Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Tiro de gracia

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El mayor símbolo
vivo de la lucha del Estado de Derecho contra el terrorismo, ha dado un
portazo que va a resonar en la cabeza de Rajoy por mucho tiempo.

Opinión

“No cabe duda de que las
discrepancias de las últimas semanas presagiaban marejada para el
Congreso Popular en Valencia”

Los teletipos de las redacciones echan humo ante la noticia que
acaba de hacerse pública: José Antonio Ortega Lara ha abandonado el
Partido Popular. Al parecer, la gota que ha colmado el vaso de su
paciencia y que ha provocado que rompa su carné de afiliado, ha sido la
renuncia de María San Gil a seguir liderando el PP en el País Vasco,
forzada por el delirante rumbo que el registrador de la propiedad
gallego está imprimiendo a su partido.

“Lo más importante es que, en un momento tan delicado para España, con
una crisis territorial y especialmente económica sin precedentes, lo
último que necesitaba nuestro país era esto”

No cabe duda de que las
discrepancias de las últimas semanas presagiaban marejada para el
Congreso Popular en Valencia, pero la dimisión de la brava
parlamentaria vasca y muy especialmente la marcha de Ortega Lara, lo
abocan indefectiblemente a un cisma sin vuelta atrás. El mayor símbolo
vivo de la lucha del Estado de Derecho contra el terrorismo, ha dado un
portazo que va a resonar en la cabeza de Rajoy por mucho tiempo.

“Pasará el mes de junio, pero nuestros problemas seguirán en aumento,
máxime con el principal partido de la oposición dedicado exclusivamente
a hacerse el haraquiri por ver quién pesca la mejor poltrona”

El
resultado de ese Congreso es sumamente incierto, aunque en este momento
Rajoy esté cayendo en picado en las casas de apuestas políticas. Pero
lo más importante es que, en un momento tan delicado para España, con
una crisis territorial y especialmente económica sin precedentes, lo
último que necesitaba nuestro país era esto. Con espectáculos tan
lamentables como el que están brindando los impresentables de Génova,
me alegro de no haber votado jamás al Partido Popular, aunque siempre
llevaré en mi conciencia haber confiado en Zapatero hace cuatro años.
Probablemente, Ortega Lara pueda experimentar hoy un sentimiento
similar por haber creído en el político gallego.

Pasará el mes de junio, pero nuestros problemas seguirán en aumento,
máxime con el principal partido de la oposición dedicado exclusivamente
a hacerse el haraquiri por ver quién pesca la mejor poltrona, y no a
acorralar al peor presidente desde la transición. Zapatero seguirá
hablándonos de paz, amor y felicidad, mientras en la acera de la
derecha se limitarán a festejar durante el verano los flamantes cargos
que habrán conseguido en Valencia. Mucho apropiarse de términos como
España, patriotismo y libertad pero, a la hora de la verdad, los
populares se parecen demasiado a los socialistas: sólo quieren estar
montados en la burra, dándose piquitos con los Botines y los Poceros
mientras la ciudadanía sufre los desmanes de todos ellos. Y para tres o
cuatro que tienen en sus filas que realmente merecen la pena, acaban
marchándose con una mezcla de asco y tristeza, pero rebosantes de
dignidad.

*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto de vista de su autor, no el de Bottup. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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Sobre el autor

1 comentario

  1. tupperver 22/05/2008 en 12:36

    Con todos los respetos para todos los y las que lo merezcan, el Estado de Derecho es una forma de hablar.
    Cuando ha tenido oportunidad, el Estado ha financiado un terrorismo que, si llega a salir bien, aquí no habría dicho nadie ni “mu”. Hablo de los G.A.L., claro.

    Pero es más: día a día, la maquinaria del Estado va dejando entrever la única parte que nunca privatizará y ésa es la maquinaria de represión.
    Lo que algunos han llamado “el Estado Policial”. ¿Estamos?
    Ante lo cual, hay una minoría que opta por el terrorismo directo (por ejemplo, E.T.A.), una minoría un poco mayor que opta por la insumisión y el anti-autoritarismo (pero sigue siendo una minoría), unos enteradillos que plantan cara con “medios legales” y “justicia” pero que, si pudieran, se les volvería a ir la mano por debajo de la cuerda para un “GAL II”, y una mayoría que no se posiciona, cuestión que también se criminaliza, como si no condenar un crimen fuera en sí mismo un delito.
    Una cosa es la omisión de socorro y otra muy distinta la omisión de opresión conjunta y represión multitudinaria.
    Y en todo este comentario sólo he hablado de hechos, no de ideas.
    Porque las ideas, que son la víctima (o la protagonista) fundamental de todo este asunto, siguen ocultas bajo el velo de las palabras, es decir, del equívoco, la ambigüedad y… ¿mentira es un sinónimo apropiado?
    Gracias por su lectura

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