Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Un billón de euros, fondo de rescate

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OPINIÓN / La bola de nieve en caída libre no admite componendas, debe engordar, no se puede detener, se ha perdido el control, no hay más solución

Barcelona. Iimprimir más billetes, o firmar papelitos-actas que liberen dinero en el BCE para comprar bonos soberanos e inyectar liquidez a los bancos. Hace tres años la cifra de 400.000 millones provocó tantas reuniones en Bruselas, París y Berlín que parecía llegado el fin del Euro o la desintegración de la UE, después 800.000, y ahora más de un billón.

A la par que un elevado porcentaje de españoles viven por encima de cualquier nórdico, en España los sueldos pierden capacidad adquisitiva y las pensiones y subsidios españoles no alcanzan la mitad de los alemanes

Obama lo tuvo más fácil para sus 800.000 millones de dólares. Recuerdo cuando España en la peseta, con Franco o con González, nos enterábamos por la inflación que la impresión de billete nuevo iba a toda velocidad, que por ejemplo tras las Olimpíadas y antes del ECU se devalúo hasta un 20% de una tacada, más o menos. Billetes nuevos e inflación van parejos, y siempre acompañados de más impuestos y subida de precios. Quien tuviera en los 90 un billete de 1.000 pesetas en el bolsillo en el 95 con el mismo billete compraría o pagaría bienes básicos por 500 pesetas. Las estadísticas no pasaban del 3% de inflación anual pero los precios aumentaban un 10%. Un piso sin Burbuja Inmobiliaria doblaba su precio del 90 al 95, con crisis inmobiliaria incluida. Pero a la par los convenios colectivos se disparaban, los sueldos y contratación pública más, y la sensación de derrumbe y liquidación del Sistema no se apercibía como en la actualidad.

Europa, la Eurozona, es un galimatías, un gallinero. Fabricar dinero a dos velocidades, una para los países decentes (semi) o que controlan sus instituciones y la avaricia de sus político-financieros, y otra velocidad para el desmadre mediterráneo, es imposible.

Demagogia barata que nos lleva a la conclusión de que a la par que un elevado porcentaje de españoles viven por encima de cualquier nórdico, en España los sueldos pierden capacidad adquisitiva (o se destruyen hasta alcanzar más del doble de paro que el resto de Europa), las pensiones y subsidios españoles no alcanzan la mitad de los alemanes, y la pobreza y miseria se sitúa en límites insostenibles.

El billón de euros no despeja el futuro español. Trichet, antes de su despedida del BCE, asegura que la “deuda española se encuentra en un punto de no retorno”, y sabrá lo que dice, porque ayer se publica:

“El BCE duplica sus compras de deuda soberana
El Banco Central Europeo adquirió la semana pasada deuda soberana de los países de la Eurozona por un valor de 4.490 millones de euros. Así pone fin a cinco semanas de descensos en sus compras de deuda soberana, con su compra más elevada desde hace un mes…”

Con más o menos ‘fondo de rescate’ los ‘recortes’, pospuestos por las elecciones, por Ley o porque ‘no hay un duro’ en ninguna institución española, se sucederán en cascada

Merkel y Sarkozy, vulgarizando sus declaraciones de la semana pasada, se reparten el papel de policía bueno y malo respecto a España. Merkel dijo el viernes que debía “ajustarse más”, y Sarkozy el sábado parecía decir que los ‘ajustes’ se habían cumplido: nos alejamos de la zona de riesgo, dijo. Pero la realidad apunta a que con más o menos ‘fondo de rescate’ los ‘recortes’, pospuestos por las elecciones, por Ley o porque ‘no hay un duro’ en ninguna institución española, se sucederán en cascada.

Elucubraciones que veremos si mañana miércoles se confirman. Y si descendemos de Berlín o Bruselas (donde se anuncia el recorte del 50 o 60% de la deuda griega) a Madrid y Barcelona, tras colocados los 4.000 millones de bonos patrióticos, tirados al pozo sin fondo de la deuda y el déficit, no parece que haya más perspectiva que profundizar en el cuento del Estat Catalá, del que ayer se preestrenó una película con la presencia de Jordi Pujol, Artur Mas y todo el etc. a cuenta de más déficit.


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