Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Spanair, estafa a Catalunya

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No es uno más de los cuentos de la lechera, es una estafa de tomo y lomo a Cataluña, a unos pocos inversores reales, y a la Generalitat

Barcelona. Cuando aún caliente el trágico accidente de Barajas, y al descubierto varias deficiencias y negligencias, un quídam de los negocios y comisiones barcelonés le propuso a un estresado alto ejecutivo del Grupo SAS (aerolíneas suecas) la compra de Spanair, casi provoca un soponcio. Además del accidente nunca le gustaron sus iniciales socios españoles, Teinver, sociedad de inversiones de Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, de Viajes Marsans, ya en quiebra, y se agarraría a un clavo ardiendo para alejarse de España.

La propia España en el filo de la navaja frente a Europa… y Cataluña, ¡comprando una aerolínea desprestigiada y en práctica quiebra!

Nombrarle la Generalitat elevó el impacto emocional, y no precisamente en positivo, pero quien le hablaba era muy capaz de conseguir la venta. Debía prometer una considerable mordida, porque si en ese momento regalaría la sociedad, o pagaría para que alguien apechugara, aquel visitante anticipándose sugirió un sustancioso precio por las acciones.

El intermediario había forzado la imaginación. Lo de convertir el Prat en un ‘hub intercontinental’ (centro de conexión de vuelos intercontinentales) vendría adornado por concienzudos estudios técnicos. Si Barajas o la Aviación Americana utilizaban de portaaviones y ‘gasolinera’ a España, ¿por qué no Barcelona?… en definitiva cualquier punto del globo terráqueo podría convertirse en el centro ‘Hub’ de su influencia. Lo que en la práctica era un imposible, propio de mentes un tanto desquiciadas, con líneas trazadas en bonitos estudios se convertía en posible.

El ejecutivo, que sabía bien de las ínfulas aeronáuticas de Montilla (prometiendo el traspaso de la competencia del Prat de Madrid a Barcelona), recién inaugurado el inútil aeropuerto de Lérida, y con graves problemas para mantener Reus y Gerona, no se lo quería creer. Ni tenían el Prat, ¡y soñaban con ‘hubs’!, cuando todas las grandes líneas, incluida Iberia, andaban enzarzadas en guerra de precios, fusiones y quiebras, más la propia España en el filo de la navaja frente a Europa… y Cataluña, ¡comprando una aerolínea desprestigiada y en práctica quiebra! Quizá su amigo el quídam barcelonés cazaba moscas espoleado por la crisis. Pero la teoría de la ‘huida hacia delante’ formaba parte de la idiosincrasia española, que añadida al ‘catalanismo’ encajaba en la operación.

Es imposible que adivinara que reunidos Montilla, su supercerebro Doctor en Economía por la Universidad de Barcelona y catedrático de Hacienda Pública, Antoni Castells, y su quídam, ya montaban una de sus clásicas operaciones. Como Bruselas impedía a los Estados (y la Generalitat es Estado) invertir en negocios privados, montarían una serie de triangulares para que no apareciera el ente público, que además debería subvencionar, también prohibido.

Como Bruselas impedía a los Estados (y la Generalitat es Estado) invertir en negocios privados, montarían una serie de triangulares para que no apareciera el ente público, que además debería subvencionar, también prohibido

– Tú invertirás un millón de euros que te financiará una sociedad mixta que a la vez será avalada por el Institut Catalá de Finanzas.

La Caixa de Cataluña de Narcís Serra se metía en la triangular, y él sería consejero; a tanto por dietas, y con un poco de suerte los dividendos, ¡porque el primer año ya se declararían ganancias!, en un par de años pagado el millón del crédito.

La Caixa también financiaría circulante… pero no habían pasado dos años con la Caixa de Catalunya prácticamente intervenida por el Estado ¡del PP!, y La Caixa, convertida en banco, y por tanto escapada del débil pero real nexo con la Generalitat por Caja de Ahorros y entidad ‘benéfico social’, decidió el final… dicen las fábulas ciudadanas que Isidre Fainé soltó su “hasta aquí hemos llegado… ni un euro más”… ¡ni hup, ni hap, ni hop!

No es uno más de los cuentos de la lechera, es una estafa de tomo y lomo a Cataluña, a unos pocos inversores reales, y a la Generalitat que deberá intentar cobrar los créditos concedidos por el Institut Catalá de Finanzas para que el fantástico grupo de ‘importantes empresarios catalanes’ compraran las acciones, y si la Justicia cumple con su cometido, pagará la Generalitat por responsable civil subsidiario… y si ese ‘cometido’ se convierte en realmente justo, varios de su cúpula dirigente serían responsables penales… por ‘asociación de estafadores’ que reza la justicia norteamericana para este tipo de operaciones… porque ni tenían el Prat ni menos podían convertirlo en enlace de la nada a la nada.

De 500 millones que aproximadamente suma el ‘concurso de acreedores’, o sea pasivo, el correspondiente activo, es de suponer un tanto hinchado, únicamente cubre el 25%, quiebra sin paliativos… además y en paralelo se mencionan otros centenares en créditos del ICF y otras instituciones con acciones pignoradas y avales sin valor alguno. Y los acreedores por leasing de los aviones esperando poder ejercer su dominio y llevárselos donde les paguen el alquiler.


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