Miércoles 22 de marzo de 2017,
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Trabajo igual a esclavitud

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“Si se hicieran inspecciones como es debido, el país entero acabaría patas arriba. Y no queremos eso”

Opinión

“La vida es algo más emocionante cuando te codeas con policías
corruptos, comerciantes corruptos y ciudadanos corruptos en general.
Uno sabe dónde se mueve, sabe que sólo puede fiarse de sus enemigos”

Jack Malone es un detective público. Su trabajo consiste en desmantelar las apariencias de igualdad, respeto y justicia que se extienden como una plaga por todo el entramado económico de nuestra sociedad.

Si la administración es un grano en el culo, Jack Malone es la inevitable picazón que nos lleva a rascarnos en el peor momento posible, para poner en evidencia lo que ocurre debajo de las apariencias, debajo de la supuesta normalidad en que vivimos el año ‘de Nuestro Señor’ de 2008.

“En 2008 necesitamos personas como Jack, personas desilusionadas con la
vida, personas que conozcan la mierda y los bajos fondos; personas que
hayan delinquido y visto delinquir para que la gente deje de traficar
con el trabajo de los demás”

Hoy en día, la gente se gana el pan con la venta de su alma, y no “con el sudor de su frente”.

El sector privado pagaba mejor. Se corren aventuras -no muchas, no crean que Jack Malone ha participado en tiroteos-, y los clientes nunca quedan defraudados. La vida es algo más emocionante cuando te codeas con policías corruptos, comerciantes corruptos y ciudadanos corruptos en general. Uno sabe dónde se mueve, sabe que sólo puede fiarse de sus enemigos, porque una puñalada trapera la espera uno de los malos, no de los amigos. Además, siendo detective privado, ¿quién necesitaría tener amigos? Eran buenos tiempos -se dice Jack, que no ha podido dejar de fumar ni de toser cuando lo hace, aunque lo ha intentado en varias ocasiones-. Ahora tengo un puesto fijo en la administración, no tengo que hacer a nadie la competencia… soy ‘de los buenos’.

Pero, en el fondo, Jack sabe que un detective público es un currito como otro cualquiera. Se ha vendido por dinero -¿por qué otra cosa podría uno venderse?-, y lo único que echa de menos en el fondo, es que le llamen Juan “el pupas”. Por aquello de los métodos “poco ortodoxos”. Ahora se limita a rellenar inspecciones y, de vez en cuando, poner alguna que otra “no conformidad”. Si se hicieran inspecciones como es debido, el país entero acabaría patas arriba. “Y no queremos eso” -le dijeron desde arriba nada más contratarlo.

En 2008 necesitamos personas como Jack, personas desilusionadas con la vida, personas que conozcan la mierda y los bajos fondos; personas que hayan delinquido y visto delinquir para que la gente deje de traficar con el trabajo de los demás. Para que cada violación de los derechos laborales aparezca en la cara del violador como una marca indeleble; para que los seres humanos dejemos de abolir la esclavitud en papeles mojados y empecemos a abolirla de facto, caiga quien caiga, porque no hay explotador si no hay explotados, y viceversa: no puede haber explotados si eliminamos al explotador.

Esta noticia concursa en el I Premio  Periodista Ciudadano en la categoría de: denuncia

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