Viernes 09 de diciembre de 2016,
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Terremoto en Baja California; deja dos muertos y una lección por aprender

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“¿Qué tan capacitados nos encontramos en seguridad y protección personal?”, pensé justo en el momento después de vivirlo

En los últimos días, el fronterizo estado de Baja California ha acaparado la atención de todo el mundo, después de ser sacudido por un terremoto de 7,2 grados en escala Richter, siendo a las 15:40 horas, tiempo local del domingo 4 de abril del año en curso.

Hecho que, si bien es de alto impacto dada su magnitud, también podemos decir que a comparación de sismos de menor intensidad que han causado daños de mayor relevancia, —válgase recordar el sismo de 5,8 grados que afecto seriamente a la ciudad de México aquel 19 de septiembre de 1985— en esta localidad no se sufrió de daños irreparables o de consecuencias catastróficas, como ha ocurrido con países como Haití o Chile en los más recientes tiempos.

A la mayoría de las personas nos hace falta, además de un momento de cordura, interés en aprender cómo manejarnos ante tal situación

Pero no es cosa de repetir lo que ya todos habrán leído en esto del Internet, en sus publicaciones locales, o habrán visto en sus noticieros locales. Repetir la nota, ¿para qué?

Mejor hablemos del asesino silencioso, del que mata a tanta gente en cada evento de esta magnitud o menor. Pensemos en: ¿qué tan preparados estamos para actuar ante un sismo, incendio, maremoto, tornado, etc.? Porque si bien es cierto que después se dice que los muertos fueron por causa del evento, también debemos tener en consideración que a la mayoría de las personas nos hace falta, además de un momento de cordura, interés en aprender cómo manejarnos ante tal situación, con nuestros semejantes, en nuestras construcciones.

Porque creo que el asesino está en nosotros mismos y como ejemplo lo siguiente que pongo a su consideración.

Se habla de dos muertos, uno de ellos registrado al derrumbarse la casa que habitaba y en la cual se encontraba el ahora occiso y el segundo por haber sido arrollado por un automóvil al que se le cruzó intempestivamente al salir presa del pánico, corriendo, a ponerse a salvo. Ambos en ese momento, dolorosos pero de gran lección, porque: ¿cuántas veces no hemos leído: “En caso de un siniestro no corra, mantenga la calma”? ¿Cómo entendemos que debemos asesorarnos para construir? Desafortunadamente en ese momento no lo recordamos –creo- porque no tenemos una educación de protección civil permanente o porque nos creemos o pensamos ser inmunes a tales eventos y es cuando vienen esas fatídicas consecuencias como resultado.

¿Estamos preparados? ¿Sabemos el tipo de construcción que tiene el lugar en el que trabajamos?, ¿conocemos sus salidas de emergencias?, ¿éstas permanecen viables para ser usadas?

Aquí otro ejemplo:

¿Sabemos el tipo de construcción que tiene el lugar en el que trabajamos?, ¿conocemos sus salidas de emergencias?, ¿éstas permaneces viables para ser usadas?

En los centros comerciales se registra diariamente una asistencia flotante de personal que ahí labora y público que acude a realizar compras de artículos comestibles o de usos varios durante el día. Por fuentes fidedignas me enteré de que las llamadas ‘Salidas de emergencia’, colocadas ex profeso para estas situaciones, en este tipo de lugares se encuentran cerradas con chapas y hasta tres candados, los cuales nunca se abren por instrucciones de gerencia. El personal que ahí labora tiene conocimientos nulos o mínimos de prevención, de cómo actuar, de cómo asistir al público comprador para alcanzar una salida segura del establecimiento.

En esas negociaciones este día fue común observar a la gente atemorizada, salir corriendo en busca de un buen resguardo. Y no digo únicamente clientes, también los empleados mismos, que aterrorizados veían los estantes ir de un lado a otro y en algunos momentos escuchar el estrellarse algún objeto caído al suelo.

Entonces, ¿por qué no aprender de lo ocurrido en otros tiempos, en otros Estados, en otros países? ¿Por qué no aprender a educarnos para protegernos, para proteger a quienes nos rodean? ¿Quién permite que las puertas de emergencia permanezcan cerradas, bloqueadas con materiales de deshecho, con candados oxidados? ¿Quién nos puede enseñar cómo actuar en esos momentos si ya las paredes se están cayendo encima de uno? Pero, ¿quién verifica que las grandes o pequeñas construcciones sean elaboradas de acuerdo a los códigos de suelo y bajo las normas mínimas de seguridad para este tipo de sucesos?

¿Para que esperar a culpar a la madre naturaleza o a funcionarios corruptos que permiten construcciones defectuosas, o buscar asesinos que no existen? Considero —salvo su mejor opinión— que es hora de hacer caso a ese dicho que dice: ‘Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar’.

Ya hemos visto eventos de la magnitud de los países antes señalados (Haití, Chile), entonces, consideremos que es hora de no esperar a que nos protejan, aprendamos a hacerlo por nosotros mismos.

¿Cuántas vidas se salvarían si se hiciera caso de aprender a manejar de forma adecuada ese tipo de momentos? Eso no lo sabemos, pero considero, varias más de las que se pueden llegar a llorar algún día, en fechas no muy lejanas por este mismo tipo de fenómenos naturales. No lo digo por pesimista, lo digo porque es mejor decir: ‘aprendió y no requirió utilizar sus conocimientos’, que decir ‘se murió por no querer aprender a salvarse’.


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1 comentario

  1. Anónimo 06/04/2010 en 22:55

    es de risa que seamos la especie mas inteligente del universo,eso es lo que nos dicen en los libros de la escuela,y sin embargo no sabemos ni cuando va a ocurrir un terremoto.dicen que las ranas o los sapos lo detectan antes,entonces ellos son mas inteligentes.la inteligencia no depende de cuan grande sea la capacidad craneal.despues de haber memorizado cientos y miles de cosas pienso que mi cabeza tendria que ser tres veces mas grande.son tantos datos y tantas experiencias que si estan guardadas en este pequeño espacio la tecnologia para comprimirlo todo ahi es tan asombrosa que deberian estudiarlo para crear computadoras asi de capaces.

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