Miércoles 02 de abril de 2014,
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Unicef denuncia la situación de los ‘huérfanos’ en Camboya

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Según UNICEF tres de cada cuatro niños en orfanatos camboyanos tienen al menos un progenitor vivo

Solo días después de que Unicef expresara su preocupación, el Gobierno camboyano ha comenzado una investigación en los orfanatos del país. Según la organización en Camboya, tres de cada cuatro niños recogidos en los orfanatos camboyanos tienen al menos a uno de sus padres aún vivo.

En un informe publicado por Unicef al principio de esta semana, se afirmaba que se estima en aproximadamente 12.000 los niños que viven en los orfanatos camboyanos que no son huérfanos, habiendo aumentado curiosamente el número de niños en estos centros en casi un cincuenta por ciento en los últimos cinco años. Al mismo tiempo, también el número de orfanatos ha crecido a casi el doble, llegando a 269 en el mismo periodo de cinco años.

De estos casi trescientos centros, solo 21 son dirigidos por el Gobierno, quedando el resto financiados por donantes extranjeros y organizaciones ‘sin ánimo de lucro’.

Según afirma Richard Bridle, Director de Unicef en Camboya, “muchos de los centros se han convertido en atracciones turísticas donde se muestran a los niños para recaudar más fondos para las organizaciones que los dirigen, poniendo así a los niños en riesgo. Incluso los turistas mejor intencionados están financiando un sistema donde se separan a los niños de sus familias a la fuerza”.

Unicef estima que 12.000 de los niños que viven en orfanatos no son huérfanos. El número de estos centros casi se ha duplicado

“Así también las familias se ahorran un dinero en el cuidado de los hijos”, afirma Sebastien Marot, fundador de la reconocida y respetada organización Friends International, destinada a los niños de la calle camboyanos. “Hemos trabajado durante 17 años en Camboya y nunca hemos ayudado a ‘colocar’ niños en los orfanatos, y eso que trabajamos en los barrios más marginales y con los niños que provienen de las situaciones familiares más horribles que se pueden imaginar. Solo acudimos a estos centros cuando los niños sufren algún tipo de discapacidad grave o enfermedad de alto riesgo para el propio niño, a lo que se debe unir que la familia no tenga los medios suficientes para poder atender al niño como es debido. Pero la situación real es muy diferente, o existe un malentendido acerca de lo que significa estabilidad en Camboya en el siglo 21, o ‘personas sin escrúpulos’ usan a los niños para así hacer dinero con sus organizaciones”, confiesa Marot.

Camboya y sus destinos más turísticos suponen un reclamo perfecto para todos aquellos que quieren hacer dinero a costa de la vida y del sufrimiento de los más débiles y pobres. Diversas organizaciones, que no todas, se dedican a engrandar sus cuentas bancarias mientras miles de donantes bien intencionados ignoran las intenciones reales de muchos de estos nuevos “salvadores de la infancia”.

Según el mismo Marot, la pregunta que todo turista se debería hacer al llegar a un país como Camboya es: “¿harían lo mismo en sus países de origen? No. ¿Han visitado alguna vez un orfanato en sus países de origen o conocen la dirección de alguno? No. ¿Por qué? Porque un orfanato es un sitio seguro para niños y debe tener un sistema de protección a la infancia, para proteger a esos niños”, nos pregunta Marot. “Ellos son los más vulnerables, tener a personas visitándoles todos los días no es aceptable”, finaliza.

Sihanoukville, Siem Reap o Phnom Penh son las ciudades donde muchos de estos supuestos hogares para los más indefensos, no son más que lugares donde se comercializa con la fotografía del niño pobre que muchos turistas vienen buscando a países como Camboya. Organizaciones y personas sin escrúpulos dirigen algunos de estos centros, donde como pude presenciar en uno de ellos en la playa de Sihanoukville en el año 2008, los niños no reciben nada que comer.

¿Han visitado alguna vez un orfanato en sus países de origen o conocen la dirección de alguno? No. ¿Por qué? Porque un orfanato es un sitio seguro para proteger a esos niños

Un problema que ya ponía de manifiesto el gran Bertrand Tavernier en ‘Holy Lola’ (La pequeña Lola). En este film se describe la desesperación de unos padres franceses que llegan a Camboya con la esperanza de adoptar a un pequeño. Pronto descubrirán el lado oscuro del mundo de la adopción y los orfanatos, como pone de manifiesto el último informe de Unicef.

Según admitió un portavoz del Ministerio de Asuntos Sociales, quienes son los encargados de realizar la investigación sobre estos centros, el Gobierno no conoce la situación real de los miles de niños de los orfanatos o si son tratados bien o mal. “No sabemos cuánto tiempo nos llevará la investigación sobre los 269 orfanatos de Camboya, pero prometemos que aquellos que no cumplan la ley serán cerrados”.

Hace tan solo unos meses, el caso del pedófilo Nicholas Patrick Griffin dejó conmocionada a la sociedad de Siem Reap. ‘Nick’, como todos le conocíamos aquí, dirigía un orfanato, COF, donde supuestamente ‘ayudaba’ a más de sesenta huérfanos. Hace tan solo unos días, Nick era sentenciado a tan solo dos años de cárcel por asaltar sexualmente a varios niños a su cargo. Los días que siguieron a su arresto el pasado octubre, una fuente muy próxima a la investigación me informaba del gran número de niños que carecían de los papeles oficiales de recogida por parte del orfanato, llegándose a descubrir que incluso muchos de ellos tenían a algunos de sus padres aún con vida.

Como el caso de Nick puso de manifiesto, y aunque tarde, Unicef, también ha denunciado esta semana, que Camboya es un país donde todo vale, una nación en venta donde desalmados comercializan con la sonrisa inocente de muchos niños comprados por un par de cientos de dólares.


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