Domingo 22 de octubre de 2017,
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Un nuevo Ecuador que huele a viejo

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Análisis

Ecuador tras las elecciones plebiscitarias que dan al
presidente Rafael Correa la posibilidad de modificar la constitución avanza
hacia un autoritarismo caribeño-criollo-andino al estilo de Chávez. Ecuador
sufre estos embates de influencia con una brecha en su población que es
peligrosa.

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Rafael Correa

Ecuador afronta un periodo
‘neoconstituyente’ una vez Rafael Correa se quitó de encima los cincuenta y siete
diputados contrarios a su propuesta de reforma de la constitución.

 

Estos diputados fueron luego
repuestos en su lugar por el Tribunal Constitucional, con lo que existe confusión en los
“congresos” del Ecuador
pero ésta no ha dificultado el avance de los
propósitos de Correa.

 

El Presidente convocó el referendo sobre
la modificación de la constitución
y lo
ganó
. Las urnas han reflejado en este
hecho plebiscitario
el apoyo sin
fisuras para cambiar la constitución
y, con ello, el método de
interrelacionarse las fuerzas ideológicas y los partidos.

 

Por si fuera poco el debilitamiento
del legislativo
, al eliminar a parte de los diputados opositores, también
la justicia se hace más endeble al defenestrar a
nueve vocales del Tribunal Constitucional
.

 

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Partidarios de la reforma en Ecuador

En estos episodios Rafael
Correa
ha polarizado a la población, unos contra otros en un país con records de pobreza, corrupción y mala
gestión
. Y pésima historia política cercana.

 

El hecho de que sean depuestos
algunos congresistas, y con ellos vaciado de contenido el concepto de
representación para buscar o lograr un hecho político trascendente, lleva a
pensar el extraño concepto democrático que existe en Ecuador. Los gobernantes no
“poseen” el país, ni siquiera en préstamo,
sino que administran
una confianza popular. Si el gobernante intenta modificar el peso de la
oposición, o la oposición negar al sistema como negación al gobernante, se
incurre en un pecado de lesa democracia.

 

Ese es el primer paso de Rafael Correa
niega a la democracia al
negar a la oposición
. Las elecciones, los plebiscitos, las votaciones y
referendos parecen el summun democrático, pero es sólo un sacudirse las reglas
aceptadas para crear otras, más beneficiosas para su ejecutoria del
poder. A partir de septiembre creará una Asamblea Constituyente acólita que negará los favores a la oposición, que
por muy antigua o envenenada de la sacudida vida política pasada ecuatoriana
tiene derecho a hablar y decidir.

Si el gobernante intenta modificar el peso de la
oposición, o la oposición negar al sistema como negación al gobernante, se
incurre en un pecado de lesa democracia

Con una pobreza aplastante, con
la emigración como fenómeno social aceptado, una educación que colapsa y una
sanidad muy deficitaria, el cambio es necesario, pero ¿es necesario el cambio de
sistema para lograrlo?, ¿no acerca al autoritarismo y a la falta de respeto por
el sistema este cambio? Rafael
Correa parece seguir un guión que se
escribe día a día en Caracas
. Lo próximo: el acoso a los medios de
comunicación y la nacionalización más o menos oculta.

 

A veces se olvida que la
democracia comienza no en la urna, sino en la aceptación del sistema electoral
que se basa en el sistema de leyes y entre ellas, y por encima, la Constitución. Cambiar la Constitución es como cambiar el país y esto genera
desconcierto, falta de seguridad jurídica y crísis económica, además de asaltar
las tentaciones de cambiar “a la fuerza”.

 

Entre reformas y revoluciones,
siempre mejor las primeras ya que las segundas sólo implican un cambio de
élites con un baño
de sangre
, o de exilios, como
en apariencia ya se empiezan a dar
.

Ecuador debería tomar ejemplo de
la más antigua democracia parlamentaria del mundo, la británica, que se rige
por usos y costumbres que ni siquiera están escritos

Estos cambios, deposiciones o
acosos denotan una pulsión
autoritaria
. Esta tendencia, incluso en la situación de desarrollo económico
favorable en América Latina viene dada por la larguísima sombra de Hugo Chávez.

 

Dice un refrán castellano “Dime con quien andas y te diré quien eres“. La amistad de Rafael Correa con el omnipresente
Hugo Chávez
dice mucho y el afán de imitación dice mucho más. El panorama
se pinta de autoritarismo,
violencia
, enemistad,
nunca gratuita, de EEUU
y las instituciones
internacionales
, agresivas,
avaras y egoístas,
pero necesarias.

 

Ecuador debería tomar ejemplo de
la más antigua democracia parlamentaria del mundo, la británica, que se rige
por usos y costumbres que ni siquiera están escritos. Cuando el acuerdo, el
consenso y el respeto a la voluntad popular es ley, los gobernantes conocen
donde están sus
límites sin necesidad de dejarse llevar
por caudillos
como el neobolivariano Chávez
que desde su ALBA y con
sus postulados
radicales
solo busca convertirse en la superpotencia de América Latina.

 

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Imagen: 2

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