Martes 28 de marzo de 2017,
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S.O.S. Cocó, atentado al pudor

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Un simbólico abrazo al río Cocó, en Brasil


En Brasil, la secretaria de Medio Ambiente de la Prefectura de Fortaleza, estado de Ceará, Daniela Valente Martins, ha interpelado judicialmente al defensor medioambientalista João Alfredo Telles Melo por “crímenes contra la honra”; ¿cómo ven esto los medioambientalistas en otras partes del planeta?, ésta es una de esas miradas.

Retomo el nombre impuesto a
la que quizás sea la obra más famosa de la dramaturgia de Carlos Prieto,
luego de leer que en Fortaleza, Ceará, en Brasil, la secretaria de
Medio Ambiente, la señora Daniela Valente Martins, ha interpelado judicialmente al abogado y profesor João Alfredo Telles Melo acusándolo de “crime contra a honra”; algo parecido a lo que en México llamamos “daño moral”.

Las autoridades autorizaron la construcción de la un edificio empresarial
en las orillas del río Cocó, violando resoluciones y leyes federales y
amenazando un manglar que se encuentra en “área de preservación
permanente”
La actual secretaria de Medio Ambiente ha denunciado por “crimen a hacia su honra” al líder de los ecologistas contrarios a dicha construcción
El dueño de dicho edificio es el empresario Tasso Ribeiro
Jereissati, ex gobernador de Ceará y actual senador por el Partido de
la Social Democracia Brasileña

Quienes,
ora tibia, ora decididamente, hemos participado de alguna u otra forma
en luchas por la defensa de algo tan preciado como el medio ambiente,
sabemos lo importante que puede llegar a ser el que nuestros reclamos
sean escuchados en otras latitudes del planeta. Es una consecuencia del
“piensa global, actúa localmente” que de vez en vez cruza por nuestras
mentes sabiendo que lo único que podemos cambiar es nuestro entorno
inmediato, pero seguras y seguros de que ése cambio, por pequeño que
sea, repercute cual efecto mariposa en todos los rincones del planeta:
el hogar común a todas, a todos.

Por
esto mismo, a pesar de los temas tan valiosos por tratar en aquestas
tierras, como la defensa del petróleo, la resistencia frente a la
contrarreforma laboral, la objeción de conciencia de cara a la
militarización del país, la expulsión de miradas incómodas en materia
de derechos humanos, el abandono canalla para con las comunidades
zapatistas asediadas hoy más que nunca, el creciente feminicidio en
todo el territorio nacional, la mal llamada colombianización
(porque para mí Colombia es mucho más que sus gobernantes tejiendo
alianzas con paramilitares y narcotraficantes) del país, la complicidad
de los tres Poderes de la Unión
en sus tres niveles de gobierno lo mismo con pederastas que con
traficantes de personas… a pesar de todo esto y mucho más, insisto, es
que poso la mirada a miles de kilómetros de aquí: el Parque Ecológico
de Cocó.

Es ahí donde la Prefectura de Fortaleza vía su Secretaría de Medio Ambiente autorizó la construcción de la llamada Torre Empresarial Iguatemi
en las orillas del río Cocó, violando resoluciones y leyes federales y
amenazando un manglar que se encuentra en “área de preservación
permanente”.

Según
lo que he leído y entendido en mi pobre y poco excusable mal uso de la
lengua de Pessoa y Chico Mendes, la lucha en defensa del Cocó recién
logró la detención de las tareas de construcción de la Torre de Iguatemi en tanto no se realice un referendo sobre los pros y los contras de ésta. Quien guste puede enterarse de esto en el weblog del movimiento y por letra del mismo Telles Melo en su artículo SOS Cocó: luchas, victorias y perspectivas
(en portugués), el cual se convirtió precisamente en la razón de la
querella por “crímenes contra el honor” de la señora Valente Martins en
contra de nuestro compañero João Alfredo.

Según la actual secretaria de Medio Ambiente de la Prefectura
de Fortaleza, João Alfredo ha lesionado su honor por lo dicho en su
artículo y lo emplaza a presentar los documentos que afirmen sus
acusaciones o atenerse a la providencia, como dice el eufemismo, de las
acciones civiles y penales correspondientes. Uno no puede sino
preguntarse: ¿Quién “lesiona el honor” de quién? ¿Quién comete
“crímenes contra la honra” de quién?

No digo que la señora Valente
Martins pueda siquiera lastimar la imagen de João Alfredo; lo hecho por
el también integrante de Greenpeace, así como por las demás personas
que están defendiendo al Cocó, le reviste de una dignidad a toda prueba
y, en todo caso, las acusaciones de ésta “funcionaria de medio
ambiente” sólo conseguirán enterarnos de la alta calidad moral de su
movimiento a quienes estamos tan lejos en el estar pero tan cerca en el
pensar.

El daño moral es, pues, para todas y todos quienes representados en la lucha del S.O.S. Cocó creemos, estemos en Brasil, México, España, China o Australia, en cada rincón del planeta, que la Tierra
misma es patrimonio mundial de quienes vivieron, vivimos y vivirán en
ella. Eso es lo que no entendieron, ni entienden, quienes desde los
ayuntamientos de Cuernavaca y los gobiernos estatal de Morelos y
federal mexicano, los tres panistas, se conjuraron en 2001 para
destruir la riqueza natural y cultural del ex Casino de la Selva a favor de Costco-Comercial Mexicana y ahora se coligan para la imposición de rellenos sanitarios en Loma de Mejía y la extracción especulativa, comercial e industrial del agua del río Apatlaco.

Eso es lo que no entendieron y no entienden quienes desde los actuales
(des)gobiernos, también panistas, de San Luis Potosí y México traman la
destrucción de Cerro San Pedro y todo lo que natural, cultural e históricamente significa, a favor de Minera San Xavier.

Para autorizar la construcción de la Torre de Iguatemi,
la señora Valente Martins como secretaria de Medio Ambiente precisaba
de un estudio ambiental previamente consultado, revisado y aceptado por
el Consejo Municipal de Medio Ambiente de la Prefectura
de Fortaleza. No hubo tal estudio, ni el COMAM fue reunido para
supervisar nada: igual que en Morelos, lo mismo que en San Luis Potosí.

Sin embargo, dirían algunos, que estas cosas pasen bajo gobiernos
derechistas no debería extrañarnos; lo lamentable sería que esto mismo
sucediera en países gobernados con proyectos de izquierdas… como Brasil.

En un mensaje de apoyo a João Alfredo, el filósofo y teólogo brasileño Leonardo Boff escribe:

Meu caro João Alfredo,


Face
ao processo a que está sendo submetido pela Prefeitura de Fortaleza
quero manifestar meu apoio a você. Com a nova consciência ecológica que
está crescendo em todas as partes, tais projetos que você e seu grupo
criticam e se opõem não podem mais ser aceitos. Causa estranheza que um
governo local de caráter popular não tome mais a sério esta questão
ecológica.
Reiterando meu apoio, saúdo-o fraternalmente,

Leonardo Boff.

Así,
pues, quien debe explicar por qué la ley fue transgredida es la misma
Daniela Valente Martins; de lo contrario, las suspicacias pueden
comenzar a sucederse una tras otra y, como en los casos arriba
descritos en México, no será extraño que, por ejemplo, alguien la
señale por el delito de tráfico de influencias cuando crean que la
licencia que otorgó tiene que ver con que el dueño de la Torre de Iguatemi es el empresario Tasso Ribeiro Jereissati, ex gobernador de Ceará y actual senador por el Partido de la Social Democracia Brasileña.

En otras palabras, es la señora Valente Martins quien atenta contra su
propio honor y su salud, la de sus hijos (si los tiene) y, en lo
inmediato, la de todas las demás personas que viven en Fortaleza,
Ceará; no nuestro compañero João Alfredo.

El mundo, dijera Eduardo Galeano, está patas arriba: los jueces acusan de injurias a quienes queman carteles, hacen caricaturas o editan portadas de osos ebrios al ser cazados si en unos y otras aparecen políticos que “chambean” de reyes, pero se hacen de la vista gorda frente a aquellos que llaman criminales a quienes defienden la historia como memoria; los políticos que hablan de defender los recursos energéticos, tienen como principales paladines de su nacionalismo
a quienes desde el Poder desmantelaron al país durante décadas; los
gobiernos que se dicen comunistas traspasan el Poder por línea
consanguínea de hermano a hermano u organizan olimpiadas teniendo como base la explotación infantil,
y los funcionarios de medio ambiente, sean de derechas o de izquierdas,
autorizan a empresarios criminales la destrucción de la riqueza natural
y demandan por “crímenes contra el honor” a quienes luchan por lo que
ellas y ellos deberían estar trabajando.

Puro atentado al pudor, sin
duda.

Foto: Abraçando a Cocó, de alexzapa.



Esta noticia concursa en el I Premio  Periodista Ciudadano en la categoría de: Medio Ambiente y Cambio Climático

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Sobre el autor

Egresado del Centro Universitario de Teatro de la U.N.A.M. con estudios superiores en Actuación y diplomado por el Centro Morelense de las Artes en promoción y gestión cultural. Incursioné en las artes escénicas en agosto de 1990. A partir de 1993 alterné mi quehacer teatral con la promoción cultural y la docencia. Paralelamente, también desde 1993, he colaborado para diversos medios de comunicación impresos y electrónicos, y he trabajado con instituciones de defensa y promoción de derechos humanos de segunda generación.

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