Domingo 04 de diciembre de 2016,
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Tras 12 asaltos, el ‘Pacman’ filipino vence al ‘Tornado’ tijuanense en Dallas

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CRÓNICA DE BOXEO / Consigue su 8º título, de los cuales siete son reconocidos por comisiones oficiales

Salido de la más extrema pobreza, ciudadano de un país con más de 90 millones de habitantes en el cual se tienen graves problemas sociales, de pobreza extrema, de corrupción y múltiples desastres naturales, Manny ‘Pacman’ Paquiao se ha convertido en el boxeador ejemplo para los jóvenes.

En Filipinas, México, Estados Unidos y el resto del mundo, millones de ojos estuvieron atentos a lo que ocurría en el cuadrilátero instalado en el Dallas Stadium. Los seguidores de ‘El Tornado’ Margarito esperaban ese golpe de suerte que ocasionara la caída del grande y se pudiera proclamar esa frase de “El rey ha muerto, viva el rey”, pero eso no ocurrió, porque el rey se encuentra más vivo que nunca. El deportista está en el que se considera su momento cumbre, y para derrotarlo queda demostrado que aún hay mucho camino por recorrer para que alguien lo llegue a derrotar.

Durante el combate, que tuvo lugar en el Dallas Stadium, el boxeador mexicano acabó con la órbita ocular derecha fracturada, que ha de ser operada

La afición tijuanense, sumada a esos miles de aficionados mexicanos a los eventos boxísticos, en su mayoría vieron frustrados sus sueños de tener como vecino a un ciudadano ganador, al ver que Antonio ‘El Tornado’ Margarito era castigado, masacrado, molido, round tras round, y que éste no tenía capacidad de respuesta, ya que recibía dotaciones de golpes que acertaban en su físico, y sobre todo en el rostro, como aquella ráfaga que le fue enviada en el 4º round y que a la postre fue el camino para que terminara con la orbita ocular derecha fracturada, misma que se le tiene que operar, dada la lesión.

Ráfagas que eran respondidas con golpes tirados al aire o, en su defecto, llegaban al blanco sin poder o sin la fuerza suficiente para causar estragos en la persona de Paquiao, salvo en ese round 6º en el que se vio una ligera respuesta y la cual a sus seguidores les encendió de nueva cuenta la chispa de la esperanza de creer que ‘El Tornado’ iría adelante, pero no, solo fue eso, una chispa y el único momento en el que quiso reaccionar.

A Margarito de nada le valieron esos 15 centímetros de mayor alcance de brazos, los 8 kilos de mayor peso y tener más estatura que su contrincante, porque en todo momento se le vio lento en reacción, porque no supo manejar una táctica especifica para llegar a buen puerto con el resultado deseado, y creo bien lo dirían algunos: “Le perjudico ese año de inactividad boxística”, ese año de castigo obtenido por supuestas trampas en sus vendajes utilizados en la pelea anterior contra Shane Mosley en los Ángeles, California (EEUU), y de la cual también se castigó de por vida a su entrenador, Sr. Javier Capetillo.

En contrapunto, podríamos decir que se vio al ‘Pacman’ de siempre, al hombre religioso que ora por él y por su contrincante al momento de subir al ring, al que desde el momento de sonar la campanada para iniciar el primer round, se ubica en el sitio en el que se encuentra y activa ese estado mental de ir al frente, al triunfo, sin importar las adversidades.

Vimos al ‘Pacman’ devorador, serio, con la mirada fija y siempre puesta en el objetivo, al que si un golpe lo lastima tiene la capacidad de reacción para salir del sitio y recuperarse de manera pronta.

El castigo recibido por ‘Tornado’ pudo deberse a que en los medios se difundió una burla sobre la enfermedad de parkinson que padece el entrenador de ‘Pacman’, Freddy Roach

Paquiao ha mostrado su poderío y no requiere de ese tipo de cosas televisivas salidas de ¡ande usted a saber de donde! que se quisieron hacer creer al publico televidente que pacientemente esperó a ver la pelea en horario diferido.

Situaciones en las que se quiere hacer creer que gente cercana al peleador filipino reclamaba a miembros de la comisión de box estadounidense por supuestamente Margarito haber tomado algún tipo de bebida fortaleciente en forma de té, o que Paquiao se encontraba insatisfecho con los vendajes que se le habían puesto y amenazaba con no subir al ring; hechos transmitidos con antelación al inicio de la pelea.

El boxeador y ahora también congresista electo en su país, tanto lo ha demostrado que ya lleva ocho diferentes divisiones ganadas, y en todas ha salido con el consabido brazo en alto, mientras que los boxeadores mexicanos, desafortunadamente, se han convertido en sus víctimas. ¿Sería necesario que la televisora hiciera ese tipo de publicidad barata para aumentar el rating?

Lo sobresaliente, además de haber logrado el tijuanense mantenerse de pie, fue que después de haber manejado la pelea a su estilo clásico y haber castigado de forma marcada a Margarito, en el round 11 Paquiao volteaba a observar al referee, como preguntándose ¿a qué hora le dejo de pegar?, ¿a qué hora ya lo mandas a su esquina? Y posteriormente, ya en el 12º, únicamente había sobrellevado la pelea, sin darle mayor castigo al de por sí derrotado contrincante que tenía los ojos totalmente inflamados.

Lo analítico sería: ¿acaso semejante castigo dado por ‘Pacman’ al ‘Tornado’ fue por lo que tanto se difundió en los medios periodísticos de la burla por la enfermedad de parkinson que padece su manejador Freddy Roach? Es solo una pregunta que creo quedará en el aire.

Y bueno… no se duda que algún otro peleador mexicano saldrá a enfrentar al hasta ahora invencible, pero mientras eso sucede, en esta ocasión nos quedamos con esa frase salida de algún amargado de antaño y queda justo al momento que se vivió y dice así: “¡Lás- ti- ma, Mar- ga- ri- to!… ¡No se pudo, no se pudo!”.

Ya no queda más que dejar la pelea en el archivo histórico de triunfos obtenidos por Manny ‘Pacman’ Paquiao, el devorador de mexicanos, y esperar que Antonio Margarito se recupere pronto y la lesión no le impida continuar en el boxeo y, por nuestra parte, volver a la realidad de la vida en estos tristes días de festejo del centenario de la revolución mexicana, así que: ¡Dios Salve América!


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