Martes 17 de enero de 2017,
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Shanghai, el escaparate de la nueva China

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El barrio financiero de Pudong

Shanghai aporta el 20% del PIB del país

Es la ciudad más grande de China y la octava
del mundo

Ninguna ciudad ejemplifica tan bien como
Shanghai el crecimiento económico de China de las últimas décadas. La ciudad se
ha convertido en el centro económico, financiero y cultural del gigante
asiático. Para comprobar los logros del país y el futuro de China, nada como
pasear por las lujosas calles de Shanghai y sorprenderse con sus más de 4.000
rascacielos.


Un vistazo a los datos económicos de la
municipalidad de Shanghai sirven para asomarse al milagro chino: el
crecimiento económico durante los últimos quince años ha sido superior al 10%
,
la población crece cerca de 600.000 personas al año y su puerto ya se
ha convertido
en el mayor del mundo por volumen.

Su situación cerca del río Yangzi, el más grande de Asia y
tercero del mundo, fue utilizada por los occidentales durante el siglo XIX para
convertirla en un importante centro comercial. Tras un largo declive durante
casi todo el siglo XX, Shanghai ha despertado durante las dos últimas décadas
gracias a la excepcionalidad concedida por los dirigentes comunistas, que la
convirtieron en una de las cuatro
municipalidades de China
y una zona económica
especial
, obteniendo importantes privilegios fiscales y favoreciendo la
inversión extranjera.

Shanghai se ha convertido en un imán para los
chinos que habitan en las provincias cercanas, que ven en la gran ciudad la
posibilidad de acceder al “sueño chino”. Como explicaba a El País Semanal Zhou
Guifu, de 48 años: “Shanghai es una gran ciudad, tiene grandes rascacielos y
es fácil ganar dinero”


La población de Shanghai crece en 600.000 personas al año 


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El maglev recorre 30 km en 7 minutos

Y así
es. El PIB per capita de Shanghai se situó en 2006 en casi 6.000 euros. El
Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por el Programa de Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) situaba
su calidad de vida justo por encima de Grecia
. El contraste con el resto de
China muestra las grandes desigualdades dentro del país: el PIB per capita en
Shanghai es cuatro veces superior a la media nacional y el mismo Índice de
Desarrollo sitúa a provincias como Guizhou con un nivel de vida
similar al de Botswana o Namibia.

Pero Shanghai parece no querer esperar por
los demás y se concentra en su fulgurante desarrollo económico. Otra prueba de
ello es el Maglev,
el tren magnético que une en 7 minutos los 30 kilómetros que separan el
aeropuerto de la ciudad. El tren utiliza una de las tecnologías más avanzadas
del mundo (llega a alcanzar los 431 Km/h) y es una de las muestras de la
capacidad económica y tecnológica que puede desarrollar China en los próximos
años.

Las autoridades, de hecho, tienen pensando construir más trenes de estas características.

El rol político de Shanghai
Pero la ciudad tampoco ha podido escapar a
las tribulaciones políticas. Convertida en ejemplo propagandístico de los
líderes comunistas en los últimos años, una gran parte de los altos cargos,
como Jiang Zemin y Zhu Rongji (anteriores
presidente y primer ministro), proviene de Shanghai. Por la ciudad no sólo
se mueve el mayor volumen de dólares, sino también un parte fundamental de la
influencia política.

Los dirigentes comunistas aspiran a que Shanghai
pueda hacerle la competencia a Hong-Kong, la ciudad que durante décadas ha
marcado el paso económico de Asia, sobre todo en el sector financiero. Conseguir que Shanghai, bajo la
tutela del partido, supere a Hong-Kong, es un golpe de propaganda que el Partido Comunista no
está dispuesto a desperdiciar.

Algo más que yuanes


Por las calles de Shanghai se respira algo
más que la fiebre del dinero. La ciudad se ha convertido en la capital cultural
de China, con espectáculos de algunos de los mejores artistas del mundo, una
comunidad internacional numerosa y un ambiente trasgresor que encandila a los
más jóvenes. Hoy, una parte importante de la modernidad pasa por Shanghai.

Ninguna de las marcas extranjeras más
conocidas ha desperdiciado la oportunidad de colocarse en la conocida calle de
Nanjing
y todas las empresas internacionales tienen una sucursal en el
barrio financiero del Pudong.

Shanghai se ha convertido en el modelo a
seguir para el resto de China. Es la ciudad que marca las pautas de lo que el
gigante asiático quiere para su futuro.

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Vídeo en tres dimensiones sobre el distrito financiero Pudong. Entre otros edificios, se puede ver la proyección del Shanghai World Financial Center, un rascacielos de 492 metros de altura que está en construcción.

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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 12/02/2007 en 11:18

    Shanghai es una ciudad impresionante. En un cierto punto he llegado a contar 6 niveles de autovías, una encima de otra, en mitad dela ciudad. Es una ciudad construida para si misma, y un poco de espaldas a sus habitantes. Saludos

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