Viernes 20 de enero de 2017,
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Te dejo hablar pero si no dices nada, el juego de la libertad de prensa en América

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La libertad de prensa en América está seriamente cuestionada. Poderes, mafias y censura, enemigos visbles de los medios de comunicación

Opinión

“Nos por la presente mandamos a cualesquier impresores de esas partes no impriman los dichos libros sin expresa licencia nuestra, ni que librero los tenga ni venda, sino que luego que vengan a su poder los envíen a dicho nuestro Consejo de las Indias para que en él sean vistos y examinados, so pena que el que los imprimiere y librero que los tuviere e vendiere, por el mismo caso incurra en pena de doscientos mil maravedís para la nuestra cámara e fisco, y que pierdan todas las obras que ansí imprimieren con todos los aparejos que para ello tuvieran en su imprenta”.

(Aparte de la Real Cédula de Felipe II, fechada en Toledo el 14 de agosto de 1560, dirigida a los jueces y justicias de España y América, ordenándoles que no consintieran en la impresión y venta de libro alguno que tratara sobre materias de Indias).  
“En México, en los últimos seis meses han sido asesinados 6 periodistas
por la guerra entre pandillas y el narcotráfico, uno más Haití y otro
permanece desaparecido”

447 años después de haber sido escrita la anterior resolución, que a manera de ejemplo hemos querido desempolvar, la libertad de prensa sigue siendo un tema sensible en el mundo entero, no se trata solo de la imposibilidad de publicar o de difundir o no un determinado asunto; entraña, además, la creciente amenaza a los medios de comunicación por parte del Estado y últimamente, como sucede en México, de la delincuencia organizada. En América el tema es tan variable como complejo.

Según la SIP, las diferencias políticas han dejado de ser la principal causa de la violencia contra comunicadores y la remplaza la violencia provocada por la delincuencia común

Por un lado, a algunos dirigentes les incomoda la prensa independiente o de oposición y ejercen presión sobre esta, con cesura, debates públicos en su contra y llamamientos a la opinión a protestar contra ésta: por otro lado, la cada vez más común escena de los comunicadores batallando en su defensa en los estrados judiciales por haber dicho o escrito algo.  Las conclusiones de la reciente reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en Cartagena de Indias (Colombia), cuyo tema central fue la libertad de prensa en la región, no presentan un panorama muy alentador: En México, en los últimos seis meses han sido asesinados 6 periodistas por la guerra entre pandillas y el narcotráfico, uno más Haití y otro permanece desaparecido. 

Según la SIP, las diferencias políticas han dejado de ser la principal causa de la violencia contra comunicadores y la remplaza la violencia provocada por la delincuencia común. Cuba y Venezuela ostentan el deshonroso primer lugar en cuanto a censura y presiones contra los medios de comunicación. Hugo Chávez sigue haciendo propaganda de su gobierno en tres canales oficiales de televisión, sus emisoras de radio “comunales” y el canal internacional Telesur, mientras le niega la renovación de la licencia de transmisión al principal mediol televisivo de Venezuela, Radio Caracas Televisión. La persecución a Radio Caracas Televisión ha llegado a los tribunales administrativos, donde se le ha impuesto una multa por 700 mil dólares. Subsiste también la amenaza de vender al gobierno o esperar una expropiación. Otras presiones del mismo orden soporta Globovisión.

En Cuba, la SIP reporta 47 casos de hostigamiento contra periodistas, tres corresponsales extranjeros expulsados del país porque “la forma de enfocar la situación cubana no es la más conveniente para Cuba”, y los ciudadanos, no tienen libre acceso a la Internet. En los Estados Unidos la presión va dirigida a que los periodistas descubran sus fuentes en los tribunales y en Nicaragua el presidente Daniel Ortega le otorgó el control de la publicidad oficial a su esposa. De Colombia hasta la República Argentina las cosas no parecen mejorar: en Colombia y Brasil, los diarios  se disputan la verdad en los tribunales y la censura previa pretende colarse en los medios; en Ecuador y Bolivia los gobiernos alientan a manifestarse en contra de lo que dicen los diarios sobre la forma de gobierno; en Uruguay el presidente Tabaré Vásquez ha acusado a la prensa de urdir complots, de mentirosa, tramposa y estafadora.

La amenazas contra los periodistas son una constante en la mayoría de los países de América, especialmente como respuesta a sus informes sobre corrupción

En general, la amenazas contra los periodistas son una constante en la mayoría de los países de América, especialmente como respuesta a sus informes sobre corrupción. Una realidad que ya no se puede esconder y que reclama una seria revisión por los organismos internacionales de derechos humanos y organizaciones que reivindican los derechos de la prensa. Por supuesto, ésta también tiene en la obligación de cumplir con su misión de informar, pero con los principios de la ética, la veracidad, la honestidad, y en lo posible, de la objetividad, esa palabreja que no existe pero que se debe buscar.

No podemos regresar al pasado, perder lo ganado por errores, debilidades y miedos. La prensa debe ser libre, informar con exactitud, independencia y respeto, pero no con sumisión. Como colofón este párrafo, que hace parte de una de las llamadas Pragmáticas, dictada en España por la princesa doña Juana (hija del emperador Carlos V y doña Isabel de Portugal) el 7 de septiembre de 1558, esto para no olvidar los peligros de la censura en la prensa:

“Ningún librero, ni mercader de libros, ni de cualquier persona, traiga, importe, tenga, venda, ningún libro u obra impresa o, por imprimir de los que son vedados y prohibidos por el Santo Oficio de la Inquisición, en cualquier lengua, de cualquier calidad o materia, so pena de: muerte; pérdida de todos los bienes; y quema pública de los libros”.

 
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