Sábado 10 de diciembre de 2016,
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Un día como hoy, hace 25 años

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OPINIÓN / FOTORREPORTAJE / Se cumplen 25 años del accidente nuclear de Chernobil, el primero en llegar al grado 7, recientemente igualado en Fukushima

Un día como hoy de hace 25 años, me viene a la memoria que era muy joven y no le di la importancia que se merece a un suceso del calibre que tomó la explosión nuclear de Chernobyl en Ucrania; quedaba muy lejos de mi casa.

El tiempo ha pasado para todos, y la conciencia de uno empieza a hacer mella. Chernobyl marcó un antes y un después en la historia y la seguridad del mundo, de hecho fue el principio del fin de la superpotencia de la Unión Soviética, el régimen que se había mantenido con puño de acero se desvanecía delante de nuestras narices, empezaba una nueva era.

El reactor dañado fue cubierto por un sarcófago de cemento, mientras que los otros tres reactores de Chernóbil continuaron funcionando hasta 2000

En el 89/90, con la caída del telón de acero, parecía que se clarificaría lo sucedido en la mismísima Ucrania, y que se abriría informativamente el alcance del suceso. Nada mas allá de la realidad, todo siguió como antes, escondiendo el daño real, con la mera escusa del pánico, miedo y desolación de cara al mundo, y esconder las deficiencias de un sistema nuclear obsoleto y peligroso, por la desidia de un sistema que quería ser el primero, sin mirar por la seguridad de su pueblo y a la vez de la humanidad.

Ha pasado el tiempo, como monumento a la muerte y el desastre nos queda la ciudad fantasmagórica de Pripiat, en el medio de la zona muerta, que no podrá ser habitada hasta dentro de 25.000 años, y al paso que vamos, el planeta Tierra también corre el peligro de convertirse en zona muerta.

Chernobyl cerró la planta en el año 2000. Eso quiere decir que después del desastre estuvo operativa durante 14 años más, con el peligro que conllevaba dicha producción eléctrica con energía nuclear, de una central con daños. Se realizó un sarcófago para el reactor 4 con una duración de 30 años, nos quedan cinco, y algunos expertos anuncian del peligro de fugas radioactivas en estos momentos.

Es imprescindible sellar el sarcófago con otro de mayor capacidad y más resistente, es inevitable la operación, solo que a nuestros gobernantes les preocupa más la ostentosidad del poder que la seguridad de los ciudadanos de este planeta azul.

La radioactividad es incolora, inodora y a la vez invisible, mata con dolor sin dejar rastro por donde pasa. No es broma, no es la parodia de los Simpson, donde Homer juega con el plutonio, con la radioactividad revestida de un humo verde fluosforecente, no son bromas, es un peligro real de nuestros días.

La radioactividad es incolora, inodora y a la vez invisible, mata con dolor sin dejar rastro por donde pasa

Fukushima, por un accidente natural, un terremoto seguido de un Tsunami, ha vuelto a dar la alarma mundial, seguramente nos vuelvan a esconder la realidad, y el alcance de los daños. Han pasado 25 años del accidente ucraniano, no podemos caer en los mismos errores de antaño, tenemos medios para atajar el desastre, e informar a una población que podría estar expuesta al letal veneno de la radioactividad.

Chernobyl y Fukushima aunque separados en el tiempo se pueden dar la mano, pero no podemos caer en situaciones irreparables, que podamos arrepentirnos en el trabajo cotidiano de dar vida al planeta. La lucha contra estas situaciones está en auge, y entre todos debemos estar dispuestos a hacer un planeta donde podamos convivir con la tranquilidad de la seguridad.

Texto: Antoni Carrera
Fotos tratadas en DgArt: Karris

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