Lunes 26 de septiembre de 2016,
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Se estremecen los cimientos ‘federalmente’ de la policía en Puerto Rico

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OPINIÓN / El FBI detiene a 133 personas en Puerto Rico, la mayor parte policías, militares y funcionarios de prisiones. La ciudadanía se encuentra indignada, y se afecta a la credibilidad del cuerpo policial

Juncos (Puerto Rico). Realmente es bochornoso y se siente una verguenza colectiva en Puerto Rico con la noticia que ha acaparado las primeras planas mundialmente sobre la corrupción policial.

Siempre se ha dicho que si la cabeza anda mal, los pies no se encaminan rectos, y es muy cierto. Aquí en Puerto Rico, mientras el Superintendente de la Policía, el señor José Figueroa Sancha, esté a la cabeza de esa organización y no acepte su ineptitud como dirigente del cuerpo policial, esto no nos ayudará a erradicar la corrupción rampante.

En medio de la intervención del FBI en contra de los policías corruptos, miembros del FBI entran a un hogar sin confirmar dirección y ubicación del blanco y le destruyen la residencia a una joven pareja

En estas últimas semanas en la isla del encanto hemos sentido que se nos convierte en la ‘isla del espanto’. Primer caso: el caso de un joven deportista que se encontraba en un restaurante de comidas rápidas y surge un problema de orden con unos individuos en el exterior y un policía con tan solo un mes en el cuerpo policial, sin mediar, confunde al joven deportista quitándole la vida a disparos, aún cuando los allí presentes le indicaban que ese joven nada tenía que ver y que solo estaba allí cenando y se ofreció a ayudar en cualquier cosa que sucediera.

Otro caso: una intervención policiaca en un sector de la isla y un policía entra desmedidamente y asesina víl y cobardemente a un anciano que se encontraba en su hogar sin mediar palabra.

Y la más reciente: en medio de la intervención del FBI en contra de los policías corruptos, miembros del FBI entran a un hogar sin confirmar dirección y ubicación del blanco del arresto y le destruyen la residencia a una joven pareja en medio de la madrugada y con unas niñas menores de edad que se encontraban durmiendo. Luego de que se percataron del error, los muy irresponsables son tan descarados en decir que “lo sentimos”, abusando como siempre de su poder aquí en la isla.

Una noticia que en cuestión de segundos recorre en Internet la vuelta al mundo, se perdió toda integridad moral y profesional de aquellos supuestos agentes del orden público, que se vendían al mejor precio ante la delincuencia y la corrupción.

133 agentes policiales detenidos por el FBI, que de seguro no son nada en porcentaje, porque aún queda mucho por sanear en la casa de la policía puertoriqueña, el abuso de poder y la corrupción sigue mereciendo la completa desconfianza de la ciudadanía.

Policías con cargos estatales y federales, funcionarios de gobierno que atentaban contra la integridad pública vendiendo los servicios prestados, guardias militares que supuestamente defendían la nación mientras por otro lado la vendían sin ninguna decencia.

133 agentes policiales detenidos por el FBI, que de seguro no son nada en porcentaje, porque aún queda mucho por sanear en la casa de la policía puertoriqueña

Es por eso que la ciudadanía, ante estos actos que suceden, siempre optan por callar, porque la supuesta ‘ley del silencio’ por parte de la policía es totalmente falsa, siendo ellos los que exponen a aquellas personas y ciudadanos responsables con la sociedad, divulgando el nombre de aquellos que denuncian actos delictivos.

La incursión del Fiscal general de los Estados Unidos, Eric Holder, no crea confianza en medio del pueblo puertoriqueño, porque no se puede olvidar de los atropeyos recientes de la policía estatal y mucho menos podemos olvidar el ataque de las autoridades federales contra la prensa puertoriqueña, atentando contra la libertad de expresión y derechos de mantener informados a todos los ciudadanoa sobre los hechos que acontecen.

El ‘gobernador’ Luis Fortuño, una vez más, antepone sus propios intereses y no la calidad de vida que merecemos como puertoriqueños. Esto ha sido el circo mediático que él deseaba para tratar de negociar la incursión de agentes de la policia de New York aquí en la isla, levantando la alerta ciudadana, debido a que este cuerpo policial es el más temido entre la población puertoriqueña en los Estados Unidos por sus altos stándares de demandas judiciales por racismo y persecución latinoamericana.

Así es como el gobierno actual, por medio del señor Fortuño, desea, como decimos en la isla: “desvestir un santo para vestir a otro”, es como colocar al ladrón a cuidar el Banco.

Sin duda alguna, la capacidad gubernamental actual denota ineptitud, el estar negociando con el Comisionado de la policía de New York, el señor Raymond Kelly, es muestra afirmativa de que ni el propio gobernador cree en su cuerpo policial.

Como en todo panorama, hay manzanas podridas que infectan a las demás cuando éstas otras son débiles o ambiciosas, pero hay que reconocer para ser completamente justo, que también con estas acciones se afecta la credibilidad de aquellos policías que salen a diario a exponer sus vidas justamente y que van por el camino correcto y honran el uniforme y el pacto de cuidar a la ciudadanía como cuidan de sus familias.

La incursión del Fiscal general de los Estados Unidos, Eric Holder, no crea confianza en medio del pueblo puertoriqueño, porque no se puede olvidar de los atropeyos recientes de la policía estatal

Este evento que denigrantemente ha expuesto y dejado en evidencia la falta de valores existentes en nuestra sociedad policial y gubernamental, y en medio de algunos sectores de la sociedad, muestran la incapacidad administrativa de muchas agencias que también han sido salpicadas por funcionarios que deshonraron el pacto de ser servidores públicos, de servir a servirse a manos llenas de lo ajeno.

Toda esta marea de negatividad deja al descubierto en Puerto Rico la falta de lealtad de aquellos que deben estar para corregir y cuidar, no para destruir la confianza de un pueblo que pasa por momentos agobiantes por los continuos ataques de los gobernantes, y que nos ha llevado a la peor crisis económica en la historia social de nuestra isla y que ahora ven perdidas las esperanas cifradas en que mejoraría la seguridad pública para ver que está siendo todo lo contrario, y ahora no podemos confiar en ello.

En medio de tanta necesidad de la seguridad y de los valores, esta imagen que deja la policía actual en Puerto Rico se hace merecedora de una lamentable indignación colectiva y nos lleva también a meditar sobre si realmente estamos siendo diligentes como ciudadanos de colocar un alto definitivo en medio de tanta corrupción.

Como dijo el poeta satírico Romano Juvenal: “La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones”.

Que este sea el medio para que Puerto Rico despierte y conozcamos que hay una crisis de valores que debemos diligenciar, y erradicar esos males sociales creados por nosotros mismos en muchas ocaciones, que aprendamos a ver que hay que hacer más, nunca debemos de dejar de construir y es nuestra responsabilidad como puertorriqueños establecer un control en nuestro alrededor y velar por la justicia social sin esperar que personas ajenas lo hagan, porque ya ven los resultados. Nadie mejor que nosotros para crear una conciencia en nuestras comunidades sobre seguridad e integridad.

No dependamos de gobiernos, políticos o policías, dependamos de nuestro compromiso como ciudadanos responsables, educando a nuestros niños sobre la importancia de llevar una vida recta y llena de valores, de toma de desiciones responsables y de saber compartir esas enseñanzas con sus amigos y familiares. Es menester nuestro saber que los gobernantes jamás ofrecerán el ciento por ciento en beneficio nuestro.

Peter Pantoja Santiago
Juncos, Puerto Rico


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