Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Tailandia sufre las peores inundaciones en los últimos cincuenta años

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350 personas han perdido la vida y 26 provincias tailandesas se encuentran afectadas por la subida de las aguas

Hace semanas que anuncié mi retirada del fotoperiodismo profesional, sin embargo, ayer el destino me ha demostrado de nuevo que no se puede escapar de lo que llevamos incrustado en nuestra alma.

Desde hace años el sudeste asiático ha sido mi hogar, allí he compartido sonrisas y lágrimas con esos seres humanos a los que les fue robada la voz en el mismo momento de su nacimiento. La imposibilidad de seguir creciendo dentro de una profesión cada vez más alejada de la humanidad me llevó a tomar la difícil decisión de dar un cambio radical a mi vida. El próximo enero será el mes en el que pasaré a cambiar el chaleco antibalas de la humanidad por esa corbata del dinero que me aleja de lo que más amo en este mundo, la fotografía. Pero hasta entonces, vivo con impotencia los estragos de una zona del mundo que me ha enseñado a ser la persona que soy.

El próximo martes, me subiré de nuevo en un avión con destino Tailandia y Camboya. Allí miles de seres humanos están sufriendo las peores inundaciones de la reciente historia. Se cuentan por cientos las vidas que el agua ha arrastrado hacia un final definitivo, y lo peor está aún por llegar.

Desde ayer, no he parado de contactar con medios de comunicación y amigos intentando acceder a las áreas más afectadas por esta catástrofe. Los medios siguen enfocando sus noticias en la capital Bangkok, ignorando la tragedia que se está viviendo en otras zonas que han quedado totalmente aisladas. El tráfico por carreteras se antoja imposible mientras las barcas han ocupado las calles de ciudades que hoy se asemejan a paisajes salidos del infierno de Dante.

El verde de los campos de arroz ha sido sumergido por las aguas altamente contaminadas que anegan todo tipo de vida a su paso. “Necesitamos periodistas que muestren al mundo la verdad de lo que está pasando, Tailandia no es solo Bangkok”, me comentaba ayer Nufayla desde las cercanías del puente sobre el río Kwai, mientras la escasez de alimentos empieza a pasar factura en diferentes regiones del país de las sonrisas. En Bangkok se espera que mañana las aguas alcancen los dos metros y medio de altura en las proximidades del río Chao Phraya, y las autoridades han recomendado evacuar varias zonas de la capital tailandesa, y para empeorar la situación se esperan lluvias torrenciales en nueve provincias del país en los próximos días, Prachuap Khiri Khan, Chumphon, Surat Thani, Nakhon Si Thammarat, Phatthalung, Songkhla, Pattani, Yala y Narathiwat.

En total 26 provincias de Tailandia están afectadas por esta subida de las aguas, Sukhothai, Phichit, Phitsanulok, Nakhon Sawan, Uthai Thani, Chai Nat, Sing Buri, Ang Thong, Phra Nakhon Si Ayutthaya, Lopburi, Saraburi, Suphan Buri, Nakhon Pathom, Pathumthani, Nonthaburi, Samutsakhon, Ubon Ratchathani, Khon Kaen, Srisaket, Roi-et, Surin, Mahasarakham, Kalasin, Chacheongsao, Nakhon Nayok y Prachinburi. Más de 350 personas han perdido la vida y miles se han visto forzados a dejar sus hogares y huir hacia provincias más seguras como Chiang Mai.

Aunque la cantidad de lluvia ha sido similar a la de años anteriores, la desaparición de bosques y la construcción de presas puede ser el origen de las inundaciones

Pero, ¿a qué se debe esta catástrofe sin precedentes?, preguntan muchos. Sin duda, el ser humano una vez más es culpable en su mayor parte de la destrucción que está afectando al sudeste asiático. En un vídeo que ha recibido ya más de medio millón de visitas, se explica en forma de dibujos animados todas las causas que han llevado a que esto sucediera. Según este vídeo, la cantidad de lluvia este año ha sido similar a la de años pasados, aunque desde septiembre las lluvias han sido mucho más abundantes. Los bosques que antiguamente servían como presas naturales han sido sustituidos por presas artificiales, con las que controlar el nivel de agua a nuestro antojo, pero como bien sabemos el hombre puede cometer errores. La lluvia procedente del norte ha supuesto que en estos momentos los terrenos tailandeses estén bajo 100.000 millones de metros cúbicos de agua, y cómo no, estas presas artificiales han fallado. Se prevé que Tailandia no recobrará la normalidad al menos en un mes, hasta que toda esta agua no haya sido absorbida por el mar. Una situación que está complicando mucho la vida en la capital tailandesa que en estos días está recibiendo el agua de las provincias del norte.

En pocos días, estaré sobre los terrenos inundados de Tailandia, buscando esa otra cara del desastre, esa que medios de todos los países siguen ignorando. Sea como sea, una vez más queda demostrado que el ser humano destruye todo aquello que la naturaleza se empeña en construir, y no es otro que el mismo ser humano, el que sufre estas terribles consecuencias. Nuestra avaricia una vez más se ha puesto de manifiesto, y como siempre, son los más pobres los que sufren en silencio. Las aguas cesarán y Tailandia volverá a ser un país donde la sonrisa volverá a lucir, pero mientras que esto ocurre miles de personas ya no volverán a ver salir el sol. Solo nos queda aprender de nuestros errores, aunque queda constancia una vez más que el tiempo se nos ha echado encima. Mucho me temo que esta situación se repetirá con mayor frecuencia en este año 2012 que pronto comenzará, mientras a miles de kilómetros la gente sigue ignorando las voces de un planeta que pide auxilio a gritos.


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1 comentario

  1. vicas 13/06/2012 en 22:13

    :-* 😮 ojala q nunca nos toqe uno asi :sigh:

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