Miércoles 28 de septiembre de 2016,
Bottup.com

Unión bancaria y fiscal contra la independencia de Cataluña

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

 

Más Europa significa menos Madrid, París o Berlín

Barcelona. Los titulares no citan Barcelona, y los catalanes, según las encuestas, queremos ser independientes, ¡yo también, si me suben la pensión!, promesa que todos todos los políticos han borrado de su discurso. Solo existimos en los secretos anteproyectos para recortarlas.

También se publica que la vicepresidenta Joana Ortega (la falsa licenciada en psicología) viaja al Québec a preguntar sobre consultas y referéndum. Más viajes, más gasto… menos independencia. Porque los retruécanos de la política indican que cuanta más crisis más voluntad de independencia, al igual que por Europa… más control, menos soberanía.

En París o Berlín, el discurso o las encuestas sobre una autonomía que debe tanto dinero como el resto de España, con una de las cajas de ahorros más saqueadas de Europa, les importan un bledo

No es que crea en las encuestas prefabricadas para obtener el resultado que apetezca, pero el juego de los catalanistas-pujolistas (antes de los ‘negocis’ y ahora quebrados en la vertiente ‘oficial’ que no ‘privada’) aprovecha bien el descontento general, la única encuesta que rompería techo en Cataluña. Pero si el independentismo ayudó a consolidar a Jordi Pujol por aquello del miedo en Madrid y los ‘pactos de gobernabilidad’, que en definitiva han conducido a un país, o dos, España y Cataluña, a la ingobernabilidad de la quiebra y el caos financiero, ahora, en París (donde tanto molesta la Catalunya Nord) o Berlín (donde inquieta hasta el paroxismo la deuda global española), el discurso o las encuestas sobre una autonomía que debe tanto dinero como el resto de España, con una de las cajas de ahorros más saqueadas de Europa, les importan un bledo.

Y mientras los políticos locales se enzarzan entre ellos en truculentos pactos contra corriente, la única verdad es que el ‘pacto fiscal’ que salga de Barcelona será inútil, pues deberá encajar con el ‘pacto fiscal’ que se firme en París, Bruselas o Berlín. Al igual con CatalunyaCaixa, tan quebrada por expolio, que Bruselas pretende se liquide, digan lo que quieran De Guindos o el Adolf Todó de Narcís Serra. Y que por más viajes con séquito y corte de Artur Mas, Rafael Ribó o Juana Ortega… cada día Catalunya está peor, aquí y en el ancho mundo. En este momento nadie suscribiría deuda de la Generalitat.

Ni en el Parlament, con la peregrina idea de transformar el ICF en banco nacional catalán, ni en el discurso político transmitido a través de los periódicos más subvencionados de la Eurozona, o las Teles, oficiales o subvencionadas, más sobredimensionadas del Estado Español, encuentro el más mínimo atisbo de esperanza.

Hoy no solo apostaría por la independencia, sino hasta por el jolgorio de putas, droga y juego, de Eurovegas, convirtiendo a Barcelona o sus 800 hectáreas del Baix Llobregat… en supercapital europea con o sin independencia. Y si esa es la única solución… repito el “apaga y vámonos”.


Subtítulo y destacado

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario