Jueves 29 de septiembre de 2016,
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Tita Cervera, Baronesa Thyssen negocia el alquiler o venta de su colección

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Parece que a Tita no le van bien los negocios con este Gobierno, como le fueron con el de Felipe González

En plena crisis y a vueltas con los cuadros de Tita. De nuevo se me puede tachar de resentido, de envidioso… puede, pero ella, por casualidad, sin aparente incidencia, periféricamente, de personaje secundario, por íntima de mi socio Antonio Parés Neira, Tito, forma parte de ‘Barcelona, 30 años de corrupción’.

Es de esperar que la prensa replique con ataques para convencernos de que pensionistas, parados y demás miserables nos manifestemos a favor de la compra de tanta obra de arte

Lo cuento en La gran corrupción, pero no dejan de bombardearlo con virus, por lo que lo vuelco en lagrancorrupcion.blogspot.com, y, por la actualidad de la colección Thyssen, repito el artículo publicado en la revista ‘El Triangle‘ en junio de 2006, cuando Tita montó el número atándose a un árbol frente a ‘su museo’. Por cierto, último artículo de una larga serie, con portazo incluido, en la ya subvencionada revista, tras el triunfo socialista, por la Generalitat.

Leyendo el artículo de 13-02-10 en ‘El Confidencial’ sobre las negociaciones con la Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, parece que a Tita no le van bien los negocios con este Gobierno, como le fueron con el de Felipe González.

Ser la reina del papanatismo español (papanatas, según el diccionario: “Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar”) junto a la Duquesa de Alba o Belén Esteban, no facilita las conversaciones, ¡aunque nunca se sabe! Aquellos 50.000 millones de pesetas de los tiempos de la inmensa ‘corrupción felipista’ no son fáciles de conseguir en los actuales de crisis profunda… y de pocas alegrías. No sé que dirán nuestros financieros alemanes y franceses. Quizá entre esos faroles de la baronesa de tener otros países compradores (el mismo argumento de cuando la gran venta) se encuentre Grecia.

Es de esperar que los propagandistas de la Prensa, al igual que hace veinte años, más o menos a sueldo y favores de la baronesa y otros interesados, repliquen con ataques mediáticos, convenciéndonos de nuestra ignorancia al no manifestarnos pensionistas, parados, y demás miserables en aumento, conjunta y masívamente, con cacerolas, a favor del alquiler o compra de tanta obra de arte.

[blockquote]El Triangle, Núm. 785, 26.junio.2006. A Tita Cervera…y a su ecologismo de pizarra. Versión original en castellano.

Corría 1978. Me solidarizo con quien supera las quiebras que la vida nos depara, pero me hierven las tripas cuando se acude a elevados conceptos, como patria, religión, idealismos políticos, o ecología, para medrar. Los árboles a Tita le importan un carajo, como poco le importó la hermosa costa de San Felíu de Guixols para construir ilegalmente desde el hermoso chalet, a pie de pequeño acantilado, una escalera y un espigón para bañarse en total privacidad o amarrar el yate de su nuevo amor, el barón Thyssen.

Que la vida para los aventureros y ambiciosos rueda deprisa y sin tino es un tópico, y bajo ese prisma se interpretaría el ambiente creado por su íntimo amigo Antonio Parés Neira en el entonces ruinoso Hotel Ritz de Barcelona, con varios personajes curiosos: José Luis de Vilallonga, Luis Pascual Estevill, Pitito o Javier Cugat, aportando rancio glamour. Y Tita huyendo de la más pura bancarrota (le cortaron la luz en su apartamento cerca del Puente de Vallcarca) y de su segundo marido, Espartaco Santoni, con mamá Carmen defendiendo el último anillo de Lex Baxter, el tarzán de los años 40-50, primer marido.

Supongo que se salvó el diamante, y hasta el chalet de San Felíu, porque al encargo de venderlo topé con la anotación marginal en el Registro de la Propiedad por el pleito con los herederos de Lex Baxter. Tita tiene amplia experiencia con herederos naturales.

Ante aquel amelé de gente, viviendo ‘de gorra’, me divertí, pero no suficiente para continuar con la explotación del hotel, en principio asociados Tito y yo, en déficit continuo, aconsejando alejarme.

A punto estuve de cerrar la venta del hotel a Antonio de la Rosa Vázquez, padre de Javier de la Rosa, pero un pique entre socios y amigos rompió la operación. Todos convencidos, el Banco de Santander pretendía cobrar la hipoteca, la propietaria del edificio, viuda Muñoz (quería dinero porque además no se le pagaba el alquiler desde tiempo atrás, 600.000 pts. mensuales) y el nuevo administrador y titular de las acciones de la arrendataria, Tito, por mi gracia, y una de mis operaciones financieras, negociaba su presencia en un futuro Ritz remodelado.

Un ‘Urgell’ falso vendido con mi ingenua intervención a Fernando Serena, socio de Antonio de la Rosa, rompió cualquier trato. El cuadro y dinero se devolvieron, pero el cabreo fue monumental, y mi gran negocio, perfectamente ligado, a pique. El enmarcador nos informó que su trabajo valía más que la pintura. Y de este hecho y otros de mi ex socio Tito Parés surge mi curiosidad por el personaje de Tita, cuando años después se levanta el gran proceso mediático convirtiendo la colección Thyssen en la ‘mejor del mundo’, perseguida por las naciones más ricas, y con el ‘ahora cedo, después alquilo y más allá vendo’. Un pelotazo de 50.000 millones en toda regla. ¡Y nos hicieron creer que Inglaterra pagaba 300.000 millones, pero el patriotismo…! y la Getty 500.000 millones. Infantil farol.

Que el primer gerente de la ‘non nata’ Fundación Thyssen, Tito Parés, de los pocos españoles invitados a la boda en Londres de Tita y Thyssen, se enriqueció rápidamente hasta poseer un apareado en la célebre Pleta de Baqueira Beret, teniendo de vecinos a la familia real, sin que la explotación del hotel fuera la base, doy fe. Tampoco aseguraría, porque yo estaba en la cárcel, que lo fuera repitiendo la venta de cuadros falsos, pero que Tita, de su mano, escaló relaciones sociales consolidadas con el barón, seguro.

Antes se decía que la ‘cerebro’ era doña Carmen, a quien conocí, pero muy superada la mamá, ahora de la trastienda surgen otras decenas de miles de millones de las antiguas pesetas en otra y nueva colección Tita. Por el gran tráfico de falsificaciones en Barcelona, en el 82 entró en prisión uno de los más activos amigos de Tito, Pepe Bella (con algún amigo en la jefatura de estafas de Vía Layetana), con quien hice buenas migas. Y no solo confirmaba mis sospechas el simpático marchante, sino que veinticinco años después me revuelve la memoria las relaciones en cuanto a cuadros de otro ex socio y colaborador mío en los 60-70, José Antonio Casanovas Tomás, encarcelado unos meses en 2005 por supuesto testaferro de la mafia ucraniana, y entre los embargos aparece una extensa colección de escuela catalana, y otras, con seguridad mercadeada con Parés. Los tres nos creíamos amigos.

Pura casuística tantas carambolas con cuadros, y que José Luís de Vilallonga metiera baza con una biografía del barón que acabó en un enfrentamiento entre la rancia aristocracia y la nueva de Tita, mencionando a De Hori, el mejor falsificador del mundo, que trabajó para Thyssen, o sobradas citas de técnicos extranjeros o nacionales. El propio director del Prado, fulminantemente cesado. El tema, tabú a escala nacional. El marqués se mordió la lengua ante el barón, o más bien ante las nuevas amistades de Tita.

De nuevo oigo el Mata Mua, que tanto se fotografió entonces cuando aún no se había vendido la colección Thyssen al Estado español, y que yo aseguraría parte de la publicitada venta, !pero no!, es personal e intransferible de Tita Cervera, y cabecera y base para otra venta, alquiler, o chanchullo de seiscientos cuadros de su personal colección. Dicen también que en el meollo de tanta aparición televisiva también cuenta que la explotación del negocio museo ya no es brillante, o más bien deficitario (el papanatismo y morbo por los Thyssen pierde gas), y se ha de animar el cotarro.

Debe ser complicado en este momento político una ley como la que se sacó de la manga la Comisión Permanente de las disueltas Cortes para comprar con carácter urgente la gran colección, sin demasiados estudios técnicos, valorando el impacto mediático creado y los apoyos socio políticos interesados, por lo que arrimarse al ecologismo e incordiar a los políticos es pura estrategia.

No tengo ni idea de pintura, y por desgracia sí un poco de lo que somos capaces de inventarnos para revalorizar simples ilusiones, y más de los infinitos repartos para colgar en las paredes, pagando países e instituciones, cuadros con revalorizaciones fuera de toda lógica.

Pasando los años crecieron mis sospechas sobre las connivencias entre mi abogado Luís Pascual Estevill y mi socio Antonio Parés Neira (que además de presentármelo, le defendió cuando le despedí), y aunque Tita Cervera no tuvo arte ni parte, si rondaba por un ambiente donde lo de menos eran las estafas con cuadros falsos, o verdaderos revalorizados, como a la larga, ya de juez, demostrara Pascual y su amigo, el consellé de Economía, Maciá Alavedra y su pintora esposa Doris Malfeito, con afición desmesurada.

Deberían atarse a los jodidos plátanos del Prado o toda Barcelona, que cada primavera me matan tosiendo por alergia, los millones de pensionistas con 300 euros para que no se repita otro pelotazo con el Mata Mua de Gauguin de reclamo, y menos, sin escuchar al conservador de un célebre museo, que ante el ‘Margarita de Austria’ colgado en Pedralbes, blasfemó el ‘simplemente es falso’. Me decía tiempo después Mariví Dominguín, otra seminovia de Tito, “Rafael no te fíes de quien en el recibidor de su casa tiene un busto de Franco y una vitrina llena de marfil falso”.[/blockquote]


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