Miércoles 28 de septiembre de 2016,
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Veinte años después de The Wall

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Se acerca el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, que significaba la separación de dos mundos. Consiguientemente con la caída, vino el desmantelamiento del bloque Soviético. Corrían aquellos días de noviembre de 1989 y el mundo cambiaba a pasos agigantados delante de nuestros ojos

Estos días viendo un documental de aquellos momentos, he observado como un joven subido al muro celebraba con una botella de champaña el momento. Veinte años después, encontrado por la misma cadena de TV, la pregunta clave fue: “¿Qué queda de la solidaridad, la lucha y la amistad?”. El hombre ya con cuatro lustros más, fue contundente: “Se quedó todo en la botella de Champaña”.

Volviendo a la efeméride, es una fecha importante. Ya no existe Reegan, expresidente de EE UU ya pasado mejor vida ,ni Gorbachov tiene presencia política en los momentos actuales. Ellos fueron los verdaderos protagonistas del acontecimiento junto, evidentemente, a la fuerza popular que con unión, solidaridad, ilusión y lucha lograron hacer caer todo un símbolo de la opresión y la sinrazón.

Han pasado veinte años y todos somos más adultos y verdaderamente hemos vivido muchísimos acontecimientos. Pero siguen las faltas de libertades, las guerras, por paradojas de la vida se ha construido otro muro similar en Oriente Medio, los sistemas políticos y financieros se desmoronan, etc. Parecemos emperrados en no aprender de la historia donde sucesos como los del 66 (mayo francés), 89 (caída del comunismo) 09 (caída de los mercados financieros) son círculos de cambio que vale la pena ser aprovechados.

¿Qué queda de la solidaridad, la lucha y la amistad del 89? Se quedó todo en la botella de Champaña

Lo que llevamos de siglo XXI sirve para analizar y comprobar cómo seguimos anclados en el pasado más cruel. Ahora es prácticamente imposible visualizar lo que sucederá dentro de veinte años, teniendo en cuenta que de aquel movimiento que derrumbó un símbolo no queda ni la sombra ni la memoria histórica.

Ahora tenemos la oportunidad de derrocar un sistema que hemos heredado de políticos corruptos, un pueblo aborregado y aburguesado donde predomina el campe quien pueda y tonto el último. Realmente se nos depara un futuro muy ruin, donde el muro es el día a día. Aunque no es visible ni palpable, por lo dicho y visto, es muy complicado de derribar o derrocar si no se cambian actitudes de individualismo y competitividad promulgadas en todos estos años de locura donde nos hemos hipotecado la vida y hemos construido sin duda nuestro The Wall particular.


Titular, fotografía, destacado

Fotografía: cc Arkangel

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Sobre el autor

1 comentario

  1. Anónimo 19/10/2009 en 20:17

    Pra Antoni Carrera
    Brillante articulo.Enhorabuena

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