Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Síndrome de diógenes institucional

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OPINIÓN / De cómo la Administración hace chantaje emocional para encubrir su ineptitud y negligencia en el caso de la menor que abandonó el colegio a causa del bullying

El caso de Silvia y su padre, Manuel Rodríguez, a fuerza de grandes esfuerzos, especialmente por su parte y por los apoyos cada vez más numerosos ha saltado a los grandes medios. Aquí os traemos tres de esas apariciones del pasado jueves.

1ª Parte – 17 meses sin ir a clase por acoso escolar

2ª Parte – 17 meses sin ir a clase por acoso escolar

El caso, tratado desde un principio como absentismo escolar, ha dado lugar a apariciones en los grandes medios y a que la Fiscalía se haga cargo

Parece ser que ya el departamento de Educación de la Junta de Extremadura está empezando a mover el trasero, pero me temo que de muy lamentable manera, porque una vez más estamos ante una Administración pésima, inmadura y negligente, ya que se escudan frente a los medios en decir que se trata no de un asunto de acoso y discriminación no atajados a tiempo y de forma adecuada, sino de absentismo escolar, con lo cual y como Manuel siempre nos ha venido a demostrar, el síndrome de Diógenes Administrativo parece que no tiene arreglo.

Si algo tiene de bueno esta triste situación de la que una niña y un padre han sido y siguen siendo víctimas por recurrir a unos estamentos que consideraban garantes y no supieron serlo, es que parece estar al fin en manos de la Fiscalía de menores, desde donde se harán cargo de las investigaciones pertinentes y confiamos en que en esta ocasión mire en la adecuada dirección, aunque tampoco es demasiado esperanzador que en su día esta misma fiscalía a la que el padre recurrió y le desestimó la denuncia y posterior investigación por acoso, ahora asuma esa investigación a instancias administrativas y por absentismo.

Sin embargo, estos son los verdaderos hechos:

  1. Una niña con unas necesidades específicas de apoyo es acosada por sus compañeros. Hace más de cinco años de esto y al padre le sobran pruebas además del propio testimonio de la niña para poderlo documentar.
  2. La situación depresiva de la niña llega al punto de pedir tras un fuerte cuadro depresivo la muerte antes que ir al colegio. Solo pensar en los niños que se han suicidado por situaciones similares y porque sus padres no supieron detectarlo a tiempo, tal vez porque no le dieron importancia o lo encubrieron los centros escolares, pone los pelos de punta a cualquiera.
  3. El padre lo denuncia y hasta que la cosa no llega a puntos extremos no es trasladada de colegio. Se vio forzado a emprender una huelga de hambre de cuyo abandono le convencieron responsables administrativos y políticos prometiéndole lo que malamente cumplieron.
  4. No ha recibido de forma adecuada esos apoyos que requiere su trastorno de atención, más bien la recriminan en reiteradas ocasiones incluso los docentes el que no ponga atención, con lo que refuerzan la discriminación de sus compañeros, a la par que están ejerciendo una discriminación por su diversidad de la que como docentes son conocedores y deberían ser conscientes. También el padre tiene pruebas de ello.
  5. La niña vuelve a sentirse minusvalorada y comienza a dar nuevas muestras de un alarmante desasosiego.
  6. El padre pone todo esto en comunicación del centro donde solicita un cambio de aula, que le es denegado.
  7. Desesperado porque como padre y como responsable de la niña, ante la sordera institucional y con el temor de que su hija sea sometida a más riesgos que no será capaz de afrontar psicológica y emocionalmente, la saca del colegio.
  8. Solicita una excedencia para atender él personalmente las necesidades de su hija que no atiende el sistema educativo. La matricula en un centro californiano y sigue el programa a distancia para que su hija siga avanzando en su desarrollo académico y ve como la niña realmente avanza, considerando que está preparada para ser evaluada y pasar a 1º de la ESO, lo cual también le es rechazado.
  9. Entre medias es consciente de que el entorno que su hija precisa es un entorno socializado con personas de su edad y pone mil y una denuncias en fiscalía, juzgado de primera instancia, defensores de lo nunca defendido, consejeras, presidente, movimiento asociativo, colectivos ciudadanos y creo que hasta en la casa del barrendero del pueblo, exigiendo lo que su hija precisa, donde no solo no es escuchado, sino que ante lo molesto de su caso es en casi todas partes puesto bajo sospecha, por ir plasmando de entrada en base a su experiencia, todas y cada uno de sus exigencias, viendo como el comportamiento generalizado es mirar para otra parte.
  10. Finalmente consigue a través de su tenacidad y con unos poquitos apoyos, porque aún hay gente en el mundo que no se deja confundir fácilmente, hacer que salte a los medios grandes, a esos que algunos llaman falsimedia y, qué gran verdad, porque otra vez y tras apresurarse la administración a limpiar su ‘buen nombre’, intentan sembrar la duda y otra vez gira la rueda.
  11. La Administración se apresura a declarar cínicamente, en las falsimedias, su extremada preocupación 17 meses después sin dar señales de ello y que, por tanto, lo ha puesto en manos de la fiscalía de menores, como un caso de absentismo escolar, porque dicen que el padre ha incurrido en irresponsabilidad. La misma fiscalía que antes a petición del padre, le dijo que tras consulta a instancias administrativas competentes no consideraba oportuno estimar la petición del padre de investigar la situación de esta niña.
  12. Para más inri, en algunos medios, y suponemos que para silenciarles, la administración parece haber declarado que al padre le ofrecieron llevar a su hija a un centro de educación especial y esto por su parte fue rechazado. De ser ciertas estas declaraciones, que no podemos con toda certeza asegurar, el tic segregacionista administrativo, también daría que hablar.

Parece ser que la Administración ha declarado que se ofreció una plaza en un centro de educación especial, que el padre rechazó por no tratarse de una medida de inclusión

Desde mi punto de vista y tras el tiempo transcurrido, esto no obedece más que a una cobarde huida hacia adelante pegando el cambiazo al origen de la realidad de los hechos, con la que tantas veces nos topamos los ciudadanos de a pie cuando la administración se pierde en su propia negligencia e ineptitud.

Hay que ser hipócritas, ineptos, cobardes y tener mala baba como para ahora pretender quererse cebar más aún con esta niña y con este padre, que es lo que en definitiva están dejando de manifiesto, y querer culparle de absentismo después de cinco interminables años de denuncias en los centros escolares y en los departamentos institucionales correspondientes.

No sabemos finalmente lo que ocurrirá en un país donde las malicias se sobreponen a las bondades, pero los hechos hablan por sí mismos de hasta donde la crueldad, política y administrativa a cualquiera, un día puede alcanzarnos.

Pese a todo, soy o quiero ser optimista y confío que, ante la evidencia y la suma de apoyos que Manuel se ha ido y se va día a día ganando, lo que viene a demostrar que ya no está tan solo como para que otra vez puedan alegre e impunemente apalearlo, impere la cordura y prevalezca el principio de igualdad de oportunidades que Silvia y él se merecen.

¿Para que un padre no sea acusado de absentismo tiene que consentir que a su hija la hagan bullying?

Os dejo para terminar otro video recogido también de su intervención en uno de los medios de comunicación en el que la propia Silvia nos dice como sus compañeros entre otras lindezas la decían que no valía para nada y que era una subnormal.

Acoso Escolar de una niña.

¿Para que un padre no sea acusado de absentismo, tiene que consentir que a su hija la hagan bullyng, sin importarle a nadie cuales pueden ser las repercusiones?

A ver si al menos la fiscalía de menores repara en estos detalles, porque de no ser así, es que en este país a algunos ciudadanos las cuentas y los cuentos, no nos salen.


Destacados.
El presente artículo ha sido enviado por una periodista ciudadana para difundir los hechos a petición de su autor y fue escrito por Mª Ángeles Sierra

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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónima 08/12/2011 en 12:42

    Da autentica VERGÜENZA que en países desarrollados y en pleno siglo 21 no seamos capaces de solucionar este tipo de problemas. Es muy curioso podemos hacer transplantes faciales y no podamos detener a unos niños que se pasan demasiado de la raya que no podamos educar a nuestros hijos con los valores que debe tener todo ser humano. Respeto, esta palabra ha sido mancillada y olvidada por muchos, y por culpa de esos muchos no avanzamos como personas, no respetamos lo nuestro ni lo de los demás no conocemos las palabras: humildad, lealtad, amor, cariño, y como la antes mencionada RESPETO

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