Lunes 14 de abril de 2014,
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Donostia celebra su día grande entre lluvia y redoble de tambores

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Los donostiarras se dedican en cuerpo y alma a estas fiestas

Ayer, día de San Sebastian, la ciudad se vistió de blanco y azul para festejar las 24 horas que dura la celebración al son de las marchas de maestro Sarriegi

El origen de la tamborrada se atribuye al redoble que sobre las herradas producían las chicas de servicio y sus acompañantes -menestrales y soldados- mientras aguardaban ‘txanda’ ante una de las tres fuentes que hacia 1836 surtían de agua a San Sebastián.

Las cenas de la víspera del santo copan todos los restaurantes de la ciudad a precios que varían entre los 80 y los 200 euros
Los jugadores de La Real Sociedad fueron los encargados de arriar la bandera, ya que este año es el centenario del equipo

Los participantes, que al principio iban disfrazados con caprichosos trajes, más tarde se uniformaron. Salían cada año, a las tres y media de la madrugada, del local de la Sociedad ‘La Fraternal’, situado en la subida al Castillo, redoblando el ‘Sheshenarena’, pues hasta 1860 no escribió Sarriegui la Marcha de San Sebastián. Incansables, recorrían las calles hasta las ocho en punto, deteniéndose a esta hora en la esquina de las calles Iñigo y Narrica, donde esperaban la aparición de la sokamuturra.

Durante todo el día, durante cada una de esas 24 horas, la ciudad es una fiesta de tambores y barriles al son los himnos de Sarriegui. Las compañías desfilan por todos los barrios de la ciudad, no hay un solo lugar, una sola calle, ni un solo momento del día que no se oiga una tamborrada redoblando sus tambores y barriles.

Hoy en día, la fiesta comienza a las 00:00 horas del 20 de enero con la izada de la bandera a cargo de la tamborrada de Gaztelubide, en la Plaza Constitución. Y se da fin a las 24 horas con la arriada, a cargo de la tamborrada de la Unión Artesana. Las cenas de la víspera del santo copan todos los restaurantes de la ciudad a precios que varían entre los 80 y los 200 euros. Yo me decanté por una cena a dos con la neska, el Cantosan, las gulas de oferta y una chuleta jugosa. Un menú que por 15€ por cabeza, nos satisfizo sobradamente.

Luego a la izada. Nosotros la vimos en nuestro barrio, Amara. Aunque en la cuadrilla ya estamos diseminados por toda la ciudad, para esta fiesta volvemos a nuestros orígenes. Con puntualidad británica, en toda la ciudad, la izada de la bandera comienza con la marcha de San Sebastian, el descorche de las botellas de champán y el ensordecedor redoble de tambores y barriles. De ahí en adelante, un largo peregrinaje de tambortrada en tamborrada, de taberna en taberna, de copazo en copazo, hasta que el cuerpo aguante. El nuestro aguantó hasta pasadas las 4 y sin muchas eses de vuelta a casa.

Los ‘txikis’ (niños) desfilan en la tamborrada infantil que parte del Ayuntamiento a las 12 del mediodía. No suelo profesar este desfile en directo. Dedicado en cuerpo y alma en curar los excesos etílico-festivos de la noche, lo pongo de fondo en el televisor. La ilusión de los niños tocando las tonadillas de Sarriegi ataviados con los trajes de cada ikastola y colegio, hace que merezca la pena pasar de la cama al sofá con mantita y un desayuno consistente. Un mediodía soleado que dio paso a un chaparrón que cesó para la arriada.

El tiempo se portó este año, tanto en la izada como en la arriada. Para el final de fiesta, ataviados con los complementos típicos; tambor o tabla, palos, pañuelo al cuello y gorrito de cocinero, nos fuimos a la plaza de la constitución. A pesar de ser un día entre semana, se llenó hasta la bandera. Bandera que arriaron los jugadores de La Real Sociedad, ya que este año es el centenario del equipo. Centenario, que sin duda, va a coincidir con nuestro ascenso a primera.

 

Ahí queda dicho.

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