Lunes 23 de octubre de 2017,
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Serbia deleznada

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Análisis
Serbia ve como poco a poco pierde parte de su sueño paneslavo que era la antigüa Yugoslavia. Las independencias y secesiones, así como las guerras y genocidios, marcan no sólo su pasado, sino su presente. Kosovo, la penúltima secesión anunciada, ataca los más fuertes sentimientos del nacionalismo serbio.

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Mapa de Serbia (en amarillo)

Serbia, perdedora de las
batallas genocidas de los Balcanes, abandona no sólo su sueño paneslavo, del que
era el corazón y yunque, Yugoslavia;
sino y además, despierta cada día de espaldas a Europa, a la justicia
internacional mientras se desgaja en egoísmos.

La secesiones de Eslovenia (1991), Croacia (1991), Macedonia
(1993) y Bosnia Herzegovina (1995)
con guerras terribles
y genocidios abyectos, así como la más reciente de Montenegro (2006) y la más
que posible de Kosovo y de Voivodina, deja una Serbia
reducida y mínima en manos del nihilismo de los ultranacionalistas. El sueño
radical de la Gran Serbia
se topa sin aceptarlo con la realidad recalcitrante de una atomización
imposible de detener.



El futuro de Serbia es Europa, pero el
grado de desesperación nacionalista y de “vergogna” por el pasado cercano
hace que anide en muchos serbios
un comportamiento “pasivo-agresivo” y recuperen el rancio sabor chetnik. Pasean
impunes por el país los genocidas de Bosnia y Kosovo: Vlastimir Dordevic, Goran
Hadzic
, Zdravko Tolimir, Stojan Zupljanin y principalmente Ratko Mladic, incluso
visto por Belgrado
, y Radovan Karadzic, campando por las
fronteras de Serbia, Kosovo y Pale
, antiguo suburbio de Sarajevo en la República
Bosnia de Serbia
.

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Los serbios Mladic (izq.) y Karadzic

Las últimas
elecciones presidenciales serbias
, vigiladas por las mafias y los
paramilitares, han dado como triste resultado que la
población prefiere
, aún por corto margen, el radicalismo al paneuropeísmo
de futuro. Sólo una coalición de partidos ha evitado que los más radicales, algunos con cuentas
pendientes en el tribunal de Derechos Humanos,
se sienten en las poltronas
serbias.

La ausencia
de Serbia en el concierto europeo e internacional le traerá la pérdida de una
buena posibilidad de futuro y conformarse con ser, al menos a corto plazo, la isla
de pobreza, rodeada de países recién
integrados en la Unión Europea
. Que Serbia “renuncie” a un Kosovo
dependiente de Belgrado y colabore la colaboración con la
justicia internacional
, le devolvería las mieles del reconocimiento
international y la entrada pospuesta a la Unión Europea. La negación del
más que evidente concurso serbio en las matanzas en Bosnia
, Srebenica,
etc, por parte del Tribunal
Penal Internacional
parece hacer un guiño a esa salida amarga para los serbios
más radicales.

Difícil consenso en Kosovo

Las últimas
elecciones presidenciales serbias, vigiladas por las mafias y los
paramilitares, han dado como triste resultado que la
población prefiere, aún por corto margen, el radicalismo al paneuropeísmo
de futuro

Hasta ahora los
intentos de la Unión Europea
para llegar a un consenso entre albaneses y
serbios en Kosovo han sido infructuosos. Las Naciones Unidas, a tenor del pasado
cercano, considera que el status quo actual es insostenible y de alto
riesgo
. Este hecho lo refrenda
las amenazas de los radicales serbios
en caso de secesión unilateral. La
propuesta de Naciones
Unidas
, plantedada por su representante Martti Ahtisaari, es un
juego malabar
dialéctico que permite que Kosovo tenga
todos los rasgos de un país
pero sin dejar de reconocer los derechos de Serbia
en el territorio. 

Kosovo es el corazón espiritual,
ideológico, legendario y nostálgico de la realidad serbia, pero esta realidad
rodeada del fantasma del genocidio se encuentra en franco retroceso

 

Kosovo es el corazón espiritual,
ideológico, legendario y nostálgico de la realidad serbia, pero esta realidad
rodeada del fantasma del genocidio se encuentra en franco retroceso.  Y de esta manera, la posibilidad de crear una
asociación federal de un Kosovo tanto albanés (92% de la población), como
serbio (8% de la población)
que contentaría a Belgrado, sería inaceptable tanto para la mayoría albanesa
como para las Naciones
Unidas
.

 

Los diez
mil albaneses muertos
y los más de un millón de desplazados
, también
serbios, en la guerra
genocida de Kosovo
no parecen dar visos de futuro a una solucion
continuista
.  Los serbios, además de su derecho histórico en
la zona, recuerdan que este  hecho, una
secesión obligada, podría abrir la
caja de los truenos en una Europa
con variados fenómenos
de este tipo
.

 

La secesión
“light” amparada
por las Naciones Unidas
y apoyada por la Unión Europea no cuenta con el
beneplácito del gran “socio”
ortodoxo de Serbia
, Rusia,
con problemas similares dentro de sus fronteras. El más
que probable veto de Rusia
en el Consejo de seguridad de Naciones Unidas augura
más negociaciones y consensos, entre ellos la de mayor colaboración con la Corte Internacional de Justicia.

 

Imagen Mladic y Karadzic: fuente

Foto: 2

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