Lunes 07 de abril de 2014,
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Turismo solidario: varias alternativas y una experiencia personal

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El turismo solidario es otra manera de entender el tiempo libre, más activa, rica y plena


Reportaje
En este extenso artículo el autor nos muestra una serie de alternativas para practicar el turismo solidario este verano y olvidarnos por un momento de ‘nuestros’ deseos, ‘nuestras’ costumbres y ‘nuestro’ modo de vida. Lo acompaña con una detallada crónica de un viaje de este tipo realizado en Ecuador.

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El autor, con miembros de una comunidad indígena en Ecuador

Existen innumerables iniciativas que pueden realizarse en pro del medioambiente. Iniciativas para un consumo responsable del agua, de conservación de espacios naturales, de uso de energías renovables y un largo etcétera. Iniciativas todas ellas enfocadas a una convivencia sostenible del ser humano con el hábitat donde vivimos.

El ser humano, en pro de una calidad de vida excesivamente idolatrada, se ha comportado con una voracidad insaciable contra la naturaleza y el medio ambiente. Parece que a nivel mundial se está tomando conciencia de las atrocidades cometidas y se empiezan a tomar medidas, aunque todavía muy tímidamente. Evidentemente, la implicación de los gobiernos de los estados más desarrollados es indispensable pero, que duda cabe, que la implicación de la sociedad, de los ciudadanos, es tanto o más indispensable. Esta implicación para con el medio ambiente, ha de ser una tarea de todos y se ha de reflejar en todas las áreas de nuestras vidas.

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Vivir (y transportarse) como ellos, aunque sólo sea por unos días

El turismo, es una de esas áreas en las que cada uno de nosotros hemos participado en más de una ocasión. También en este ámbito, se esta tomando conciencia legislando para que las explotaciones urbanísticas sean mas respetuosas con las costas, las montañas, los ríos, los mares en los que el turismo se masifica. Los destinos turísticos van ampliándose, cada vez más a zonas “vírgenes” o poco explotadas, mayoritariamente en países subdesarrollados de economías emergentes y con realidades políticas poco o nada democráticas, donde a golpe de talonario se consiguen permisos de explotación turística nada recomendables para el sostenimiento de medio ambiente.

‘Nuestro’ por ‘su’

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Unos viajes donde conocer a mucha gente nueva

La propia actividad turística en la que nos embarcamos cada vez que podemos es, demasiadas veces, dañina para con el medio ambiente. Así pues, la conservación ambiental, ha de abarcar la propia actividad turística, la forma misma de hacer turismo, el concepto mismo de turismo, normalmente servicial, en el que exigimos que todo se adapte ‘nuestros’ deseos, a ‘nuestras’ costumbres, a ‘nuestro’ modo de vida. Exigencias que chocan con la esencia misma de los lugares, de los países que visitamos y de las propias personas que allí habitan.

El turismo sostenible o turismo solidario nace como alternativa a esta manera convencional de hacer turismo. Alternativa a la explotación incontrolada de recursos. Explotación de recursos no solo naturales, sino también humanos. Explotación que crea desigualdades sociales y que sólo benefician a unas élites empresariales poco escrupulosas. Una alternativa para superar situaciones de pobreza, alternativa que se convierte en desarrollo humano de las comunidades locales, evitando la migración a grandes ciudades y fomentando el cuidado y respeto de recursos naturales.

Alternativa que se convierte, para el turista, en una oportunidad única de conocer la realidad del país que se visita, de ‘sus’ costumbres en contacto directo con ‘sus’ gentes, con ‘sus’ formas de vida. El turismo es una de las actividades que más desarrollo económico genera en la actualidad. Genera ingresos, puestos de trabajo y si todo esto se enmarca dentro de una filosofía de respeto hacia al otro, hacia la naturaleza y el medio ambiente, estaremos creando un red de turismo solidario y sostenible que nos beneficiará, a la postre, a todos.

Alternativas para practicar el turismo solidario

Es una alternativa que se convierte en desarrollo humano de las comunidades locales, evitando la migración a grandes ciudades y fomentando el cuidado y respeto de recursos naturales
Nuestras exigencias a veces chocan con la esencia misma de los lugares, de los países que visitamos y de las propias personas que allí habitan

A veces las buenas intenciones se quedan en nada. Esta muy bien esto del turismo solidario, pero concretemos. Existen innumerables iniciativas:


 México: Itinerarios: Mundo Maya – Oaxaca. Si las familias ganan dinero gracias a los turistas, no tienen la necesidad de talar árboles, o cazar fauna silvestre, al contrario, la conservación de la fauna y de la flora local y de los recursos del territorio, mantendrán los elementos de atracción para el turista, atrayéndolo a sus comunidades y generando ingresos económicos.


Nicaragua: Recorrido variado. Apoyar experiencias de turismo rural gestionado por campesinos organizados en el marco de un intento por diversificar sus fuentes de ingresos sin abandonar el mundo rural.

Colombia: Recorrido variado (Catatumbo, Antioquia, Tolima, Cauca, Sur de Bolivar, Bogotá, Medellín, Comunidades Negras, Arauca y Comunidades Indígenas-Pueblos Embera, U´WA y Bari). Afianzar la solidaridad y encuentro entre los pueblos. Se realizará acompañamiento y estancia en comunidades rurales o urbanas.


Marruecos: Recorrido variado. Con más de diez años de experiencia en viajes solidarios, promueve proyectos de desarrollo turístico locales en el Marruecos rural, además de dar a conocer a viajeros esa realidad.

India: Itinerarios: el Norte, el Rajasthan, el Sur y la ruta de Los Reyes. La Fundación Vicente Ferrer, más que viajes solidarios, realiza viajes turísticos a India que incluyen una visita final a los proyectos de la fundación en Anantapur.

Más Destinos y organizaciones.

Proyecto Ecuador: mi experiencia

Pero yo os voy a hablar de Proyecto Ecuador; TAHUA. El año pasado, mis vacaciones las invertí en este proyecto de turismo solidario. Se anuncia como “viajes con alma” y ciertamente algo de Ecuador se ha quedado en mi alma para siempre. Fue, sin duda, una gran inversión. Todo el viaje, estuvo impregnado del alma de las gentes de las distintas comunidades indígenas con las que convivimos.

En la amazonía conocimos a Cléber y su familia. Ellos se encargaron que tras las excursiones a través de la selva nos recuperáramos del esfuerzo realizado. Nos llevamos la ternura de los pequeños de la escuela de la isla anaconda, toda la sabiduría sobre la fauna y la flora que José, nuestro guía, nos mostró. La guayusa, un te de bienvenida con churrutazo con las que nos recibieron y la Chicha, una bebida a base de Yuca fermentada coronaron la calidez que nos ofreció esta gente.

Otra de las comunidades indígenas que nos cautivaron, sin duda, fueron los Salasacas, que conocimos de la mano de Francisco y su entrañable familia; su mujer, Cransito, y sus hijos Agustín y Juanito. Los baños de hierbas medicinales fueron muy efectivos y acabaron con las agujetas de las travesías selváticas. La estancia con esta familia estuvo impregnada del misticismo que se contagiaba a cada lugar sagrado que visitábamos. Las tradiciones mas arraigadas las compartimos con esta modélica familia; realizamos telares tradicionales, recolectamos el maíz que luego cenamos, cocinamos la carne al fuego e intercambiamos música, costumbres y anécdotas alrededor de la mesa.

En Chilcapanba nos alojamos con los Morales, en la que parecía la casa del pueblo de aquella comunidad. La casa de Segundo tenía el único ordenador de la comunidad, era también la biblioteca municipal, donde se encontraban los libros de texto en Quechua, su casa se llenaba a diario de visitas de niños y jóvenes que venían a realizar los deberes que les ponían en clase; aprendían a redactar cartas, historia… Y por la mañana temprano, era la parada del bus escolar que recogía a todos los niños de la comunidad. A las 6 de la mañana, la casa era invadida por un par de decenas de chiquillos que se reunían en el porche de Segundo Morales. Justo al partir los chiquillos, Daniel, David y Violeta Don Segundo trajo el pan recién horneado que sería parte nuestro desayuno, mientras, Virginia, su mujer, despabilaba al pequeño Rusti, que aun no va al cole.

La casa de Segundo tenía el único ordenador de la comunidad, era también la biblioteca municipal, donde se encontraban los libros de texto en Quechua, su casa se llenaba a diario de niños y jóvenes que venían a hacer los deberes
(…) Lograron, con mucho esfuerzo y sacrificio, crear su propia formula para la fabricación de jabón y, actualmente, toda la comunidad se beneficia de esta empresa que comercializa a través de comercio justo

En la comunidad del Rosal conocimos la realidad del tesón y el trabajo comunitario. La prueba más gratificante de que este tipo de proyectos traen realmente una halito de esperanza para estas gentes. Mama Mila y sus chicas Germania, Silvia y la joven Evelin han creado una cooperativa de manufacturación de jabones y cremas de Aloe Vera.

El Rosal, esta en la zona de Intag donde las transnacionales de la minería más se han ensañado. Lograron, con mucho esfuerzo y sacrificio, crear su propia formula para la fabricación de jabón y, actualmente, toda la comunidad (unas 10 familias) se beneficia de esta empresa que comercializa a través de comercio justo. Son gente trabajadora, pero muy acogedora y a pesar de que las jornadas laborales, allí, se alargan de sol a sol, por la noche nos deleitaron con un exclusivo concierto del Grupo Generación, formado por varios vecinos de las comunidades colindantes y que estaban clasificados para un concurso nacional de folclor ecuatoriano.

Junin, es el centro neurálgico de la lucha contra la minería. Organismos de derechos humanos y organizaciones internacionales han sido testigos de las sucias estrategias de las empresas transnacionales. Desde el intento continuo de dividir a familias y comunidades, uso de perros y gases lacrimógenos en sucesivos ataques a las comunidades, conformación de una fuerza paramilitar para intentar invadir los terrenos situados sobre la mina de cobre, y un largo etc. La empresa minera ha recibido recientemente la prohibición del estado ecuatoriano para realizar cualquier tipo de trabajo minero en la zona. Allí, conocimos paso a paso, el proceso que sigue la caña de azúcar para convertirse en un suave licor del que dimos buena cuenta.

El epicentro de Proyecto Ecuador es el valle de los Manduriacos, en la provincia de Imbabura. Es aquí donde nació el proyecto y donde más resultados se pueden apreciar. Existe, en el Chontal, una cooperativa que trabaja con café, cacao, Lufa, maiz, licor de caña de azucar, etc. Todo ello elaborado por las propias gentes de las comunidades de Chontal, Magdalena Bajo y Magadalena Medio.

Las recolectas las hacen las familias, cada cual de lo que cultive, se vende a la cooperativa, aquí la elaboran y se vende tanto en Quito como a través del comercio justo. Visitamos la cascada del Salto del Puma, acompañados por Gorge, su hermano Joselo y su familia junto a los que pernoctamos a orillas del rió magdalena tras una velada al son de los “pasillos ecuatorianos” mientras los peques, Mirian (la Shakira del Chontal), Patri y Estalin, bailaban con gran salero.

Con los Mina, aun en el Chontal, conocimos la elaboración del cacao, en la que participamos activamente con la supervisión de Lorena. Lo tostamos, lo pelamos lo molimos y prensamos y todo ello con estas manitas… con mis manitas.

De camino a la reserva de los Cedros, paramos en casa de Iralda y Miguelito. Están siempre acompañados por Pastorita y añorando a Renesito (su hijo que se fue a Quito a trabajar). Nos recibieron con un fresco jugo recién hecho. La caminata había sido de un par de horas, aunque las mochilas iban a lomos de una mula, el sol de justicia que nos acompañó hicieron de aquel refrigerio maná del cielo.

La estancia con los Cousin fue como teletrasportarse al paraíso. Era una parada técnica. Hacer la caminata hasta los Cedros del tirón, es demasiado. Lo único que había que hacer en casa de esta entrañable pareja era descansar y dejarse llevar por el amor y la felicidad que emanan. La velada nocturna la coronamos con la lectura de las memorias de Miguel, que es el primer poblador de lo que hoy es el Valle de los Maduriacos.

La estancia con los Cousin fue como teletrasportarse al paraíso (…) Lo único que había que hacer en casa de esta entrañable pareja era descansar y dejarse llevar por el amor y la felicidad que emanan
Diría, incluso, que yo en mi habitación podría parecer enjaulado y, el picaflor, el turista que venia al zoo de Decloux a ver a los humanos

Leímos las penurias que pasó de pequeño cuando su padre tuvo que vender todas las posesiones para encarar la enfermedad que tenía su madre. Trabajo aquí y allá hasta que un terrateniente le habló de que estas tierras que estaban sin dueño. Él a los 15 años se vino y para los 17 años consiguió la propiedad legal de las tierras en las que hoy descansamos nosotros. Tuvo más de un tira y afloja con algún terrateniente desalmado que intentó por todos los medios quedarse con sus tierras. Afortunadamente, esta entrañable pareja, que ronda los 70 años, salieron victoriosos.

A lomos de Kanzuki, la mula que cargó con este cuerpo serrano durante más de tres horas, llagamos a los Cedros. Si el txoko de Iralda era el paraíso, el campamento base de Joseph deCoux, es la recreación de la isla de Robinson Crusoe. Mimetizados con la naturaleza en su estado más puro, atardeceres y amaneceres se mezclaban con el trinar de las diferentes clases de pájaros que bailaban al viento en total libertad.

Cada tarde, cuando me sentaba a escribir en mi diario, venia a saludarme un pequeño colibrí que se quedaba mirándome un ratillo a través de la mosquitera que separaba su fino pico de mí achatada nariz. No huía cuando le hacia monerías, sabiendo que en estos parajes, los humanos no son una especie enemiga. Diría, incluso, que yo en mi habitación podría parecer enjaulado y, el picaflor, el turista que venia al zoo de Decloux a ver a los humanos.

La última parada la tuvimos en la escuela de Magdalena Alto, donde ejercimos de profes con toda la chiquillería. Como éramos la novedad, saboreamos la dulzura de ser los maisus preferidos de los chavales. Estaban a punto de salir al recreo, pero antes, tenían que leer las aventuras de Hipo, que era un enorme hipotamo que tenía un hijo que se llamaba Hugo y al que le encantan los helados… Al parecer, estaban en la letra “H”.

Luego dibujaron lo que yo pintaba en la pizarra y por ultimo, mates. Una clase muy completa. La mitad de la clase era “propiedad” de Rubiela, que tiene ¡dieciséis hijos! Así cuando nos alojamos en su casa nos encontramos con Iliana, que a sus 16 años se hacía cargo del mas pequeño de menos de un añito y al que aun no habían puesto nombre.

Estaba Raúl, que a sus 14 años hizo las veces de guía para bajarnos desde los Cedros y nos acompañaron desde la escuela Michel, Josef y Maria de 11, 7 y 5 años respectivamente. Nos hicieron de anfitriones de alto copete, nos enseñaron todos los tipos de orquídeas de su madre y el recodo del río en el que se baña todo el pueblo, como todo por estas tierras, esta tocado por la mano de la madre naturaleza, y este recoveco, es también un lugar idílico.

Como véis, esta experiencia no tiene desperdicio. Aunque podría extenderme más, creo que os dejaré con la miel en la boca para animaros a que disfrutéis del turismo solidario por vosotros mismos. Yo, sin duda os invito a que vayáis a Ecuador de la mano de Proyecto Ecuador, pero podéis experimentar con otras alternativas y compartirlas al igual que yo, para que esta modalidad de turismo se asiente con mas fuerza como una opción tan valida (o más) que el turismo acomodado.

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Titular, entradilla, fotos

Esta noticia concursa en el I Premio  Periodista Ciudadano en la categoría de: Ciudadanía y Sociedad

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5 Comentarios

  1. Anónimo 28/06/2008 en 13:33

    Que experiencia tan maravillosa… soy ecuatoriana, vivo en Guayaquil y no había conocido de este proyecto Tahua… así pasa… a veces buscamos afuera y no valoramos lo que ya tenemos… (estas vacaciones nos fuimos 15 días al típico viaje soñado de Disney World que fue grandioso pero es la otra cara de la moneda en turismo). Me alegro que hayan disfrutado en nuestro país y que Ecuador haya quedado grabado en sus corazones.

  2. Anónimo 01/06/2008 en 8:39

    Qué gozada!!!

    Si que tiene que ser muy bonito e interesante poder ayudar y conocer un país, su gente… de esa forma.
    Gracias por compartirlo!
    izas

  3. Anónimo 28/05/2008 en 0:33

    me parece una labor genial

  4. Anónimo 27/05/2008 en 4:45

    Hola Ana,

    Muchas gracias por la corrección, ha sido un error de la Redacción al editar, no del autor. Ya lo hemos corregido.

    Saludos!

  5. Anónimo 27/05/2008 en 4:25

    Hola, gracias por la información.

    Sólo quería comentar que la ONG que citáis no es San Vicente Ferrer, sino Fundación Vicente Ferrer, organización laica que trabaja en el sur de la India aunque su fundador Vicente Ferrer fue misionero en sus inicios.

    Gracias.
    Un saludo.

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