Viernes 09 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Todos estabamos esperando con ansiedad una verdadera Unión Europea

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

OPINIÓN / Si España no se hubiese incorporando a Europa, ¿cómo podría haber llevado la transición, de la dictadura a la democracia, sin daños colaterales en una política de entendimiento?

Todos estábamos esperando con ansiedad un restablecimiento cultural y político en la Unión Europea, que no se está produciendo en la medida ansiada. Evidente es, y lo hemos comprobado fehacientemente, que sí se hizo la unión entre los europeos para tratar de acabar con las guerras, pero, en concreto, este hecho no se ha llevado a cabo, tal y como debería haberse hecho. Tenemos nacionalismos exacerbados e intransigentes que nos impidieron y nos impiden lograr una Europa de estados confederados: conseguimos una unificación económica, pero la política y la fiscal… están por llegar: ¡Es harina de otro costal! Nos queda bastante camino por andar. […] “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, sentenció Antonio Machado.

Rousseau dejó escrito: “Ya no hay franceses, alemanes, españoles e ingleses, no hay más que europeos, todos tienen los mismos gustos, las mismas pasiones y las mismas costumbres”: ésta era verdaderamente un signo europeísta. Después estamos viendo que la historia se vuelve a repetir como siempre pasa.

Tenemos nacionalismos exacerbados e intransigentes que nos impidieron y nos impiden lograr una Europa de estados confederados

(“Una retirada a tiempo es una victoria”, dejó sentenciado Napoleón Bonaparte, que fue uno de los más grandes militares de todos los tiempos. Pero este genio militar fue derrotado en las estepas rusas durante el invierno de 1812 (35 grados centígrados bajo cero). Cometió un tremendo error militar. El mismo error lo cometió Adolf Hitler, durante la pasada II Guerra Mundial, 1939-1945).

El siglo XX concluyó con una Europa más o menos estable y en una prosperidad controlada. Habían ya quedado atrás las guerras, las dictaduras y ciertos conflictos étnicos y territoriales, si hemos de exceptuar a Bosnia y Kosovo, conflictos que, afortunadamente, se arreglaron para bien dw todos los europeos y de los seres humanos en general.

Teníamos que preguntarnos, si España no se hubiese incorporando a Europa cómo podría haber llevado la transición, de la dictadura a la democracia, sin daños colaterales en una política de entendimiento y buena voluntad, aunque las ideologías de los partidos que se integraron en nuestra ‘Piel de Toro’ fuesen muy diferentes. Alguien está pensando, y en su fuero interno, cómo volver a la antigua Europa, con naciones independientes y fronteras distintas: la fuerte crisis económica por la que estamos pasando, sin duda, puede desencadenar ésta Europa de la que estoy hablando.

Hemos de comprender que se consolidaron las democracias en numerosos países europeos, puesto que vinieron amparadas del resurgimiento en el orden económico, en el establecimiento de los derechos civiles de los ciudadanos y sus correspondientes libertades: la Europa de la prosperidad estaba en marcha.

Los hombres/mujeres ya no fueron discriminados por su raza, género o religión, y se establecieron beneficios en el orden social que nunca jamás hubo: fue, y en cierto modo, una especie de ‘paraíso terrenal’ que se nos presentó ante nosotros, inundando nuestros corazones de satisfacciones y gozos: hoy por hoy, los gozos se han convertido en sombras que pululan por los cielos del continente europeo.

Los Gobiernos europeos no nos dan soluciones viables para salir de la crisis económica en la que nos hayamos incursos

Los Estados miembros de la Unión Europea se hayan incursos en este organigrama de pérdidas y ganancias: éramos, o eso nos hicieron creer, hombres ricos y, en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres pobres. El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro… Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

La UE ha sabido establecer, sin duda, una coordinación monetaria entre los distintos Estados que la forman, pero ha fracasado rotundamente en el establecimiento de una autoridad fiscal común. Y es que, en la práctica y al poseer una moneda única, como el euro, para las transacciones económicas, hemos podido desarrollar pactos de estabilidad y crecimiento más o menos ambiciosos… Sin embargo, las políticas democráticas de los distintos países integrantes siguen parámetros distintos que nos conducen a desarrollar idearios políticos que tienden, alguno de ellos, a nacionalismos exacerbados y excluyentes. Atrás van quedando aquellos soñados Estados Unidos de Europa, ansiados por todos pero buscados por unos pocos. Estos nacionalismos extremistas existen también en España. Ellos priman y piensan en cómo vivir bien o mucho mejor dentro de sus fronteras, aunque estas últimas ya no existan. En cómo expulsar a los foráneos, en cómo potenciar su propias etnias con olvido de los demás seres humanos…

Los Gobiernos europeos no nos dan soluciones viables para salir de la crisis económica en la que nos hayamos incursos, con hombres y mujeres abocados al tan temible ‘paro obrero’ indefinido, que introduce en la pobreza a cantidad de familias europeas: antes vivían ganando con facilidad… el pan nuestro de cada día.

Pero esta crisis económica y política por la que Europa está atravesando se le puede y se le debe sacar una enseñanza loable y constructiva: los ciudadanos, como votantes, somos los que realmente con nuestros votos debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios políticos. Para que, de esta forma, estos últimos sean más humanos y constructivos en el entorno social, y que, el mundo laboral se estabilice y dejen de sufrir los hombres/mujeres hambre de pan, de paz y de justicia: así de fácil.

Es necesario disponer de líderes políticos que deseen y quieran comprometerse en cuerpo y alma con el ideario que fomente la construcción definitiva de una Unión Europea como nación

Es necesario disponer de personas –líderes políticos– que deseen y quieran comprometerse, y en cuerpo y alma, con el ideario que fomente la construcción definitiva de una ‘Unión Europea’ como nación, que confedere a los distintos estados que la forman, bajo un emblema común: llegar a ser ‘ciudadano europeo’, antes que ciudadano español, inglés alemán, austriaco… Es decir, olvidarse un poco y un mucho, y digo bien, de esa Europa de los nacionalismos exacerbados y excluyentes, que pululan por el territorio europeo. La historia siempre se repite, para bien de unos pocos y mal para los demás mortales.

Pensemos que la ultraderecha no es la causante de todos los males que acechan a Europa, sino los Gobiernos nacionales de cada país europeo, que gastaron lo que quisieron a diestra y siniestra, sin acordarse -en ningún momento- del pueblo llano y soberano.

La Coruña, 16 de septiembre de 2011
Mariano Cabrero Barrena es escritor

Ilustración (CC): SordaCadencia


Subtítulo y destacados

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

Participa con tu comentario