Jueves 30 de marzo de 2017,
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Pakistán, la India y el terrorismo islámico

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Los atentados recientes en India y Pakistán demuestran que el poder del radicalismo islámico amenaza con desestabilizar una zona que ha conocido frecuentes desencuentros diplomáticos que han desembocado en guerras sangrientas. El cambio de política del presidente norteamericano Obama Barack debe parar este foco para la guerra y el terrorismo internacional.

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Uno de los muchos soldados que rodean los conflictos en Pakistán
La influencia de Alqaeda y de los tabibanes traspasa la frontera y provoca inestabilidad en las relaciones entre India y Pakistán

La similitud entre dos atentados terroristas recientes, en Mumbai,
India,
y en Lahore,
Pakistán
nos hace pensar en su conexión. El entrenamiento de los
terroristas, la disponibilidad de medios y de información así como
la intención no disimulada de causar
cuando más daño indiscriminado mejor
nos pone en una tesitura
compleja.

 

O bien los terroristas, de repente, se han convertido en
ejércitos superentrenados o los ejércitos adoptan estas
estrategias, con grupos terroristas como brazos proxy, para ejecutar
sus deseos.

El día a día de Pakistán es una secuencia de atentados
terroristas y una permeabilidad
insuperable y buscada
en su frontera con Afganistán donde
Alqaeda y sus aliados los talibanes, tienen un poder que supera la
línea Durand
. El traspasar la frontera con India para generar un
foco de conflicto parece ser el paso siguiente en el equilibrio
inestable de las relaciones entre India y Pakistán.

Parece que el secreto a voces, que el servicio secreto pakistaní
esté detrás de los atentados, no es comprobable y, lo que es peor,
de demostrarse nos apuntaría a un escenario
bélico ya conocido
entre India
y Pakistán.

India escala su tensión con su inestable vecino al tiempo que
Pakistán se
congracia con los islamistas que pueblan y se mezclan con su
población desde Afganistán pero también desde las madrasas de
Peshawar
con cada paso hacia el radicalismo.

 

El cambio de gobierno, encabezado por el viudo de Benazir
Bhutto, Asif Ali Zardar, no parece cambiar esta sensación
de que Pakistán
pone una vela a Dios, la democracia, la justicia, y otra al demonio
terrorista islamista
.

Un islamismo
que se exacerbó
como resistencia a la India y que en la historia
del país, interregnos democráticos entre mandatos militares, ha
servido de cuerpo que amalgame los diferentes intereses políticos,
tribales, religiosos, donde la falta
de democracia
, los asesinatos políticos y la corrupción ha
campado. En estos últimos tiempos de inestabilidad política y
quejas en las calles se une la sombra del terrorismo que amenaza
gravemente al
país
.

 

Es uno de los grandes
asuntos que el presidente norteamericano, Barack Obama,

deberá tratar durante su mandato para luchar contra el foco de
terrorismo que tiene el epicentro en Afghanistán/Pakistán y que
amenaza a contagiar a otros países.

 

Un cambio de política en la
zona permitirá para evitar que su único socio, Pakistán, acabe
convirtiéndose en un Mr
Hyde terrible

como ocurrió con Irak.

 

Las consecuencias de
ese paso “al lado oscuro”, en el caso de un país con la bomba
atómica y con severas
diferencias
con otro vecino nuclear, la India, podrían ser
terribles. Quizás el desescalamiento
militar
que ha ofrecido Hillary Clinton al ministro de
exteriores ruso Lavrov abunde en este interés.

 

Enlaces de interés:

Pakistán, India, Bombas, el mundo: Recuerdos
del día de mañana

 

Imagen(cc): Público

 

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