Lunes 05 de diciembre de 2016,
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Un mal gobernante

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Un mal gobernante resulto ser el presidente del Ejecutivo español, señor Rodríguez Zapatero, quien nos lo ha demostrado hasta la fecha. Mas es un hábil y oportuno político: deja atrás todo lo que le impide seguir hacia delante

La experiencia de Zapatero, y cuando presidió la Unión Europea (01/01/2010), resultó ser una frustración, para él mismo y para los españoles, que esperábamos verle codearse y aprender de los políticos de turno: Ángela Merkel, Sarkozy, Gordon Brown, Berlusconi, Van Rompuy, etc. Su flamante sonrisa, esta vez, no le sirvió de nada ante unos políticos ya curtidos en el ‘arte de gobernar’.

Pasó por Europa sin pena ni gloria, cometiendo un gran error: su amistad personal y apoyo a dictadores que estaban y están gobernando en los momentos actuales: Cuba, Irán, Venezuela… son ejemplos latentes de lo que digo. Ya sabían los dirigentes políticos europeos que ‘el bueno de Zapatero’ era un mal gobernante. También los españoles lo sabíamos… También lo españoles sabíamos que, sin ningún género de dudas, en política no se pueden hacer ‘milagros’ y menos aún en economía…

Un mal gobernante resultó ser el presidente del Ejecutivo español, señor Rodríguez Zapatero, quien nos lo ha demostrado hasta la fecha. Mas es un hábil y oportuno político: deja atrás todo lo que le impide seguir hacia delante. Deja atrás todo el lastre de decisiones económicas tomadas a destiempo (nunca quiso escuchar al ex ministro, señor Solbes, quien se marchó haciendo mutis por el foro), cuando todos los españoles -la mayoría- teníamos ya el agua al cuello. Aunque seguir hacia delante -a mi modesto entender- sea ir a ninguna parte, en este caso concreto.

Deja atrás todo el lastre de decisiones económicas tomadas a destiempo, cuando todos los españoles -la mayoría- teníamos ya el agua al cuello

Sigue echando lastre político -de ideas y promesas progresistas no cumplidas-, con cierta ilusión posiblemente perdida, esperando presuntamente ciertos favores políticos de CiU (partido nacionalista catalán). Últimamente, ha autorizado a la Comunidad Autónoma de Cataluña a endeudarse por encima del fijado en la ‘Ley de estabilidad presupuestaria‘. La respuesta no se hizo esperar: “Todos queremos más”, han manifestado al unísono las comunidades autónomas españolas (CC.AA.).

Se pregunta uno de dónde van a salir tantos dineros (euros) suficientes para estos nuevos endeudamientos. Como de costumbre ha sido y será siempre: de los bolsillos de los españoles, que ya los tenemos casi vacíos. Es la ‘fruta del tiempo político’ en que vivimos. Porque todos los españoles ya estamos olvidando aquella ‘Ley de Memoria Histórica’, que tanto proclamó a los cuatro vientos el bueno de Zapatero, nuestro actual presidente del Ejecutivo español.

El mal humor con el que nos divertimos, pues no vamos a llorar, quienes vivimos es esta ‘Piel de Toro’ llamada España (nos habían dicho con anterioridad que el mundo estaba al alcance de los españoles), se debe, principalmente, a que nos sentimos engañados, mentidos, burlados por nuestros gobernantes, aunque también nos engañaron los anteriores del PP -sus integrantes-, se equivocaron y mintieron en la pasada legislatura en el caso del petrolero Prestige. Comenzó su hundimiento el 13 de noviembre de 2002, y, al poco, se hicieron eco las manifestaciones del señor Rajoy (21-11-2002): “(…) No va a verter un sólo litro más“. “No es en ningún caso una marea negra, se trata sólo de manchas localizadas”, formuló el 23 de noviembre de 2003. Siguen equivocándose y mintiendo durante los graves sucesos –atentados– de la Estación de Atocha en Madrid (11-M), cuando el ex presidente, señor Aznar –con esa prepotencia política que le distinguía– se apresura al manifestar que “la autoría de los anteriores acontecimientos correspondían al grupo terrorista vasco”. Tantas y tantas equivocaciones induce a pensar que, presuntamente, mintieron en alguna de ellas, y todos sabemos que las mentiras marcan ‘tocata y fuga de muerte’ para los partidos políticos que las emplean.

Los partidos políticos deberían financiarse con sus propias cuotas -las de los afiliados-, pero todos sabemos que, cuando éstas no llegan, han de valerse de los dineros de los ciudadanos

Ambos partidos mayoritarios -PSOE y PP- tienen y tuvieron la ocasión -en sus manos- de cambiar nuestro sistema electoral proporcional (Francia lo eliminó en el año 1958) por el sistema mayoritario: éste permite que se mantenga una relación directa entre diputados y sus electores, contando los primeros con cierta independencia con sus respectivos partidos políticos.

Los partidos políticos, que tienen los poderes -principalmente el poder Ejecutivo- en sus manos, deberían financiarse con sus propias cuotas -las de los afiliados-, pero todos sabemos que, cuando éstas no llegan, han de valerse de los dineros de los ciudadanos: subiendo los impuestos -directos e indirectos-, y, así, queda todo arreglado (En EEUU los partidos políticos se autofinancian con las aportaciones de sus afiliados a éstos).

Por tanto, si hemos de salir reforzados de la coyuntura económica en la que nos encontramos, debemos partir de una premisa ‘sine qua non’ (condición sin la cual no): la reforma de la Ley Electoral española, para pasar de un sistema proporcional a un sistema mayoritario: así de sencillo.

Nuestro sistema proporcional de votos empleado actualmente ha permitido y sigue permitiendo que se creen partidos políticos nacionalistas en las distintas comunidades autónomas, que forman nuestra geografía española. Éstos existen en Galicia, Navarra, Aragón, Canarias, Cataluña, Valencia…, quienes pueden convertirse en cualquier momento en ‘partidos bisagra’, y que, a la corta o a la larga, sacarán sus réditos económicos y políticos del Ejecutivo de turno: así es muy difícil gobernar, así no se puede gobernar, así nos encontramos tan mal gobernados: aquí y ahora.

Estos pequeños partidos políticos (BNG, CiU, PNV…) que a su vez hacen causa común en la implantación de sus propias lenguas –que lo son: gallego, catalán y vascuence–, están fomentando una especie de ‘extranjerías’ o ‘extranjerismos’ en sus propias autonomías, que hacen que sus habitantes miren a España como una nación enemiga: nada más lejos. Han de entender, y de verdad, que, con sus idiomas –y una vez que atraviesen los Pirineos–, nadie conocerá los últimos, y sí el inglés y el español: ésta es una realidad como un templo.

El máximo tiempo de mandato de un presidente -jefe del Ejecutivo en funciones- debería estar limitado a dos legislaturas

Ahora, sin embargo, saldrán a la palestra viejos nacionalismos extremistas que no podemos reconocerlos como plenamente racionales, en tanto en cuanto proponen el reconocimiento sólo de los miembros de su grupo étnico. “A orillas de un barranco, / dice un negro, con afán: / Dios mío, quién fuera blanco,/ aunque fuera catalán” (Coplas y cantares del pueblo ecuatoriano, donde se conserva el recuerdo de viejos conquistadores, y, al mismo tiempo, una fuerte rivalidad regional). Esto último está ocurriendo en España, lamentablemente, y el PSOE y el PP lo debían arreglar, pues para eso cobran grandes sueldos del Estado español, van a tener ‘grandes retiros’, amén de los gastos de representación, y, por tanto, es su obligación ‘organizar’ un poquito España, digo yo… que no es mucho pedir.

Entiende uno -en su poco saber político y menos aún económico- que, el máximo tiempo de mandato de un presidente -jefe del Ejecutivo en funciones- debería estar limitado a dos legislaturas. Es decir, a ocho años: ¡qué ya está bastante bien…! Si una persona, hombre o mujer, permanece en el poder por más tiempo, suelen crearse alrededor de su persona toda una serie de intereses creados, posibles corrupciones políticas y económicas, amiguismos interesados en ganar dineros fáciles, compra de votos, etc., etc. Somos humanos, y como tales nos comportamos. Siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo siempre: “Las ideas políticas de un hombre son sus hechos”.

La Coruña (España), 11 de febrero de 2011
Mariano Cabrero es escritor

Mi firma fidedigna

Fotografía (CC): Chesi – Fotos CC


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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