Martes 06 de diciembre de 2016,
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Siempre existieron y existirán idealistas

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Siempre habrá personas que moverán los cerebros sus conciudadanos para conseguir un mundo mejor y más equitativo: y es que nadie muere dos veces por un ideal

Los que ostentan el poder (mandar) después de unas elecciones democráticas, entienden muchas veces que éstas les proporcionan una especie de ‘cheque en blanco’, mediante el cual obtienen una prepotencia para cometer toda serie de despropósitos y abusos dentro de la democracia que ellos proclamaban antes de ser elegidos: es entonces cuando desde el Gobierno, que sale de la urnas, tratan de controlar la radio, la prensa, la televisión…

¿Internet? Esto es harina de otro costal, sin duda. En esta red de redes es donde los internautas navegan, descubren y tratan de esclarecer y revelar verdades incómodas para ciertos países que se autodenominan ‘democráticos’. Todas las democracias necesitan de un control por parte de los medios de comunicación: éstos ayudan a que los gobiernos de turno no hagan de su capa un sayo. Es decir, que éstos no actúen con absoluta libertad, sin dar cuenta a nadie de la potestad propia.

Paul Valéry dejó escrito: “la política es el arte de apartar a la gente de los asuntos que propiamente les conciernen”. Y esto es lo que hacen, con mucha habilidad, muchos políticos de hoy en día, desgraciadamente.

Todas las democracias necesitan de un control por parte de los medios de comunicación: éstos ayudan a que los gobiernos de turno no hagan de su capa un sayo

Siempre existieron y existirán idealistas convencidos –hombres y mujeres, mujeres y hombres–, que moverán los cerebros de las personas para conseguir un mundo mejor y más equitativo: y es que nadie muere dos veces por un ideal. El/los reloj/es está/n parado/s en las 00h 00′ 00”, y como testigos del tiempo, marcará/marcarán un antes y un después de cualesquiera hechos ocurridos en la historia de la humanidad.

Siempre existió y existirá un soñador/a para un pueblo para que invocando -al Dios de todas las religiones-, pactando y convenciendo -pero jamás engañando, tal y como no debe ser-, lleve a feliz puerto las negociaciones necesarias para evitar una guerra, un conflicto armado… con consecuencias impredecibles para la población civil.

Siempre he entendido que el ideario político de un hombre son sus hechos. Hemos de evitar -a poder ser, dentro de nuestras posibilidades-, no seguir el camino equivocado de realizar acciones que nos conduzcan inexorablemente a ‘la guerra por la guerra’: este camino lo llevó a la práctica el ex presidente Bush -el ‘señor de las bombas’-. Evidentemente, George W. Bush (20 de enero de 2001 – 20 de enero de 2009) no fue durante su mandato un idealista, ni un ‘soñador para un pueblo’, para el pueblo de los Estados Unidos de América.

Si somos capaces de no convertirnos en robots informáticos –internautas–, en el amplio y ancho mundo, que nos muestra Internet en nuestras pantallas de los ordenadores, el futuro estará en leer periódicos –diarios–, que presuponen la identidad de una nación –por añadidura ciudad–, cuando dicha información es procesada por distintos individuos de un mismo hábitat. Si somos capaces –los que nos dedicamos a escribir– de defender nuestras ideas y pensamientos –aunque algunas veces equivocados– dentro de un equilibrio y respeto para con los demás… entonces el futuro –nuestro futuro– estará en leer. Si son capaces los periodistas de escribir con crítica constructiva, con independencia, con objetividad, denunciando los hechos punitivos y sus autores para que la información sea veraz, seguir practicando el periodismo de investigación, etc., entonces el futuro –nuestro futuro– estará en leer. Es decir, en leer libros convencionales, libros digitales, periódicos, revistas (con corazón y sin corazón, pero con sentido común), simples cuentos infantiles…

Si son capaces los periodistas de escribir con crítica constructiva, con independencia, con objetividad, denunciando los hechos punitivos, etc., entonces el futuro estará en leer

Cuando cometemos equivocaciones lo hacemos en virtud del principio de libertad que todos poseemos; respecto a este principio, San Agustín dejó escrito: “Dios que me hizo sin mí, no me podrá salvar sin mí”. Un equipo de psicólogos americanos han desarrollado unas pruebas para predecir por qué cometen fallos los pilotos de aviones, cirujanos, conductores de autobuses… Yo me remito al consabido dicho bíblico: “Quién está exento de culpa que tire la primera piedra”.

Pues bien, los norteamericanos (¡qué lo estudian todo!) tratan de detectar precozmente las causas que pueden producir los ‘despistes’ humanos, y entre ellos: el estrés, la fatiga psíquica y física, la depresión, etc. Todo esto está muy bien, pero quizá estos exhaustivos estudios les han sido encomendados por las compañías de seguros, pues han pagado muchos dineros por errores cometidos por los anteriores profesionales. Quieren construir un hombre -robot-, que no tenga fallos.

Sería peligroso que los países democráticos nos impusieran qué leer y qué no leer, qué hacer en nuestro tiempo libre, qué pensar o qué no pensar. Nos convertirían en los modernos estados ruso e iraní: en estos países los ciudadanos cuenta por su voto, pero se les prohíbe pensar: entienden que pensar es malo para la salud.

La prensa escrita –leída como de costumbre–, siempre tendrá fututo: decir la verdad por encima de todo es una de las premisas fundamentales, que jamás debemos olvidar. Tenemos ante nuestros ojos quienes pueden recuperarla: los estudiantes, los que buscan trabajo –el comer es necesario y agradecido, y no digamos ‘el buen comer’ que estimula nuestras glándulas gustativas y nos hace disfrutar en compañía de nuestros buenos amigos en esas interminables sobremesas–, las minorías socio-políticas, los inmigrantes… Todos y cada uno de nosotros debemos leer para cultivarnos.

Concretamente, los inmigrantes podrán llegar a ser futuros escritores de literatura –porque literatura son realmente los periódicos–, con sus luces y sus sombras. Ellos y ellas poseen un amplio abanico de experiencias vividas: explotaciones en sus trabajos –trabajan más horas y cobran menos que los oriundos de los países donde viven–, sufren xenofobia, son objeto de abusos y acosos sexuales en sus trabajos cotidianos, son objeto de malos tratos por parte de sus propios maridos –donde las cicatrices, deformaciones y quemaduras en sus cuerpos rotos dan fe de las palizas recibidas, cuando antes aparecían hermosos y deseados por aquellos que les juraron amor eterno-.

La Coruña, 12 de diciembre de 2010
Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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