Miércoles 18 de octubre de 2017,
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Trampled Rose, el hogar de las rosas en Etiopía

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Wobete tenía tan sólo 13 años cuando quedó embarazada. Se había casado a los 11 años, poco antes de su primera menstruación y su,  pequeño y poco desarrollado cuerpo, no estaba listo para las exigencias del parto

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El niño nació después de cinco días agotadores de parto en su hogar, pero estaba muerto. Como resultado del arduo y prolongado parto, Wobete sufrió desgarros que la dejaron dañada. Tenía un orificio, o fístula
entre la vejiga de la orina y la vagina, y otro entre la vagina y el
recto, por lo que no podía controlar sus funciones excretoras normales
y las heces y la orina le resbalaban continuamente por las piernas. Su marido la rechazó sin contemplaciones y la envió de vuelta a la casa de su familia.


La madre de Wobete la llevó a la clínica de salud del Gobierno, en la ciudad principal de la provincia, Bahir Dar (Etiopía). Allí las enfermeras le dijeron que no podían tratar a la niña y le
aconsejaron llevarla a Addis Ababa, la capital del país, lo más
rápidamente posible, porque si seguía sin tratamiento podía morirse de
infección y deficiencia renal. La familia vendió una vaca para pagar el
viaje de tres días y llegó con Wobete a las puertas del Hospital de
Fístulas de Addis Ababa sin un céntimo


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Historias como estas son habituales en Etiopía. Niñas transformadas en mujeres casi sin darse cuenta, sufren de la fístula obstétrica y son excluidas socialmente por este estigma. Las
causas subyacentes del problema son embarazos a edades demasiado
jóvenes, la pobreza, la malnutrición y la falta de educación.

Es especialmente común en el África subsahariana,
donde la población tiene dificultad en obtener atención sanitaria de
calidad. La Organización mundial de la salud (OMS) estima que por lo menos 8.000 mujeres etíopes tienen nuevas fístulas cada año. Aunque alrededor de más de 25 millones las mujeres están afectadas en el continente africano, un mal que en Europa y América se erradicó en el siglo XIX.


Quiero hablaros de Becky Kiser ,
una mujer norteamericana que descubrió durante un viaje turístico a
Etiopía la realidad a la que se enfrentan estas mujeres que sufren de
fístula obstétrica, el trauma fisiológico que convierte sus vidas en
una pesadilla y les condena a sufrir el rechazo social más absoluto.
Conmovida por su situación y decidida a ayudar a estas mujeres, Becky
creó “Trampled Rose“,
una organización que hoy acoge y atiende a cientos de mujeres mientras
esperan a ser admitidas en el hospital de Addis Ababa para ser operadas.


Becky visita nuestro país para ofrecer una
conferencia y nos hablará de las mujeres que padecen este estigma,
rosas etíopes que vuelven a tener un lugar para la esperanza. Tendrá lugar el próximo viernes 12 de abril, de 11 a 13 horas en la Facultad de Medicina (UAM), en el Aula Magna (C/ Arzobispo Moricllo s/n.

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