Martes 27 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Todo el mundo lo sabía

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Todo el mundo lo sabía y poco o nada se hizo al respecto: la destrucción de empleo era inminente. Se veía venir a pasos agigantados, porque nuestro control económico de las 17 autonomías españolas, que poseemos, es muy deficiente: diría uno que nefasto

A ningún joven, hoy en día, se le caen los anillos por trabajar en lo que sea. Dicho de otro modo: muchos no podrán comprar sus anillos de compromiso o lucimiento por falta de dinero (por trabajo). “Si me lo dices me olvido. Enséñamelo y puede que me acuerde. Cuenta conmigo y lo entenderé”, así reza un proverbio de sabiduría china. Esto es por lo que claman todos los jóvenes –mujeres y hombres–: ¡cuenta conmigo! Nadie puede vivir, amar y morir tranquilamente cuando ‘la espada de Damocles’ la sienten sobre sus cabezas: el despido laboral libre. Procedente o no procedente, pero despido al fin y a la postre.

Es preciso pagar bien a los empleados, tratarlos como si fueran parientes. De este modo se sentirán como miembros de una gran familia, morirán de cansancio con tal que de que tus ganancias sean óptimas

Las tradicionales máquinas de generar empleo (las multinacionales españolas) del siglo XXI, han dejado de funcionar al cien por cien, y se han convertido en verdaderas fuentes de despidos y desempleos. No recuerdo en qué libro lo leí, pero lo que redacto a continuación es hermoso: “(…) Para que un negocio funcione hay que generar confianza. Es preciso pagar bien a los empleados, tratarlos como si fueran parientes. De este modo se sentirán como miembros de una gran familia, morirán de cansancio con tal que tus ganancias sean óptimas“.

Las escuelas profesionales de aprendices no se han promocionado debidamente, y, en mi recuerdo, afloran a mi memoria aquella maravillosas y estimulantes empresas cuando laboraban al cien por cien de sus presupuestos: Empresa Nacional Bazán de Ferrol, Fábrica de Armas de La Coruña, etc. Ahora tenemos muchos chicos/as de 24 ó 25 años de edad, con lustrosos títulos universitarios –uno o dos–, que no tienen donde desarrollar sus conocimientos adquiridos. ¡Bonito panorama para sus actuales padres! Los aludidos chicos/as han de permanecer en los domicilios paternos, si no se quieren morir de hambre, y de amor, diría uno: no pueden casarse ni irse a vivir con su pareja, porque sus bolsillos se hallan vacíos de euros.

No obstante el Ejecutivo de turno –el PSOE– ha tenido una feliz idea: trata de prolongar la vida laboral hasta los 67 años de edad, cuando uno ya no puede ni con los pantalones, y unos nichos –pequeños y costosos de comprar–, nos esperan a la vuelta de la esquina, donde, y en su interior, seremos números dormidos en el olvido. Y lo digo y lo dicen, una y mil veces: “Si me lo dices me olvido. Enséñamelo y puede que me acuerde. Cuenta conmigo y lo entenderé”, así reza un proverbio de sabiduría china.

Bien es sabido, y sin lugar a dudas, que la crisis económico–financiera por la que estamos atravesando en los momentos actuales era de todos conocida, y, sobre todo, por los políticos de turno y la propia oposición –léase PSOE y PP-, que no tomaron las medidas pertinentes para no llegar al lamentable ‘paro obrero’, en el que se encuentran los sufridos obreros: y es que la cuerda siempre se rompe por el lado más flojo.

Todo el mundo lo sabía y poco o nada se hizo al respecto: la destrucción de empleo era inminente. Se veía venir a pasos agigantados, porque nuestro control económico de las 17 autonomías españolas, que poseemos, es muy deficiente: diría uno que nefasto. Lo cual ha contribuido a la desestabilización del Presupuesto Nacional para ellas. Avanzamos –con botas de siete leguas- hacia un túnel negro, cuya salida se nos hace interminable, y ningún político español es capaz de aportar ideas claras para salir de la crisis actual, que genera ya más de cuatro millones de parados.

No hay más que ir y esperar. Esperar y ver cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas

Todo el mundo lo sabía y poco o nada se hizo al respecto. Es evidente que no sólo los políticos son los responsables del paro obrero en el que estamos inmersos (incluimos también a esas multinacionales –nacionales e internacionales–, insatisfechas siempre con sus ganancias, pocas o muchas, muchas o pocas, pero, al final, siempre ganancias). Y es que la pobreza vuelve a hacer acto de presencia en cualquier ciudad del mundo.

Todo el mundo lo sabía y poco o nada se hizo al respecto. Si les escuchamos a ellos –los gobernantes–, nos contestarán: ¡La culpa nació huérfana! Y dicho de otro modo: la culpa no tiene nombre (en el sentido de ser los causantes directos de los desmanes económicos, que se están desarrollando). No han cumplido con la obligación de vigilar lo que les encomendamos nosotros –los votantes de turno–, controlando la corrupción política por la que estamos pasando. Presuntamente los 8.111 ayuntamientos con que cuenta España, o parte de ellos, están endeudados por encima de los límites que marca la ley: estos están establecidos en el 110% de sus ingresos. Claro está: los alcaldes de nuestros municipios gozan de la facultad de designarse sus propios emolumentos. ¡Asombroso!

Todo el mundo lo sabía y poco o nada se hizo al respecto. No hay más que ir y esperar. Esperar y ver cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra ‘España pobre’). Ellos y ellas elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘Loewe’ las segundas. Todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes españoles. ¡Bonito panorama el que describo! Son, sin duda, historias para no dormir.

Y vuelve uno a insistir. Puede que hoy me haya levantado con el pie izquierdo. Y os digo más: sé qué existen políticos/as honrados/as en nuestra geografía española, no lo pongo en duda, ¡faltaría más! Pero continúo diciendo: sé que la democracia -como forma de gobierno menos mala- debe ser dirigida por políticos, pero prefiero que estos últimos sean honrados y honestos. Sé que para aceptar nuestra incipiente democracia nacida en 1978, y todos lo sabemos, hubo que aceptar el establecimiento de diecisiete autonomías y dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla), las cuales han resultado ser, económicamente hablando, nefastas para España y sus ciudadanos. ¡Qué costosas nos están saliendo unas y otras! Tenemos diecisiete virreyes en la Península Ibérica.

He de señalar que el capitalismo actual no me convence. Ha dado muestras evidentes de estar en declive, en caída libre. Y, no precisamente porque el libre mercado –ley de la oferta y la demando– no funcione, sea mala en sí, sino porque el capitalismo se ha vuelto tremendamente voraz. Las grandes fortunas –que representan a las multinacionales–, funcionan como aves de rapiña voraces: todo para ellas y nada para los demás. Los hombres de negocios han cometido y están cometiendo toda la serie de abusos habidos y por haber en cuanto a la contratación precaria de los asalariados (¡volver al comunismo trasnochado!), pues nadie está seguro en su puesto de trabajo. No obstante, nuestros sindicatos mayoritarios –CCOO y UGT–, sus secretarios generales, señores Hidalgo y Méndez, están en la retaguardia, con el paro –gigante tiburón– que nos atenaza fuertemente.

A uno le parece, y hablo de España, que no sería malo que surgiera –en nuestra querida Nación española– un partido político de matiz liberal, que sirviese para encarrilar –de una vez por todas–, nuestra incipiente democracia, que se haya dirigida por un bipartidismo –el PSOE y el PP–, que flaco favor le están haciendo a la democracia española.

Sí creo, y siempre he creído, en el Liberalismo Político, que siembre de ideales firmes y verdaderos las mentes de nuestra juventud, que es el futuro del mañana. Sí creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que fomente la actividad económica en todas sus formas. Sí creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que defiende a ‘la familia’ como cota superior de la vida asociativa: matrimonio hombre/mujer, uniones de contratos sentimentales hombre/hombre, uniones de contratos sentimentales mujer/mujer, parejas sentimentales, etc. En todo esto creo y mucho más. El concepto de deber y amor debe supervivir en todas las relaciones humanas.

Mariano Cabrero es escritor

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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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