados. Y, por supuesto, esperemos que la tan traída solidaridad social se vuelque a partes iguales entre los enfermos mentales y sus familias. Con lo que no se está negando, nada más lejos, estar a favor del ingreso voluntario y que las derivaciones o prescripciones médicas no sean vinculantes, en definitiva, que la innovación se fundamente en el otorgamiento de derechos.


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