Sábado 01 de octubre de 2016,
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Señor Mourinho, ¡qué absurda sería la vida sin usted!

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OPINIÓN / Como según parece, vivimos en un mundo perfecto en el cual ya no existen ni problemas, ni indignación, ni rabia contenida, ha tenido que llegar un señor como éste para sacarnos del aburrimiento en el que vivíamos y devolver de nuevo la alegría a todo el mundo, sin excepción

Sí, según parece, vivíamos en un mundo tan maravilloso y perfecto, que hasta resultaba aburrido, monótono y sin sentido. Un mundo en el cual ya no prevalece denunciar, sobre todo, el hambre, la miseria, la marginalidad, la discriminación o la estupidez, puesto que según parece para algunos lo que convierte a este mundo en un lugar injusto en el cual no merece la pena vivir, es la “gran injusticia” que supuestamente se ha podido cometer en un partido de fútbol. Sí, sí, de fútbol, eso es lo que he dicho. De ahí que, evidentemente, en este artículo esté dando por sentado que vivimos en un mundo perfecto, excepción hecha, ¡claro está!, de esta gran y sangrante injusticia a la que me acabo de referir.

¿Por qué no protestamos airadamente denunciando el hambre en el mundo, o la tortura que se sigue practicando en muchos lugares, o la explotación infantil…?

Pero fíjense, últimamente me ha dado por preguntarme… ¿por qué? (¿les suena de algo esta pregunta?). Sí, durante estos días me lo estoy preguntando a todas horas (aunque he de reconocer que hace muchos años que esa misma pregunta me la estoy haciendo al comprobar, sin ironías, cómo está el mundo realmente). Y es entonces cuando me pregunto… ¿por qué no protestamos airadamente denunciando el hambre en el mundo, o la tortura que se sigue practicando en muchos lugares, o la explotación infantil…? ¿Y por qué no protestamos contundentemente contra el paro, contra los paraísos fiscales, contra la corrupción…? Pero más aún, en lugar de sólo protestar, ¿por qué no defendemos con todas nuestras fuerzas la convivencia, el hermanamiento, el llamado ‘fair play’, la autocrítica, la igualdad y tantas y tantas cosas por las que, de verdad, merece la pena luchar?

Y llegado a este punto… me pregunto… ¿por qué un solo personaje es capaz de provocar, con su reiterada actitud, el rencor y el resentimiento entre hermanos, entre amigos y, lo que es peor, entre comunidades que intentan convivir respetándose mutuamente? ¿Por qué últimamente tengo que oír en televisión, o en plena calle, frases como “que se mueran los catalanes”, “odio a los madrileños”, y tantas otras de este estilo? Estoy convencido que el personaje en cuestión no habrá querido provocar en absoluto comportamientos de este tipo (como mínimo eso deseo pensar), pero lo cierto es que hay determinadas líneas que jamás se deberían traspasar por el bien de todos, pues las consecuencias pueden ser absolutamente negativas.

Así pues, desearía que este señor recapacitara y cambiara definitivamente de actitud, ya que si sigue con este tipo de comportamiento al final resultará que, en cierto modo, tendrá razón doña Esperanza cuando dijo que este señor es un gran comunicador, pero… ¿un gran comunicador de qué, nos preguntamos muchos? ¿De resentimiento, de rencor, de odio, de falta de autocrítica, o de todo a la vez? Pues todos sabemos lo que una determinada actitud puede llegar a provocar, por lo que muchos nos preguntamos también si es cierto que casi todo vale para conseguir un determinado objetivo.

Hay determinadas líneas que jamás se deberían traspasar por el bien de todos, pues las consecuencias pueden ser absolutamente negativas

¡Ah!, y espero y deseo con todas mis fuerzas que a nadie se le ocurra interpretar este artículo como un ataque a un determinado club de fútbol, pues sin duda soy de los que piensan que, a pesar de toda esta desagradable situación, los aficionados con sentido común, y cualquier club que los represente, están por encima de las insensateces que puede provocar un determinado personaje y que, sin duda, la gran mayoría no comparte en absoluto este tipo de actitudes, pues el fútbol, en realidad, es para casi todos (o al menos eso quiero pensar, aunque quizá sea tozudamente) un entretenimiento y una forma sólo puntual y momentánea (y esto espero que también sea así, sólo puntual y momentánea) de distraernos de los verdaderos problemas que invaden nuestra existencia para así tomar fuerzas renovadas y poder seguir luchando sin descanso ante esas injusticias que, en realidad y por desgracia, sí afectan ferozmente a muchos seres humanos a lo largo y ancho del planeta.

Por cierto, considero que sería conveniente que esta reflexión la leyesen también los responsables de determinados medios de comunicación, pues desde hace ya demasiado tiempo algunos dan la sensación de que casi todo vale con tal de tener más audiencia o vender más periódicos.

Víctor J. Maicas es escritor

Fotografía (CC): alemaxale

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Sobre el autor

Viajero incansable y escritor, mis novelas publicadas son “La playa de Rebeca”, “La República dependiente de Mavisaj”,“Año 2112. El mundo de Godal” y "Mario y el reflejo de la luz sobre la oscuridad". Son, principalmente, novelas comprometidas y de crítica social. Además, he escrito artículos para la prensa escrita así como también para diferentes publicaciones digitales. En la actualidad soy miembro del Consell de Cultura de la ugt-pv y socio o colaborador de diferentes ONG’s

1 comentario

  1. Anónimo 05/05/2011 en 22:13

    Magnifica ironia denunciando la actitud de determinados personajes públicos que a estas altura creo que ya no engañan a casi nadie. Lo malo es que por el camino dejan demasiado resentimiento.

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