Sábado 12 de abril de 2014,
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Tuga, el payaso que me habló en serio

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ENTREVISTA / “Quiero tener mi compañía, y seguir haciendo cosas de puta madre”

El chileno Rodolfo Meneses, El Tuga, es un payaso callejero que ha causado sensación este verano en España

Mucho se ha hablado de un mimo chileno estos días, El Tuga. Estaba el pasado jueves a punto de comenzar con sus payasadas en la madrileña Puerta del Sol, como le correspondía, cuando la Policía Municipal debió de sentir envidia porque también las hizo, que digo yo que esto no le tocaba:  se lo llevó al cuartelillo sin mediar mucha palabra, sobre todo el artista que tenía ya el personaje de mimo puesto e intentó en vano explicar en su pizarra y con gestos a la autoridad los requisitos actorales del método Stanislavsky. Intenten imaginar la escena, los guionistas de Modern Family habrían matado por una idea así.

 

“Ya no todo gira alrededor mío como antes”

 

Fue retenido o detenido -eso, nunca lo sabremos- durante más de una hora provocando una algarada nocturna y veraniega en la puerta de la  impoluta comisaría de Montera, entre la que, vaya por Dios, se encontraba un miembro del colectivo de periodistas y al que le dio por llamar a la prensa. Televisiones y periódicos documentaron lo sucedido al día siguiente. No les digo más, una cadena nacional estaba a las nueve de la noche preparada para hacer una conexión en directo ilustrando el apoyo popular masivo al clown amonestado. Un poco exagerado para la que suscribe, pero si se piensa en las fechas en las que andamos y en la escasez de noticias, somos capaces de esto y de mucho más, ustedes lo saben. Algo ligerito y fresco como el gazpachito que se toman en la cena.

 

Fue retenido por la policía durante más de una hora, provocando una algarada nocturna y veraniega en la puerta de la impoluta comisaría de Montera

No encontraron lo que buscaban, aunque sí lo que al Tuga le hizo más feliz: un público entregado al máximo, más de veinte repetidores rendidos a sus pies (confieso que yo hasta tripití) y muchas, muchas risas. Unas quinientas, conté yo.

 

Al acabar el viernes estuvimos charlando un rato los más fieles, intercambiándonos gratitudes entre carcajadas aún: Que gracias por hacer feliz a mi hija, que gracias a tí por llamar a la prensa -todo esto mediante gestos, claro- que si se te puede seguir la pista… ups, ¿que no les había dicho que fuí yo quien llamó a la tele y al periódico, verdad? Cachis, pues sí. Tampoco les conté cómo me pidieron los papeles dos veces por grabar, mientras a mí me entraba la risa floja. Bah, batallitas de la mili.

 

Total, que mirándole de reojillo como miro yo lo que me interesa siempre al principio (por si no tiene chicha y así me voy sin molestar) le pedí que me contara su historia. No la de las detenciones, ésa era la aburrida por repetida y sin sentido. La otra, la de cómo es que lo haces tan bien, y tan lejos de casa. Y el Tuga se convirtió en Rodolfo Meneses.

 

Confieso que cuando me llamó para concretar la cita el domingo por la noche -”Hola, soy el Rodolfo”- me sentí rara. A ver, háganse cargo, había estando intercambiando mails y ahora hablando por teléfono con un mimo. Era cuanto menos peculiar. Una no es tan moderna como para que esto no le resulte extraordinario… y divertido, claro.

 

Confieso que cuando me llamó para concretar la cita el domingo por la noche -”Hola, soy el Rodolfo”- me sentí rara. Había estando intercambiando mails y ahora hablando por teléfono con un mimo. Era cuanto menos peculiar

Lo que no fue cosa de risa como diría el Drácula de Coppola fue derretirme durante 40 minutos esperándole el lunes al sol en la Puerta del ídem, a lo Javier Bardem. No me quería mover por si aparecía y, quedar a las doce no había sido muy inteligente cuando las sombras son verticales y no hay escondite alguno. Al fin apareció con su gran sonrisa pidiendo disculpas -”anoche salí por Chueca festejando el final de temporada y me dormí”- y claro, una que no es de piedra se rindió (una vez más). Qué poca resistànce. Enfoqué bien para reconocerle sin maquillaje y empezamos la aventura.

 

Pasamos un buen rato en la tiendita de Yuli, la amiga que le había prestado el sofá la última noche antes de partir a Chile. Y es que me disponía a compartir su último día en Madrid. El avión salía por la noche y estaba de despedidas. En un futuro recuérdenme que les hable de esta mujer y su tienda de especias y té. Maravilloso el establecimiento en la calle Valverde, tan especial como su dueña. Rodolfo (o Tuga, como prefieran pero decidan ya un nombre y no se hagan líos) compró para todos sus queridos, testó todos los olores y cada minuto iba recordando un nombre más de los que le esperaban. Se le veía con ganas de irse, aunque aún nos sonreía a todos.

 

[blockquote]El Tuga en acción
Fotografías: (cc) Pamela Figueroa y Merche Negro
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Me van a permitir que no acompañe esta historia con fotografías del artista sin su traje. El motivo es doble: quiero que se enamoren del mimo Tuga como lo hemos hecho tantos ya mirando estas fotografías y le busquen desesperados en youtube (acaben de leer antes, ¿sí?), pero también quiero respetar la identidad de quien habla de su trabajo y de su vida desde la perspectiva del relax de no saberse filmado, y mantener así un anonimato justo y merecido. Juan López Fernánez, por mucho medianía que fuera, nunca reconoció que fuera Superlópez, por ejemplo. Pero yo soy buena y sobre todo débil, y les voy a compensar: compartiré con ustedes algunas de las respuestas que me dió entre platos y copas, y es que me parece egoísta quedarme para mí o borrar no ya lo que dijo, sino cómo lo dijo, con una voz latina llena de matices, inflexiones y la actitud de comerse el mundo con sensatez, tan poco común de ver que nunca está de más escuchar.

Rodolfo tiene 26 años y es padre de un niño de cuatro al que no veía desde hacía tres meses

 

Detrás de El Tuga

Primero hablamos de su pequeño Simón. Rodolfo tiene 26 años y es padre de un niño de cuatro al que no veía desde hacía tres meses. A la hora en la que escribo esto ya estarán papá y pequeño juntos otra vez, y eso me hace sentir bien. Es lo que más le atormentaba. El niño salía cíclicamente en la conversación como el río Guadiana, siempre alegrándole la cara pero también dejando un poso de angustia y seguramente culpabilidad. Como todos los padres sin exclusón entre los que me incluyo, intentaba llenar los huecos de la distancia con regalos.

 

Unas horas después nos pateábamos las calles de centro (Carretas p’arriba, Montera p’abajo, yo me sentía de vacaciones) buscando el penúltimo regalo para  él: una camiseta de La Cibeles -¿le llevo la talla 6? es muy grande como yo-, una cámara fotográfica del luchador intergaláctico Buzz Lightyear… Quiero que piense que soy el mejor papá del mundo. Ah, ahí le pillé. Un profesional que dice entender y exprimir la gestualidad humana y las emociones, y no se da cuenta que su hijo ya sabe que es el más grande. En casa de herrero cuchillo de palo, ya se sabe.

 

Hablamos inevitablemente de lo sucedido con la policía en Madrid. Se abrió aquí un nuevo punto de vista, dejando a un lado la anécdota para profundizar un poco en porqué realmente le dolía que la autoridad no le reconociera el derecho que miles de personas le otorgan cada día.

 

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Y es que esta es una de las luchas de Rodolfo: la liberación del espacio público para el teatro callejero. Hace años ya que anda metido en asociaciones, o creándolas él mismo y organizando festivales en las calles. El último que le ocupa la cabeza es la II Invasión Callejera, Festival Internacional de Espectáculos Callejeros, que ocupará mucha parte de su trabajo en cuanto llegue a casa. Intenta importar el modelo francés que cononce bien -ha sido invitado al Festival Internacional de Teatro de Calle AURILLAC 2010 en su 25 edición, el mejor del mundo según dicen-. En el país galo los artistas de las calles están organizados, sindicados y asegurados por el gobierno. Resta frescura reconoce, y no es la solución perfecta, pero le sirve de vehículo para flexibilizar la calle. Le pregunto qué es lo que quiere hacer en diez o quince años, seguir actuando en plazas y cruces de  cualquier parte del mundo o en festivales organizados:

 

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“Quiero tener mi compañía, y seguir haciendo cosas de puta madre”, termina con una mirada atrevida. Se le nota un destello de soberbia y altanería que reconoce le acompaña a menudo. Pelearse la calle y ser uno de los mejores con 26 años no debe ser fácil, necesito tener mi ego para poder ser fuerte y hacer lo que hago, me reconoce.

El Tuga es azote del gobierno conservador chileno de Piñeira en todos los momentos y huecos que puede

Esta temporada veraniega (ha estado en prácticamente toda Europa desde junio) le ha servido de mucho en este sentido, “ya no todo gira alrededor mío como antes”. Un ejemplo lo confirma esta entrevista de hace unos años en la que hablaba de conseguir dinero y una beca Fondart (Fondo Nacional para el Desarrollo de las Artes en Chile) para ir a Barcelona a perfeccionarse. Precisamente este es el premio que han ganado este año al que se ha referido, y que sin embargo utilizará para mejorar la calidad de la oferta del festival internacional. Cuando supo de la concesión de la financiación, explotó en su perfil de facebook: “Tengo el placer de informarles que el Gobierno de Chile, se ascurrió, se pegó la cachá, lo que significa que La II Invasión Callejera, Festival Internacional de Espectáculos Callejeros se ha adjudicado el FONDART. ¡GRACIAS A TODOS POR TODO!”

 

Pero no es esta la única guerra en la que Rodolfo anda peleando. En Octubre del 2009 se posicionó en la campaña a diputado independiente por Valparaíso de Francisco Marín con actuaciones  a las puertas del Congreso. Y es azote del gobierno conservador de Piñeira en todos los momentos y huecos que puede. Concretamente ha traído a Europa las reivindicaciones de sus paisanos de Valparaíso en contra de la construcción de la termoeléctrica de Punta Choro, a poca distancia de una reserva marítima reconocida mundialmente.

 

Con sus actuaciones, quiere cambiar y mover el mundo. Cada paso que da y cada temática que afronta intenta tener un sentido:

 

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A esta altura de la comida, intento frenar mi impulso de salir corriendo. ¡Qué intensidad! Tiene la verborrea del que habla de mucho por que la cabeza le hierve, aunque lo hace pausado. El toque de gracia me lo da cuando hablamos de los espectáculos en los que está trabajando. Está buscando asesoramento de antropólogos y sociólogos que le ayuden a conectar más con el público, con sus conductas, sus necesidades y sus vidas. Mi cara debe ser un poema, y empiezo a compartir su dolor cuando habla de la falta de respeto a su trabajo y al de sus compañeros.

 

Como venganza, le pregunto por el rechazo que provocan los mimos en determinadas personas, casi tanto como la tuna, pienso yo. Elegantemente me  devuelve el guante y me aclara que él se considera más payaso que mimo, pero aún así lo entiende. ¿Por qué?, pregunto.

 

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Gracias a las alturas nos traen el postre y lo disfrutamos entre (más) risas.  El tiempo pasa y aún no ha preparado las maletas, las útimas compras… me ofrezco a ayudarle. Es una excusa para seguir sonsacándole más y se me nota, pero él se deja. Le pregunto qué se siente al provocar la carcajada sincera de quinientas personas al unísono. La cara se le ilumina cuando contesta: ¡Me siento el rey del mundo! Me lo creo. Vaya que si me lo creo.

 

Asegura que este verano ha sido muy bueno, pero no hay nada como estar con la gente de uno. Los demás vamos entristeciéndonos

En el apartamento de Yuli asisto a una escena que, de no ser porque está vestido de civil y sin pintura blanca, me haría reir tanto como en la puerta del Sol cuanto Tuga aparece: Rodolfo saca cosas y cosas de las maletas, intenta que todo quepa. Improvisa regalos para los que nos quedamos que ya no le caben por espacio o peso. A mí me toca una botella de vino de Maipo (¡genial!), y volvemos a intentar meter todos los paquetes y bolsas sin que revienten las cremalleras. Adivinen quién es el que gana por goleada: el pequeño Simón, por supuesto. También dobla con mucho cariño el mantón  de manila que ha comprado para su madre. Yuli y yo intentamos enseñarle el movimiento de chulapa y nos mira alucinado:

 

-”Nunca vi ese movimiento de caderas. ¿El vestido que le acompaña es ese de lunares y volantes?”- Nosotras nos horrorizamos pero disimulamos, y le recomendamos que con tranquilidad busque fotografías cuando llegue a Chile.

 

Una vez empaquetado todo, le llevamos al aeropuerto. Y es que qué menos, ¿no? Antes compartimos gofres de nata y chocolate y las penúltimas risas. Conduzco yo con lo que perdemos unos quince minutos en reorientarme por la M-40. Nos animamos subiendo la radio y Rodolfo baila en el coche un Celebration de Kool & the Gang que le viene al pelo. Está encantado, se va a casa. Asegura que este verano ha sido muy bueno, pero no hay nada como estar con la gente de uno. Los demás vamos entristeciéndonos. -¡De verdad te vas!- le decimos cuando factura. -Sí…- paga el sobrepeso de equipaje con una sonrisa de oreja a oreja y le acompañamos hasta donde nos dejan.

 

Besos y abrazos de los de verdad se dan entonces.

 

Le vemos arrancar la enésima sonrisa a los miembros de seguridad que flanquean la entrada a la terminal. Este chico no tiene medida, imposible controlarse.

 

Mientras se aleja hacia la cristalera que da a las pistas me da por pensar que ojalá dibuje una cuerda imaginaria bien fuerte como la que usa en las calles para domesticar a los autobuses, la enganche en los acantilados cariocas de Natal y tire del contintente americano como un Arquímedes callejero y loco para que el frío Atlántico se estreche, se mueva por fin el mundo y podamos tenerle pronto por aquí otra vez.

 

Una última mirada y nos manda besos desde lejos. Su cara de felicidad por volar al fin a Valparaíso lo dice todo. De espaldas ya, levanta los brazos en un gesto de triunfo. Estoy segura que lo acompaña de un buen “¡Viva Chile Mierda!” bien sonoro y alegre.

 

Les dejo unos enlaces de vídeo pero busquen, busquen, que habrá más:

 

Actuación en Recoleta Village

Actuación Carnaval 2010 en Valparaíso

Actuación en Sol, 26 de Agosto de 2010.

Actuación en Sol, 27 de Agosto de 2010.

 


Subtítulo, destacados, fotogalería, maquetación

 

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2 Comentarios

  1. Pintiparada 22/09/2010 en 10:58

    Muchas gracias Kiko. El mundo de los artistas callejeros es tan duro como fascinante, y como decíamos, el ego tiene que ser muy fuerte para no caer en el desánimo. Buscaremos a Murmullo y Metralleta, no lo dudes. Sobre Aurillac puedes encontrar sus actuaciónes aquí: http://www.chevalierphoto.com/accueileng.html
    Un abrazo.

  2. Anónimo 22/09/2010 en 3:07

    :lol: :lol: MUY LINDA LA NOTA , ESTE SEÑOR EL TUGA ES UN LOCO INTENSO Y LUCHADOR POR EL ARTE DE CALLE, PERO CABE ACLARAR ALGO EL FUI INDUCIDO A ESTOS EJERCICIOS DE PAYASO, POR DOS GRANDES PAYASOS CHILENOS QUE TRIUNFAN EN EUROPA AHORA, Y COMO SIEMPRE NO ES RECONOCIDO POR EL SEÑOR TUGA, ES ESO LO UNICO QUE TIENE MALO ESTE GRAN ARTISTA SU ELEVADO EGO.
    SIN DESMERECER SU TRABAJO CABE DESTACAR SU GRAN LABOR POPR EL TEATRO CALLEJERO EN CHILE.
    LOS INVITO A VER A TEATRO GESTUAL DE CHILE CON MURMUYO Y METRALLETA LOS ORIGINALES EN ESTE ESTILO DE CALLE
    POR ULTIMO BUSCABA EN LA PROGRAMACION DE AURILLAC Y NUNCA APARECIO PROGRAMADO EL SEÑOR TUGA NI EN ON NI EN OFF HAY QUE PEDIRLE ALA ORGANIZACION DE AURILLAC QUE SE ORGANIZE PUES EL SEÑOR TUGA HABLA MUY BIEN DE ELLOS.
    KIKO

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