Domingo 04 de diciembre de 2016,
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El futuro de la Unión Europea

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OPINIÓN / El día 25 de marzo se cumplen 54 años de la firma del Tratado de Roma

Hace años estudié algo sobre la UE, un curso, para ser exactos, que últimamente me martillea la cabeza. Comentaré, que no era ni soy ninguna experta en economía, pero me tocó escribir sobre algo que se llamaba “permutaciones asimétricas”, denominación desconocida para mí, pero que entendí, grosso modo, como: “los países europeos cuando tengan una moneda única no tendrán capacidad de reacción, de ajuste, ante las agresiones económicas externas, sobre todo, porque su organización económica interna va a ser diferente (mercados laborales, política fiscal, etc.), las crisis le van a afectar de diferente manera a cada uno de ellos, por su mayor impacto, por su origen, por su transmisión, etc.; y ya no van a poder, por ejemplo, devaluar la moneda para reaccionar económicamente hablando, no habrá mecanismos compensatorios automáticos de los desequilibrios”.

Casi todo se sabía en el año 96, no esta crisis, ni en esta dimensión, pero seguro que hubiésemos respondido mejor si estuviésemos preparados

Se decía entonces, año 1996, que para que la Unión Europea se llevase a efecto de la mejor manera posible, era importante tener en cuenta lo siguiente:

.- 1) Ir avanzando en la Unión Económica y Monetaria, y entre otras cosas, prever que podrían darse crisis sin casi posibilidad de reacción o muy limitada de los países periféricos, que iban a ser los más afectados; y esto significaba (año 1996) que era necesario, por todo lo que pudiera pasar, que se hubiese previsto una respuesta económica conjunta de toda la UE.

.- 2) Intentar que la Unión Política, ‘la mal querida’ avanzase “como un gran edificio en construcción”, en la medida de lo posible, para “llenar de contenido” la Unión Económica. Era importante, también, la reforma de la estructura organizativa de la UE y poner las bases para la Política Exterior y de Seguridad Común, ‘de aquella’ dos cuestiones apasionantes, y

.- 3) Había una 3ª cuestión que me parecía importantísima, que tiene rango por sí misma, era la cuestión de la ‘construcción’ o, ‘reconstrucción’, o tal vez, ‘invención’ de la ‘Ciudadanía Europea’. En el más amplio sentido de la palabra, me explico, la ciudadanía que está, la que quiere estar o puede venir en el futuro; lo derechos, los deberes, el sentimiento de ciudadanía, de pertenencia, de unidad, esto es, los y las ciudadanas que están, quieren estar, se sienten europeos y deciden; y además de la ciudadanía, están los y las que dirigen, “alguien que dirige y que sabe y, por lo tanto, es consciente”, “alguien que se aprende y ‘aprende’ a la ciudadanía a ser plenamente europea”, es decir, se ‘apropia’ de Europa y la transmite sin restricciones, o sea, ‘un paso por delante’. Sin la ciudadanía con mayúsculas, el resto no tiene casi sentido.

Ahora mismo, si pienso en estas tres cuestiones, me pregunto ¿se ha hecho todo lo posible para llevar a cabo una unión económica y monetaria en condiciones? Casi todo se sabía en el año 96, no esta crisis, ni en esta dimensión, pero seguro que hubiésemos respondido mejor si estuviésemos preparados. ¿La Unión Política avanza realmente? ¿La ciudadanía, es plenamente consciente, nos sentimos hoy en Europa más ciudadanos europeos que hace 15 años, o lo vemos como una habitación de la casa donde se entra y se sale según convenga?, ¿lo ven así los y las dirigentes europeos?

Desde el año 96 tenemos un Consejo de la UE diluido, que a partir de entonces se transmutó, perdió la convicción, la fuerza y el coraje, para tirar de este carro

No encuentro respuestas contundentes, podemos pensar que hemos hecho lo posible, pero aún así, estas tres cuestiones no tienen una nítida solución positiva; o mejor dicho, siguen sin definir, sin una trayectoria de futuro clara. Después de 15 años, después de varios Tratados de la UE y después de casi cuatro gobiernos en España.

Desde el año 96 tenemos un Consejo de la UE diluido, que a partir de entonces se transmutó, perdió la convicción, la fuerza y el coraje, para tirar de este carro. Y esto se nota, se notaba antes de esta crisis, y ahora se muestra en toda su crudeza. En cualquier caso, ¿tiene solución?, todo esto se sabía hace 15 años. ¿Los y las dirigentes lo saben? ¿Se va a aplicar algún tratamiento? ¿Tenemos la voluntad política de ver un poco más allá del Norte?

No soy, ni lo pretendo, ninguna experta en la Unión Europea, es solo que me apasiona la idea de Europa, creo que es factible y que debe tirar hacia delante, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, y sé, además, que es necesaria, porque nos hace mejores, en el más amplio sentido de la palabra.


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