Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Si las mujeres fueran mayoritarias

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OPINIÓN / Las mujeres han alcanzado la igualdad en muchos ámbitos gracias a sus propios esfuerzos, pero aún queda mucho por hacer

Ellas han llegado a su mayoría de edad… política. ¡Que sea por muchos años!… Si las mujeres fueran mayoritarias en los Gobiernos mundiales, habrían ciertas garantías de que las guerras fuesen a menos, y, desde luego, no tan cruentas como los son ahora: las primeras son, por lo general, pacifistas. Y es que en la vida de todo hombre, hay siempre una mujer… que representa muchos roles: el de esposa amante, el de mamá complaciente, el de administradora del hogar… También son las maestras de sus hijos, tomándoles las lecciones todos los días. Su liberación está llegando gracias a Dios y, desde luego, al impulso de sus propios esfuerzos. Son mis pequeñas reflexiones en alta voz.

La liberación de las mujeres es una opción a la que deben acceder de propio derecho, y siempre en igualdad con los hombres

Fíjense señores Rajoy y Zapatero, e insisto en ello: la Unión Demócrata Cristiana (CDU, de centro-derechas) de Angela Merkel, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (FDP de centro-izquierdas) forman actualmente la ‘Gran Coalición’, por tratarse de partidos mayoritarios. Con distinto ideario político, pero que han de desarrollar un política coherente y gobernar, con eficacia, para Alemania. Es decir: para los alemanes. Claro está, estamos ante una mujer, Ángela Merkel, que desarrolla una política coherente y con altas miras para lograr el bienestar de Alemania. Puedo y debo decir que nos hallamos ante una mujer diligente e inteligente, que posee señorío cuando habla y actúa, y que estamos ante una auténtica mujer-político de Estado del siglo XXI. Claro está: ni Zapatero ni Rajoy son mujeres, que uno sepa…

Nos habían enseñado que el hombre en general siempre o casi siempre era superior a la mujer, y esto bajo del fundamento creído de que las féminas ‘sólo’ servían para tocar el piano y criar hijos para el Cielo. Entiende uno que la mujer y el hombre son seres perfectamente complementarios. Así que, entendamos: la liberación de las mujeres es una opción a la que deben acceder de propio derecho, y siempre en igualdad con los hombres.

La liberación de la mujer ha contribuido a que las hijas de Eva salgan a la ‘selva de la calle’, donde cualquier desaprensivo ‘matacorazones’ se creerá que es dueño de nuestras féminas. El acoso sexual se ha convertido últimamente en el pan nuestro de todos los días, y esto se produce en todos los ámbitos de la vida laboral y funcionarial. Y es que nuestras mujeres siglo XXI son fuertes, valientes, capaces, creativas, bellas y sonrientes. ¡No se podía esperar menos de ellas! Y encima… lo de siempre: el repetitivo ‘acoso sexual’ del que son objeto… ¡Maldita sea su suerte…!

En las empresas, públicas y privadas, se hallan ya muchas mujeres desempeñando labores propias de hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. Debo reconocer que las últimas no son pagadas en la misma moneda, pero en las primeras han alcanzado el nivel ‘súum cuique’ (a cada cual lo suyo). Muchas veces, por desgracia, sufren el consabido acoso sexual por parte de jefes y compañeros, teniendo que abandonar sus puestos de trabajo antes que someterse a satisfacer deseos sexuales de desaprensivos y aprovechados. Denunciad estas conductas para salvaguardar vuestra libertad sexual.

El acoso sexual se ha convertido últimamente en el pan nuestro de todos los días, y esto se produce en todos los ámbitos de la vida laboral y funcionarial

Verdaderamente no sale uno nunca del asombro que me produce, y lo digo con la mano en el corazón, que, muchas personas, se pasen la vida mendigando amor, justicia, paz, maternidad, humanidad… Parece ser que es nuestro sino muy común en los tiempos actuales. ¡Si hablara mi corazón… de cuántas cosas nos enteraríamos! Y habló mi corazón y me relató:

¡Es verdad! Soy un hombre observador, y disfruto -desde luego- ayudando a mis semejantes. Era la hora de la siesta -que nunca duermo-, y me encontraba sentado sobre un banco en el jardín. Dos mujeres jóvenes, de entre treinta y cinco y cuarenta años, hablaban a voces, como lo hacemos la mayoría de los españoles. Piensa uno que ha escuchado todas las cosas de este mundo, pero no, siempre surge algo nuevo. “No puedo aguantar más. Fíjate: ayer me dijo mi jefe que, si me acostaba con él, me propondría para jefe de sección. Ya sabes, habrá pronto un concurso –oposición de régimen interno por méritos (?)- ¡Qué cara dura!”, le contaba la rubia a la pelirroja. “Pues, si fuera yo, no lo pensaría dos veces. ¡Mira qué… son doscientos cuarenta con cuarenta euros más al mes! ¿Quién iba a enterarse?”, le contestó la pelirroja.

Y es que en las empresas, públicas y privadas, se hallan ya muchas mujeres desempeñando labores propias de los hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. A su lado deambulan desaprensivos, vividores, buscadores de cuerpos –oro suave– femeninos deseados… que acosan sexual y moralmente a las féminas –sean casadas, solteras o viudas–. Pasados unos minutos la rubia quedó sola, pero como estamos en democracia, me dijo mi atrevimiento: “Acércate a esa chica, y trata de ayudarla”. “¡Perdone, señorita, mi atrevimiento! No he podido sustraerme a escuchar sus conversaciones y, de verdad, creo que debe denunciarle”, le manifesté. “Le presto mi reproductor de casetes. Ya ve, pequeño como un paquete de cigarrillos. Métalo en el cajón de su mesa de trabajo, y presione aquí (‘Rec’ y ‘Play’) cuando entre ese ‘cazamujeres’ de mente estrecha”, terminé diciéndole.

No es prueba suficiente ante los tribunales de justicia, pero si evidencia ética para que le cambien de negociado. “¿Cree que tendré arrestos suficientes para tenderle esta pequeña trampa a ese hijo de ?”, me contestó. Claro que sí, le dije, pues la democracia –sus leyes– le confieren el derecho a defenderse, y belleza le sobra en abundancia, pero para ser mujer de un solo hombre: su marido. Pues bien, enseñando a un sinvergüenza a respetar a las mujeres, respetará a la propia.

Nos tenían enseñado –en años anteriores- que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominaríamos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros

Quien ama y respeta a una mujer está amando y respetando al mundo entero [aquí vuelve a recordar mi memoria la redondilla: “Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión/de lo mucho que culpáis (…).”]. No olvidemos que si nosotros estamos pernoctando en este valle de lágrimas se lo debemos a ellas. “La mujer quiere ser amada sin razón, sin motivo; no porque sea hermosa o buena o bien educada o graciosa o espiritual, sino porque es” (Henri Fréderic Amiel, diario íntimo II). Nos tenían enseñado –en años anteriores- que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominaríamos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros. Hoy por hoy, y a Dios gracias, la mujer/es está/n liberadas para bien o para mal, pero han asumidos todas sus consecuencias. Realmente esta señorita–funcionario, como otras muchas, está -todos los días del año- mendigando honestidad… Cierto es, y he de decir, que el acoso sexual existe en todos los países del mundo, por desgracia.

No obstante, encuentran un riesgo que va a definir la amistad entre hombre y mujer: el impulso sexual que es inevitable que surja entre ambos. Existe una frontera –casi imperceptible– entre la amistad profunda y para siempre, y el amor propiamente dicho: la presencia o no de la atracción sexual, la cual inclinará la balanza de la verdad hacia uno u otro lado.

“Puede que esté dormida, quizá adormecida… pero qué más da. Me pasa todos los días del año que tengo que levantarme sobre las 6:30 a.m., y es que el despertador no para de ‘ladrar’, deseo no ir al trabajo porque me aburre sobremanera hacer todos los días las mismas cosas… Y total, ¿para qué me sirve trabajar tanto?”. Así pude expresarse cualquiera de las mujeres hoy en día.

Entristece comprobar que las prisas, el estrés, el exceso de trabajo –para unos y otros–, las comodidades… nos mediaticen de tal manera nuestros corazones que nos hacen olvidar que poseemos ‘corazones vivos’ para amar, desear, que se convertirán en corazones muertos de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana. Dice un proverbio chino: “Sólo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás”.

Las esposas españolas (1962) sufrieron serios reveses en sus estados anímicos. Es decir, al abandonar los hijos el hogar familiar, se sentían ellas no imprescindibles ni necesarias. Y como no habían aprendido a trabajar fuera de casa, porque no las dejaron, sus cerebros fueron pasto de angustias, insomnios, intranquilidades, nerviosismos…, que algunas de las veces degeneraron en serias y complicadas depresiones: sus mesitas de noche aparecían cubiertas de medicinas con sus correspondientes prospectos…

La Coruña, 25 de octubre de 2010
Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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