Domingo 06 de abril de 2014,
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Senegal también existe

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Los animales y las carretas siguen siendo en principal medio de transporte

Los animales y las carretas siguen siendo en principal medio de transporte

FOTORREPORTAJE / En el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud echamos una mirada a Senegal, que sigue sufriendo las consecuencias de siglos de ‘mercadería humana’

Cuando visité este país rápidamente me vino a la mente aquella frase que popularizaron los turolenses de ‘Teruel también existe’, para así denunciar el olvido del resto del mundo.

Concretamente, recuerdo que una de las reivindicaciones de los turolenses era denunciar que en toda su provincia no existía ni un solo kilómetro de autovía. Pues bien, dejando muy claro que estas reivindicaciones eran totalmente lícitas y además justas, les puedo asegurar que los senegaleses se conformarían con tener, simplemente, unas carreteras en condiciones aunque sólo tuvieran un carril.

El paro sobrepasa con creces el 50% y la esperanza de tener un futuro digno se convierte en algo así como una utopía

Todavía tengo muy fresco en mi memoria, pero sobre todo en mi espalda y en mis riñones, aquel tramo de carretera que une el país vecino de Gambia con la capital de Senegal, Dakar. Un sinfín de baches y socavones hacían que el conductor del vehículo pareciese que estaba participando en un concurso de habilidad, al tiempo que el resto de ocupantes del vehículo en cuestión parecía que lo íbamos animando con nuestros continuos y obligados saltos y vaivenes sobre la tapicería del mismo. Aún así, soportando baches y enormes socavones, hubiese sido imposible llegar a nuestro destino si el chofer no hubiese decidido, en la mayor parte de los tramos, desviarse por el arcén y también por campo a través, pues para haber hecho el recorrido entero en línea recta por la carretera, hubiésemos necesitado una enorme y recia pértiga para catapultar el vehículo y así sortear la infinidad de trampas en forma de socavones que se repetían en cuestión de tan sólo centímetros.

Pero claro, si todos los males del país consistieran en no tener unas carreteras mínimanente dignas, estoy convencido que ninguno de sus habitantes optaría por arriesgar sus vidas subiéndose a un cayuco para llegar a las costas del llamado primer mundo. Porque, según me dijeron las gentes del lugar, el paro sobrepasa con creces el 50% y la esperanza de tener un futuro digno se convierte en algo así como una utopía para la mayor parte de sus habitantes.

La verdad es que la precariedad en la que viven se nota sólo llegar al país, pues niños de corta edad con ropajes roídos intentando vender sus productos a los extranjeros, y muchachos jóvenes y fuertes tirados a la sombra de los árboles matando sus innumerables horas de ocio no buscado, te dan a entender esa ausencia de oportunidades a las que me acabo de referir.

Poblados y baobabs (el árbol ‘mágico’ de Senegal) ocupan el paisaje hasta llegar a Dakar en medio de una aridez ruda y omnipresente. A medida que avanzas por la carretera, observas que cada pueblecito se convierte en un oasis para la vida y para combatir su precaria economía, pues los mercados se suceden por doquier con vendedores intentando ‘colocar’ sus productos para así obtener unas monedas con las que sobrevivir a los caprichos del destino. El borrico y la carreta son, en pleno siglo XXI, uno de los medios de transporte más utilizados para unir los innumerables poblados de chozas que salpican la geografía del país.

No me extraña en absoluto que muchos de sus habitantes prefieran arriesgar sus vidas para llegar a nuestras costas, lo malo es que cuando llegan se ven obligados a mal vivir en nuestro mundo

No, viendo lo que vi, no me extraña en absoluto que muchos de sus habitantes prefieran arriesgar sus vidas para llegar a nuestras costas, lo malo es que cuando llegan se ven obligados a mal vivir en nuestro mundo de riquezas mientras algunos los acusan de invadir ‘nuestro remanso de paz’. Sí, por desgracia todavía son muchos los que prefieren mirar hacia otro lado o, como mucho, auto disculpar su conciencia diciendo que ellos no pueden hacer nada al respecto (algo totalmente falso, pues denunciar aunque sólo sea de palabra hechos como estos serviría como acicate para que nuestros gobernantes y nuestras multinacionales no se limitaran tan sólo a expoliar las riquezas de estos países, sin darles prácticamente nada a cambio).

Y sí, parece ser que algunas de las gentes de nuestro mundo ven sin inmutarse, en vivo y en directo, esa situación en la que viven las gentes de este país y cómo, incluso, desde la lujosa ‘petite côte’ de Saly (prácticamente acotada para el descanso de los turistas) parten los cayucos hacia ese mundo al que ‘los ricos occidentales’ volvemos en la comodidad de un avión.

Cuando yo visité Senegal ya sabía que era un país convulso, motivo por el cual mi guía me indicó sólo llegar que no era muy recomendable aventurarse por las calles de Dakar al caer el sol. Durante mi estancia, yo particularmente no tuve ningún percance, pero la verdad es que cierta inseguridad se palpaba en el ambiente. Recuerdo que semanas antes de visitarlo se produjeron importantes disturbios para, según parece, impedir que el presidente reformase la Constitución para así perpetuarse en el poder, al tiempo que los continuos cortes de luz causaban un enorme malestar generalizado entre la población (según me dijeron, los turistas apenas sufren estos cortes de luz, pues los hoteles cuentan con generadores capaces de subsanar dicha situación). A parte de todo esto, la zona de Casamance, al sur del país, sufre un conflicto armado desde hace tiempo puesto que la guerrilla pide la independencia respecto a la zona del norte.

Supongo que Senegal será también una democracia al estilo africano, tal y como me indicaron en la vecina Gambia

Así pues, y después de haber visto todo esto, supongo que Senegal será también una democracia al estilo africano, tal y como me indicaron en la vecina Gambia. Es decir, países en donde cada cinco años se celebran elecciones y en las que casi siempre suele ganar el mismo (curiosamente casi nunca he visto denunciar este tipo de ‘democracias’ a los gobernantes del primer mundo, cada vez que se llenan la boca hablando hipócritamente de democracia).

Y ya por último, decirles que si visitan este país no dejen de ir a la isla de Gorée, frente a las costas de Dakar, todo un símbolo contra la esclavitud y también contra la crueldad e infinita estupidez a la que es capaz de llegar el ser humano.

Por cierto, tras leer este artículo, supongo que muchos estarán de acuerdo conmigo en que, de alguna forma, por desgracia en la actualidad existe otro tipo de esclavitud… ¿no creen?

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Víctor J. Maicas es escritor

Editado por la Redacción: Subtítulo

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

1 comentario

  1. miriam ivonne 20/10/2012 en 22:33

    disculpen pero me gustaria que pusieran que les parece grosero a los aldeanos de senegal y que les parce bueno que haga la gente que los visite

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