Martes 06 de diciembre de 2016,
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Una amarga experiencia

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Tuvimos una amarga experiencia durante la pasada II Guerra Mundial, de muertes y horrores sin parangón alguno, y, parece ser, que no hemos sacado una enseñanza firme y duradera: ni en lo económico ni en lo político

Puede ser que Europa esté en letargo, puede ser que aún esté dormida, puede ser que aún viva de ilusiones… Todos estábamos esperando un restablecimiento cultural y político en la Unión Europea, que no se está produciendo en la medida ansiada. Evidente es, y lo hemos comprobado, que sí se hizo la unión entre los europeos para tratar de acabar con las guerras, pero, en concreto, este hecho no se ha llevado a cabo. Tenemos nacionalismos exacerbados e intransigentes que nos impidieron y nos impiden lograr una Europa de estados confederados: conseguimos una unificación económica, pero la política…, ¡es harina de otro costal! Nos queda bastante camino para andar.

Los Estados miembros de la Unión Europea se hayan incursos en este organigrama de pérdidas y ganancias: éramos, o eso nos hicieron creer, hombres ricos y, en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres pobres. El pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro… Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

Todos teníamos claro que, en Europa, existía y existe un problema de fondo: la integración de los países que, en su día, formaron parte de la desaparecida URSS (Unión de Repúblicas Sociales Soviéticas), los cuales poseían una economía pobre con respecto a los demás países europeos. Después surgió la Guerra de Irak (II Guerra del Golfo, 2003), que se pudo impedir y no se hizo. Francia y Alemania no estuvieron por la labor, pero España, Dinamarca, Australia, Polonia…, sí. El ex Presidente George W. Bush fue el gran orquestador de esta aludida guerra, al inculcar en los cerebros de los dirigentes que participaron en ella, que, sin lugar a dudas, el ejecutado Sadam Hussein representaba el ‘eje del mal’, y que estaba en posesión de armas de destrucción masiva. Más tarde se demostró que éstas no existían.

La UE ha sabido establecer una coordinación monetaria entre los distintos Estados que la forman, pero ha fracasado en el estableciiento de una autoridad fiscal común

Uno se pregunta qué es Europa y cuál es su alma. Uno puede y debe responder: a) Europa, y a partir del siglo XVIII, estuvo representada por los hombres que, primordialmente, se dedicaban a practicar ‘el arte de la guerra’, si es que a la guerra se le puede llamar arte; y b) el alma de Europa estuvo desempeñada por los grandes pensadores, escritores, pintores, compositores…, que florecieron en los salones de la aristocracia, y al amparo de las mujeres (¡esos seres maravillosos que habitan la tierra!).

La UE ha sabido establecer, sin duda, una coordinación monetaria entre los distintos Estados que la forman, pero ha fracasado rotundamente en el establecimiento de una autoridad fiscal común. Y es que, en la práctica y al poseer una moneda única, como el euro, para las transacciones económicas, hemos podido desarrollar pactos de estabilidad y crecimiento más o menos ambiciosos… Sin embargo, las políticas democráticas de los distintos países integrantes siguen parámetros distintos que nos conducen a desarrollar idearios políticos que tienden, alguno de ellos, a nacionalismos exacerbados y excluyentes.

Atrás van quedando aquellos soñados Estados Unidos de Europa, ansiados por todos pero buscados por unos pocos. Estos nacionalismos extremistas existen también en España. Ellos priman y piensan en cómo vivir bien o mucho mejor dentro de sus fronteras, aunque estas últimas ya no existan. En cómo expulsar a los foráneos, en cómo potenciar su propias etnias con olvido de los demás seres humanos…

Y es que ellas –las hijas de Eva–, y en cierta manera, manejan en la sombra el mundo de los hombres: esto es bueno para nosotros, en particular, y, en general, para el mundo entero. Ser mujer significa constancia, fuerza de voluntad, capacidad de sufrimiento, inteligencia, máquina reproductora de seres humanos (mientras no se demuestre lo contrario), dulzura que rebosan por los cuatro costados… ¿Se puede ser más y mejor en estos mundos de Dios, el Dios de todas las religiones? Sencillamente, no.

Es necesario olvidarse un poco y un mucho de esa Europa de los nacionallismos exacerbados y excluyentes

Pero esta crisis económica y política por la que Europa está atravesando se le puede y se le debe sacar una enseñanza loable y constructiva: los ciudadanos, como votantes, somos los que realmente con nuestros votos debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios políticos. Para que, de esta forma, estos últimos sean más humanos y constructivos en el entorno social, y que el mundo laboral se estabilice y dejen de sufrir los hombres/mujeres hambre de pan, de paz y de justicia. Así de fácil.

Es necesario disponer de personas –líderes políticos–, que deseen y quieran comprometerse, y en cuerpo y alma, con el ideario que fomente la construcción definitiva de una ‘Unión Europea’ como nación, que confedere a los distintos estados que la forman, bajo un emblema común: llegar a ser ‘ciudadano europeo’, antes que ciudadano español, inglés, alemán, austriaco… Es decir, olvidarse un poco y un mucho, y digo bien, de esa Europa de los nacionalismos exacerbados y excluyentes, que pululan por el territorio europeo. La historia siempre se repite, para bien de unos pocos y mal para los demás mortales.

Mariano Cabrero es escritor


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Sobre el autor

(...)He nacido en Madrid, 8 de Noviembre de 1938. Estoy casado y con dos hijos. Soy esscritor, poeta y ensayista. Funcionario de La Administración del Estado(escala Ejecutiva), jubilado, pero con unas ansias enormes de seguir escribiendo para aprender de los demás. Informar, tratar de ilustrar y entretener forman parte de mi bagaje cultural, que renuevo a diario. Y en todo momento trato de transmitir tranquilidad y esperanza a la sociedad actual: todo dentro de una ética periodística adecuada a cada momento. Busco como articulista el informar cuanto antes lo que acontece a mi alrededor. Lo demuestro con mis humildes obras( hijos propios salidos de mis sueños): "Periodismo: ¡Difícil profesión!" (1995) y "Mi compromiso con el periodismo" (1998). Intento penetrar en el difícil mundo de la poesía, y lo lleva a cabo con silencios, diálogos con muertos y con la exaltación del amor a la mujer: el ser más maravilloso sobre la tierra. Trato de demostralo con mis libros de poemas : “Reminiscencias de mi juventud, Poemas" (1994), "Miscelánea de muertes, sueñosy recuerdos, poemas" (1995), "La realidad de mis silencios, poemas" (1997) y "La travesía de la vida, poemas" (2001).Siempre escribo para aprender de los demás, de sus críticas, de sus consejos...He tratado de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer –parto de la base de que para uno existen tan sólo mujeres menos guapas, pues toda mujer tiene su encanto...-.

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