Sábado 03 de diciembre de 2016,
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Stuxnet, un tranvía llamado deseo

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El considerado primer gusano espía puede reprogramar sistemas industriales, incluidos los de centrales nucleares

Para los que todavía lo ignoren, Stuxnet es un gusano informático que afecta a equipos con Windows, descubierto en junio de 2010 por VirusBlockAda, empresa de seguridad radicada en Bielorrusia.

Es el primer gusano que espía y reprograma sistemas industriales y, aunque la infección se haya expandido por distintos países, el ataque inicial se centra en Irán. Microsiervos lo califica de “amenaza mundial”, similar a Juegos de Guerra.

Pakistán, Irán, Indonesia o India son los principales países afectados. Para Irán “es parte de la guerra de Occidente contra Irán”

¿Terrorismo cibernético? ¿Espionaje industrial? Lo cierto es que puede controlar aeropuertos, refinerías y existe una teoría que apunta a que el objetivo final es destruir una planta nuclear iraní. Pakistán, Irán, Indonesia o India son los principales afectados y China achacó el ataque a un servidor de EEUU. Más de seis millones de ordenadores infectados y mil empresas chinas correspondientes a sectores metalúrgicos, de transporte y energéticos, dan fe de su infinito poder.

La agencia oficial china Xinhua y Mahmud Liayi, del Ministerio de Industria iraní, lo tienen muy claro: “Es parte de la ciberguerra de Occidente contra Irán“. ¿Grupo ciberterrorista o agencia secreta gubernamental? Un halo de misterio le rodea. El año pasado desvelaba El País que “el código del virus Stuxnet albergaba una cita bíblica: Myrtus”. Esto nos conduce en su interpretación a El libro de Esther, dónde se revela un complot para destruir a Israel. ¿Manipulación o realidad? ¿Se encuentra Anonymous en posesión de Stuxnet, tal y como publicó en Twitter hace unos meses? Y de ser cierto, ¿cuál es su finalidad? ¿Podría reinventarse su naturaleza?

El efecto Robin-Hood

No parece nada descabellado que lo que empezó siendo un ataque de las macropotencias, o un pacto entre EEUU e Israel, sirva para redimir a la humanidad de ese poder absoluto, utilizándolo en beneficio de los grupos más desfavorecidos o clases mayormente oprimidas. Sería el efecto Robin-Hood. Nada para pocos y todo para muchos. ¿Alguien apuesta más?

Charlie Pujol


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