Domingo 13 de abril de 2014,
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Turistas por el mundo: el Collsacabra, de Tavertet a Rupit y el Pantà de Sau

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FOTORREPORTAJE / Multiplés acantilados, pueblos con encanto, vistas al Pantà de Sau, iglesias románicas… nos esperan en la comarca catalana de Osona

[span class=doc]Este artículo forma parte de una serie. Al final del mismo encontrarás los artículos a las partes anteriores[/span]

El Collsacabra, en la comarca catalana de Osona, es, sin ninguna duda, uno de los paisajes más increíbles que nos deja la geología y el modelaje del paso del tiempo. Formado por múltiples acantilados, destacamos en ellos dos pueblos con mucho encanto, Tavertet y Rupit, así como las vistas al Pantà de Sau.

En Tavertet las casas son todas de piedra y construidas con estilo rural característico. Su núcleo urbano fue declarado Bien de interés cultural. Hay unas 48 casas construidas entre los siglos XVII y XVIII. La iglesia de Sant Cristòfol, del siglo XII, es un hermoso ejemplo de estilo románico.

Precisamente el pueblo Tavertet nos sirve de origen de dos rutas a pie, que nos permitirán disfrutar de estos paisajes en plena naturaleza.

Ruta 1: Tavertet – Rupit – Salt de Sallent

Esta ruta, de un poco más de tres horas, dependiendo de nuestro ritmo, va siguiendo el camino que bordea los acantilados.

Salimos de Tavertet siguiendo las indicaciones hacia el pueblo de Rupit. Por el camino veremos sobrevolándonos impresionantes aves, cruzaremos pastos de vacas y nos mirarán, extrañadas, parejas de caballos.

Tavertet sirve de origen para dos rutas, una hacia el Salt de Sallet, cascada de más de 100 metros, y otra hacia el Pantá de Sau, que esconde el pueblo antiguo de Vilanova de Sau

Es un camino para respirar el aire puro, para cerrar los ojos y dejar que el viento frote nuestra cara, pero, sobre todo, si algo inspira el paisaje es tranquilidad, es paz, es silencio. Los cinco sentidos se activan y cargan las pilas de nuestro interior. Recomiendo sentarse sobre cualquier piedra y hacer caso de la inscripción que puede leerse en la mitad del camino, cuando nuestra vista divisa ya el pueblo de Rupit: “Seu i mira, aquí es pot escoltar el silenci” (“Siéntate y mira, en este lugar se puede escuchar el silencio”).

Una vez llegamos a Rupit, merece la pena callejear por su núcleo, bajar al río, antes de proseguir el camino hasta el Salt de Sallent. Se trata de un salto de agua de más de 100 metros que cae desde la cima de la sierra. El ruido del agua al caer da al espectáculo visual un toque mágico.

Segunda ruta: Taverter – Pantà de Sau

Otra de las rutas que recomiendo es aquella que sigue el camino opuesto al anterior, hasta el Pantà de Sau, pudiéndose plantearse ésta como circular. La dificultad de esta ruta reside en recorrer primero bajando para posteriormente subir el importante desnivel del acantilado.

El Pantà de Sau en el río Ter esconde en sus aguas el pueblo antiguo de Vilanova de Sau, que quedó inundado con la construcción de esta obra de ingeniería. En tiempos de más sequía puede verse la silueta del antiguo campanario de la iglesia.

Merece la pena, si el tiempo acompaña, sentarse a orillas del agua del pantano y contemplar desde sus pies como se levantan los gigantescos acantilados de la sierra del Collsacabra.

Termino con unas palabras del filósofo Raimon Panikkar, desaparecido recientemente y gran conocedor de estas tierras: “En Tavertet se puede vivir el silencio, si uno quiere… El silencio no se da gratuitamente, en cierta manera se tiene que merecer”.

Texto y fotos: Ernest Xarles

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