Sábado 10 de diciembre de 2016,
Bottup.com

Vicente Ferrer In Memoriam: recuerdos de Anantapur

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)
Image
Vicente Ferrer

Todos los que tuvimos
la fortuna y el honor de trabajar junto a él jamás le olvidaremos

Image
La autora durante su estancia en Anantapur

Ayer me desperté con
la triste noticia, nuestro querido y admirado Vicente Ferrer nos había
dejado para siempre. Desaparece un hombre verdaderamente excepcional
e irrepetible, de esos, como hay pocos, que con su humildad, creatividad
y determinación emprendieron cambios antes impensables para mejorar
las condiciones de vida de millones de personas. Todos los que tuvimos
la fortuna y el honor de trabajar junto a él jamás le olvidaremos.

Recuerdo con cariño
mis casi cuatro meses como voluntaria en Anantapur. No era mi primera
experiencia en India, pues yo había estudiado dos años en Pune con
una beca de la Fundación Colegios del Mundo Unido, pero sí una que
me mostró las realidades más crudas de la India rural y especialmente
las dificultades de las mujeres con discapacidad, pobres y además pertenecientes
a castas discriminadas como la de los dalias
o las comunidades tribales. Era septiembre de 2003 y yo llegaba a la
comunidad tras acabar mis estudios universitarios en Londres, queriendo
experimentar sobre el terreno la aplicación de todas aquellas teorías
sobre desarrollo que sólo había estudiado en libros. Me recibió en
su oficina, muy interesado en conocer mis orígenes y preguntándome
sobre mi familia, mi trayectoria y qué me había llevado allí. Tenía
entre sus manos una carta de varias páginas que yo le había enviado
unos meses antes pidiéndole que me aceptase en su equipo. Creo que
conversamos durante casi dos horas, en las cuales también me habló
del libro que estaba ultimando, ‘El encuentro con la
realidad’ (2003).

Muchas veces se paraba y se sentaba
con nosotros, los voluntarios, a la caída del día para hablarnos de
La Providencia

A pesar de sus ya 83
años de entonces su agenda diaria era imparable y era fascinante verle
en su oficina, visitando las diferentes comunidades y proyectos o dando
su paseo solitario al atardecer. Muchas veces se paraba y se sentaba
con nosotros, los voluntarios, a la caída del día para hablarnos de
La Providencia –que para muchos de nosotros no era sino el Destino–, tema que le interesaba especialmente en aquellos momentos. 


Trabajé dos semanas
en el Departamento de Traducciones, pues se acercaba la campaña de Navidad
y las miles de cartas de madrinas y padrinos españoles se amontonaban
en aquellos edificios. Más tarde, a sugerencia del propio Vicente,
tras una charla en la que me explicó que la experiencia que más me
enseñaría y marcaría sería aquella en la que me retase a mí misma,
me trasladé yo sola a trabajar a un pueblo vecino, Kalyandurg, en un
internado con 90 niños con ceguera, parálisis cerebral y diversos
grados de retraso mental y donde sólo una de las profesoras chapurreaba
inglés. Fue sin duda una lección impactante sobre el poder de la comunicación
humana, en cualquiera de sus expresiones, la calidez del compartir un
suelo donde comer o la emoción y orgullo en la sonrisa de una niña
que logra mantenerse en pie y caminar, por primera vez, con la ayuda
de unos aparatos ortopédicos y gran dolor de sus músculos entumecidos.

Anantapur y Vicente Ferrer
son desde entonces parte de mi vida, de quién soy y por eso sé que
aunque ya no esté entre nosotros, su luz seguirá guiando nuestros
corazones y el futuro de millones de personas en India.


La misión que él emprendió
hace 40 años en “la ciudad del infinito” continuará ahora con
la misma fuerza, porque Vicente Ferrer así lo quiso y porque un gran
equipo humano de trabajadores y colaboradores indios, españoles y de
otros puntos del globo mantendrán vivo su compromiso por la dignidad
y la humanidad de la población de un recóndito lugar llamado Anantapur.

Allá donde estés, descansa
en paz.  Gracias por tus enseñanzas, Vicente.



Olaya García Alonso es
actualmente Adjunta a la Dirección General de la Fundación Colegios
del Mundo Unido en España.


¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario