Viernes 30 de septiembre de 2016,
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Soberanía Alimentaria, una alternativa responsable

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La falta de resultados en la consecución de los Objetivos del Milenio empuja a la sociedad a buscar alternativas a los transgénicos

La recuperación de la agricultura tradicional es una alternativa cada vez más viable y sostenible

Alicante. A lo largo de la semana pasada muchas ciudades han visto como salían a la calle miembros de distintas asociaciones y colectivos, agrupados bajo la Plataforma Soberanía Alimentaria, para recordar al mundo que a día de hoy todavía hay millones de personas que pasan hambre y que la solución la tienen los ciudadanos a través del consumo responsable y la recuperación de una agricultura sostenible y solidaria libre de pesticidas, agroquímicos y transgénicos.

Once años después de que la ONU fijase los Objetivos del Milenio, y a cuatro años del plazo establecido para su consecución, el primero de los objetivos sigue siendo una utopía.

En 1990, los dirigentes del mundo acordaron reducir el número de personas con desnutrición a la mitad, es decir, que solo pasaran hambre 425 millones de personas en 2015. Sin embargo, la realidad ha sido otra, según cifras de la FAO, a finales de 2010 el mundo vivía con 925 millones de personas desnutridas. La mayoría de esas personas sobreviven en los países en desarrollo, 19 millones conviven en el que se gusta llamar Primer Mundo.

La actual crisis alimentaria es resultado de un sistema que antepone el interés empresarial, destaca Esther Vivas

Un intento anterior a los Objetivos del Milenio de erradicar el hambre en el mundo fue la Revolución Verde, que consistió en la agroindustrialización. La agricultura pasó a ser tratada como una producción en cadena, se extendió el uso de fertilizantes y se favoreció el cultivo extensivo de variedades. Sin embargo, el aumento exponencial en la producción no trajo consigo una disminución de la desnutrición. La producción y el hambre en el mundo compartieron el mismo incremento, un 11%, según afirmó Esther Vivas, activista y miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra en su intervención en las VII Jornadas de Desastres Ecológicos celebradas en la Universidad Miguel Hernández de Elche en el marco de la Semana Sostenible de la UMH.

“La actual crisis alimentaria es resultado de un sistema que antepone los interese empresariales frente a los colectivos sociales y en el que las grandes transnacionales determinan el modelo agrícola y alimentario”, alegó Esther Vivas en declaraciones a este medio. A día de hoy la falta de alimentos en el plato de millones de personas no viene marcada por una falta de producción, como ha reconocido hace una semanas el Relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, Oliver de Schutter, en una entrevista concedida al diario Público, sino por un problema de distribución.

La realidad es que los países en vías de desarrollo están viendo como son invadidos por cultivos extensivos de soja o maíz transgénicos cuyo objetivo es ser exportados al primer mundo para la elaboración de piensos y biodiesel. “La crisis de la tortilla mexicana en 2007 dejó patente que la producción agrícola está sometida a la especulación económica y a los intereses financieros”, recuerda Esther Vivas. En esa ocasión la creciente inversión en la producción de biodiesel provocó que EEUU redujera considerablemente la exportación de maíz a México, lo que supuso una subida del precio del maíz que repercutió también en el incremento de los precios de otros alimentos básicos, como leche o huevos, generando malestar y protestas sociales en México. Corregir esta realidad del contexto socioeconómico y alimentario es lo que incita a los colectivos que se aúnan bajo Soberanía Alimentaria. “La soberanía alimentaria quiere acabar con la actual crisis alimentaria, para ello defiende la producción local y el consumo responsable”, apunta Patricia Dopazo, miembro activo de ACSUD y Soberanía Alimentaria Alicante.

Soluciones locales

La soberanía alimentaria quiere acabar con la actual crisis alimentaria, apunta Patricia Dopazo

Huertos ecológicos, cooperativas y asociaciones de consumidores de productos ecológicos, plataformas y asociaciones de acción y movilización social. Son muchos los que cada día se suman al cambio “porque el cambio comienza por uno mismo”, explica Julia Gomis, miembro de Soberanía Alimentaria Alicante, que recuerda que los ciudadanos deben saber elegir “ya que se tiende a anteponer el consumo que refuerza la autoestima”. Sobre este punto, Maties Guillo Campello, maestro y agricultor ecológico miembro de la cooperativa de consumo ecológico de Elche La Cistella, apuntó en la mesa redonda de las VII Jornadas de Desastres Ecológicos celebradas en la Universidad de Elche, que “debemos romper el paradigma del me gusta, no me gusta, debemos pasar al ¿es beneficioso para mí o no lo es?”.

La Asociación de Consumidores Terra Viva, joven organización sin ánimo de lucro con sede en Crevillente, tiene como objetivo reunir a los productores y consumidores de productos ecológicos de la zona de la Vega Baja de la provincia de Alicante para acercar al ciudadano una alimentación sana y sostenible. Dani Vives, presidente de Terra Viva, comenta que cada miembro de la asociación sabe de dónde viene lo que consume y es consciente de que el precio que está pagando por el producto es justo. Por poner un ejemplo, si un kilo de limones cuesta un euro ochenta al miembro de la asociación, el agricultor recibe un euro cuarenta por kilo, no los 0,14 céntimos de promedio que actualmente les están pagando si el limón es de primera, según los datos ofrecidos por Infoagro, y razón por la cual el número de campos de cítricos abandonados aumentan cada día. Los cuarenta céntimos restantes es el porcentaje con el que la asociación mantiene el funcionamiento.

Bajo estos preceptos o similares funcionan también en la provincia bajo la forma de asociaciones o cooperativas: Mercatremol, BioAlacante,Terratremol y La Bastida en Alicante, Naturaka en Altea, Alficos en Elda, La Cistella en Elche. Julia Gomis apunta que las reticencias del público frente a los productos ecológicos sobre todo por el precio son excusas, ya que todo depende de las prioridades del consumidor: “El consumidor es el que tiene el poder, es el que puede elegir y debe ser consciente de las implicaciones de sus elecciones”. Así mismo reconoce que los grandes distribuidores se están apuntando al carro de lo ecológico desvirtuando su principal objetivo llegando a “asociar lo ecológico al elitismo”. Ante esto, Esther Vivas alza la voz y recuerda que “los que nos han llevado a donde estamos no nos van a sacar de ello”.

La soberanía alimentaria comienza por recuperar el control de lo que el ciudadano se lleva a la boca. Comienza por elegir los lugares donde se realiza la compra. Volver al pequeño comercio, regresar al mercado, buscar a los agricultores que venden directamente al público e interesarse por las técnicas de cultivo que han posibilitado que una semilla haya llegado germinada a su plato. La propuesta de la soberanía alimentaria es la agroecología. Una agricultura respetuosa con el medio ambiente, que preserve la biodiversidad y que devuelva al agricultor la dignidad y el respeto social que se le debe. “Se nos quiere hacer creer que la ciudad es el futuro y la agricultura es el pasado, sin embargo unos no podemos vivir sin los otros”, comenta Esther Vivas.

La agroecología quiere rescatar los conocimientos agrarios tradicionales y aplicarlos ahora, sin despreciar los conocimientos ni la tecnología actual, pero prescindiendo de pesticidas, abonos sintéticos y de semillas transgénicas. Respecto a la polémica de los transgénicos Patricia Dopazo apunta que “el problema de la genética es que ni los mismos científicos pueden asegurar cómo va a evolucionar una variedad transgénica y cuál va a ser su impacto en el medio ambiente”. Para frenar el cultivo de transgénicos y potenciar la agricultura ecológica esta plataforma formada por diversas asociaciones y colectivos de la provincia busca promover también la acción y el compromiso político en los municipios alicantinos instando a los ayuntamientos a declararse como zonas libres de trangénicos siguiendo la estela de Altea, primer municipio declarado en la provincia libre de transgénicos desde 2008.

Todas las fotografías son de Alejandro Blanco


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3 Comentarios

  1. Elástica 25/04/2011 en 6:58

    Estimado Anscari,
    La verdad es que no conocía vuestra existencia, motivo por el cual no está vuestro grupo en la breve lista que aparece en el reportaje. Supuse y supongo que erais más de los que conocía y de los que encontré durante la elaboración del reportaje… mis disculpas por no haber llegado hasta vosotros.
    Un saludo y gracias por la observación.

  2. Anónimo 24/04/2011 en 18:07

    Maravilloso reportaje, pero no entiendo porque sale Naturaka que no es un grupo de consumo constituido ni consumen, y no sale NaturTarbena como Asociacion de Consumidores.
    Entre los 70 socios nuestros y los de Mercatremo… tenemos casi 300 unidades familiares consumiendo nuestros productos todas las semanas,,,,,,,,creo que es para tenernos en cuenta.
    Han nombrado a todos y nos han dejado fuera a Moviments, la Xarxa del Comdat y NaturTarbena.
    Un saludo

  3. Anónimo 20/04/2011 en 6:12

    Fe de errores:
    Actualización del precio de los limones de Terra Viva: actualmente (los datos del artículo son de hace un año) los venden a 0,90 euros el kilo y el agricultor percibe 0,70 euros.

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