Martes 06 de diciembre de 2016,
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Un gran pacto de política interna

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Los militantes y simpatizantes quieren unidad en el PSM

Los socialistas en la Comunidad de Madrid debemos demostrar nuestra capacidad política para superar la realidad que hoy vivimos. Cuando el Gobierno de Esperanza Aguirre (PP) no goza del apoyo social que garantice su continuidad, el PSM tiene que encontrar la manera de atender las necesidades que demanda la sociedad madrileña.
En el documento de denuncia ‘¿Seguimos así, o cambiamos las cosas?’ el Partido Socialista hace un análisis de la realidad que está implantada en la Comunidad de Madrid. Aquí, en este espacio, se dio cuenta de su contenido el miércoles 14 de julio. Consecuencia de lo descrito hace que los madrileños/as retiren su afecto a las políticas de la Sra. Aguirre.
Llegados a este punto, las fuerzas políticas de progreso tienen que dar un paso adelante sin complejos y capitanear la nave madrileña.
Ayer manifesté mi adhesión a la declaración que hacía mi amigo Jaume: “Prometo defender con todas mis fuerzas la lista de mi partido, con independencia de qué persona la encabece. Son tiempos de unidad; es tiempo de saber escuchar; es tiempo de humildad; es tiempo de responsabilidad. Ha llegado el momento de las ideas, de representar a toda la ciudadanía… empezando por quienes más nos necesitan”.
Los militantes no entendemos que intentar abrir un debate interno para analizar se interprete como un ataque, que la pleitesía impida advertir las cosas que se están haciendo mal

Es verdad que se han cometido errores. Que muchos militantes de base no entendemos por qué cuando alguien llega al más alto nivel desmonta todo el equipo positivo de la anterior dirección –bueno y malo-. Que la pleitesía que se presta no sea capaz de advertir que las cosas no se están haciendo todo lo bien que se esperaba. Que cuando se intenta abrir un debate interno para analizar, ello se entiende como un ataque de confrontación. En fin, estos viejos lastres políticos no son comprendidos por la actual sociedad del siglo XXI y cuando se exponen con crudeza no son acogidos con entusiasmo.

Dicho esto, tampoco los militantes y simpatizantes nos sentimos ilusionados con propuestas de cabecera de cartel electoral que en función de los resultados de las urnas, aceptan o renuncian gestionar la política de futuro. La sociedad madrileña es sabia y sanciona severamente este tipo de experiencias.

Ante esta cruda realidad que vive el socialismo madrileño, es urgente encontrar la fusión entre direcciones regional y federal, cuyo resultado sea un proyecto motivador que contagie de entusiasmo a la militancia, simpatizantes y por extensión obtenga el respaldo mayoritario de la sociedad madrileña en las urnas. A estas alturas de la película no puede ser otro el final.

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