Viernes 20 de enero de 2017,
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Una riada demasiado larga

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El Ebro a su paso por Boquiñeni, Pradilla y Alcalá


Los ribereños del Ebro se preparan para la crecida


Ante la amenaza de un nuevo aumento en la crecida del río, los ribereños se han dedicado en las últimas 48 horas a reforzar las defensas para evitar que el agua les llegue a la cocina. Las instituciones han echado el resto con cientos de trabajadores y decenas de camiones y excavadoras para reforzar diques o para romperlos, que todo sirve.

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Una riada demasiado larga. Esta es la mayor preocupación de los agricultores, pues ya llevan una semana viendo sus campos bajo las aguas. Y tal como van las cosas, la situación puede seguir una semana más. Porque las crecidas del Ebro han sido siempre intensas, pero de corta duración.



En Novillas, Gallur, Pradilla, Boquiñeni, Remolinos y Alcalá la actividad era ayer frenética. Los 190 camiones de la Confederación Hidrográfica volaban por sus calles cargados de tierra para que las 74 excavadoras las repartiesen por las zonas más débiles de los diques de contención. En otras partes derribaban motas para que el agua saliese hacia los campos y dejase en paz las casas. Porque  pocos esperan ya que las cosechas de las miles de hectáreas inundadas (no hay datos definitivos) puedan salvarse.





Los lugareños respiraron tranquilos cuando les dijeron que no habría necesidad de evacuar a nadie, como ocurrió con la crecida de 2003, punto inevitable de referencia. Entonces, los de Novillas y Pradilla tuvieron que dejar sus casas y acomodarse en los pueblos cercanos. Frente a los 3.200 metros cúbicos por segundo que llevaba el Ebro en Catejón (Navarra) en aquella fecha, esta vez el caudal se ha quedado en 2.800. Por eso no había nerviosismo, aunque la preocupación por las pérdidas de los cultivos asomaba en sus comentarios.





En la madrugada de mañana, jueves, la avenida llegará a la capital aragonesa, último punto donde el agua puede hacer algún daño. Paradójicamente, el espacio de la Expo 2008, que luce el lema “agua y desarrollo sostenible“, es el que peor lo está pasando. Y es que el Ebro no entiende de slóganes.

Diques en peligro

Los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) temían ayer que algunos diques de contención no pudieran soportar la fuerza del agua, unida al viento que se ha levantado en Aragón, y se produjeran brechas por las que saliese el agua hasta núcleos urbanos. Y esos temores se están cumpliendo.

José Luis Alonso, presidente de la CHE, señalaba anoche que esta avenida es la tercera que se produce en el Ebro en semana y media. Los diques de tierra que protegen los núcleos habitados “están totalmente empapados de agua y llevan más de diez días soportando enormes presiones, lo que los debilita y aumenta el riesgo de posibles reventones”. La situación más crítica se vivió ayer en Pradilla, donde la rotura de una mota estuvo a punto de ocasionar la inundación del casco urbano. Por ello, varias decenas de ancianos fueron evacuados a última hora de la tarde de ayer al polideportivo de Tauste. Casos similares han sufrido las defensas de Remolinos, Alcalá y Utebo, localidades aguas arriba de Zaragoza.

Esta mañana, la punta de la crecida del Ebro ha llegado a la capital aragonesa con 2.400 metros cúbicos por segundo, lejos de los 2.988 de la riada de 2003. La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón cifraba ayer en más de 10.000 las hectáreas inundadas, aunque aseguran que la superficie seguirá aumentando en las próximas horas. A pesar de todo, los técnicos confían en que a lo largo de hoy la situación se estabilice y se puedan recomponer las eventuales roturas que se produzcan en los sistemas de defensa.



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