Sábado 03 de diciembre de 2016,
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La ineficacia del ‘Gran Hermano’

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El debate sobre la videovigilancia se reabre, el último caso son las 48 nuevas cámaras que han comenzado a instalar en Lavapiés (Madrid). Las experiencias en muchas ciudades españolas y europeas arrojan dudas sobre su eficacia

Es una moda que ya alcanza a muchas ciudades españolas, aunque su eficacia todavía esté en entredicho, y los pocos datos que se conocen sobre la misma no sean muy alentadores. Barcelona fue una de las primeras ciudades en la colocación de cámaras en las calles por motivos de seguridad, y una de las primeras fue colocada, no se sabe si por motivos simbólicos o emocionales, en la plaza de George Orwell.

En Granada, los comerciantes del Centro llevan tiempo buscando su implantación, pero hasta la fecha se han encontrado con problemas formales. En Cantabria la instalación de videocámaras ya está aprobada para vigilar todos los puertos de la región. Zaragoza instalará 44 nuevas cámaras que se añaden a las ya existentes. Y Albacete estudia reconvertir ocho cámaras utilizadas actualmente para el control del tráfico.

Algunas ciudades francesas, como Amiens, ya se plantean su eliminación

La polémica que estas semanas se vive en el madrileño barrio de Lavapiés, ha dado lugar al colectivo ‘Un Barrio Feliz’ que se opone a que las 48 cámaras que han comenzado a instalar graben el día a día de sus vecinos. Pero en la zona comprendida entre Tirso de Molina, Cascorro y Lavapiés también se encuentran vecinos como los de la Asociación de Vecinos La Corrala que creen que es una buena medida para el barrio, que evitará el menudeo, las peleas y aumentará la sensación de seguridad.

Una inversión ineficaz
No es el primer barrio de Madrid en ser videovigilado. 26 cámaras velan por nuestra seguridad desde 2005 en la Plaza Mayor. Y también desde 2006 se encuentran cámaras en la calle Montera, en este caso con el propósito de erradicar la prostitución. Un objetivo que después de tres años no se ha conseguido.

Y no es este el único fracaso. El caso de Málaga es llamativo. Las diecisiete cámaras del centro de la ciudad detectaron tan solo cinco delitos en todo el 2008. El motivo se encuentra en que los carteristas se mudan a zonas adyacentes. La solución, según los comerciantes de la zona, es colocar otras 29.

Aunque es difícil acceder a información concreta sobre cuantas ciudades cuentan con estos sistemas públicos de videovigilancia, su número y sobre todo a un análisis objetivo sobre su eficacia en términos policiales, las evidencias dicen que la inversión no es eficaz.

Que la inversión es inútil es lo que piensan en el partido liberal demócrata británico, pues la inversión de 280 millones de euros (cerca de los 50.000 millones de las antiguas pesetas) en las más de 10.000 cámaras que existen en Londres –posiblemente la ciudad más videovigilada del mundo- no hacen que cambie el dato de que el 80% de los delitos sigan sin resolverse.

El debate está en un punto en el que algunas ciudades de Francia, como Amiens, se plantean ahora eliminar las videocámaras. El motivo: son caras y no se observan mejoras en la seguridad.

Seguridad contra derechos
Además de su supuesta ineficacia, el punto álgido de las protestas de sus detractores se centra en la perdida de derechos humanos, del derecho a la intimidad, del derecho a la propia imagen. No solamente con su uso ‘correcto’, sino porque además, en muy pocas ocasiones se cumple la legislación de Protección de Datos vigente, y en esos casos, se sienten aún más indefensos.

Sus detractores ven vulnerados sus derechos y no creen que sea eficaz contra la inseguridad

Organizaciones y colectivos contrarios a la vigilancia a través de las cámaras callejeras han surgido por todo el mundo: los ‘Surveillance Camera Placer’ (SCP) de Nueva York, el ‘Institute for Applied Autonomy’ (ISS) de Manhattan, el colectivo ‘Surveillance video Entertainment Network’ (SVEN), la plataforma ‘addSensor’. Y en España algunos como ‘La calle es de todos’, de Sevilla o ‘Un Barrio Feliz’ en Lavapiés (Madrid).

La Agencia Estatal para la protección de datos (AEPD) se ocupa de guardar los registros de todas las imágenes tomadas por estas cámaras. El problema es el desconocimiento de la normativa y de ahí, su escaso cumplimiento. Aunque no especifica el porcentaje de carácter público o privado (comercios, comunidades de vecin, etc.) la AEPD señala que su actividad sancionadora ha aumentado en el último año un 50%.

En este último año han sido más de 1300 denuncias las que los ciudadanos han puesto en conocimiento de la AEPD, ya que sentían vulnerado su derecho a la intimidad. La multa oscila entre los 600 y los 60.000 euros. La utilización de videocámaras por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (las únicas con potestad para la instalación de cámaras en las calles) en lugares públicos se regula por la LO 4/1997.

{xtypo_sticky}El conocimiento de los principios de la ley orgánica 4/1997 es fundamental para que aquellos que la usan lo hagan correctamente, y para que los ciudadanos puedan saber cuando se han vulnerado sus derechos y tienen la posibilidad de exigir responsabilidades. Algunos de los principios de utilización de las videocámaras son los siguientes:

– La utilización de videocámaras estará presidida por el principio de proporcionalidad: idoneidad y de intervención mínima.

– La idoneidad determina que sólo podrá emplearse la videocámara cuando resulte adecuado, en una situación concreta, para el mantenimiento de la seguridad ciudadana, de conformidad con lo dispuesto en esta Ley.

– La intervención mínima exige la ponderación, en cada caso, entre la finalidad  pretendida y la posible afectación por la utilización de la videocámara al derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad de las personas.

– La utilización de videocámaras exigirá la existencia de un razonable riesgo para la seguridad ciudadana, en el caso de las fijas, o de un peligro concreto, en el caso de las móviles.

– No se podrán utilizar videocámaras para tomas imágenes ni sonidos del interior de las viviendas (…), así como tampoco para grabar conversaciones de naturaleza estrictamente privada.{/xtypo_sticky}

Fotografías: cc http://Ka.blogia.com, Yay Hooray

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5 Comentarios

  1. Anónimo 03/12/2009 en 16:31

    El motivo principal de la instalación de las cámaras en Lavapiés, aparte del control social, es el intento de cambio del tejido social en el barrio, pero no mejorando las condiciones de sus habitantes actuales, sino creando unas condiciones que hagan que se vayan del barrio y sustituirlos por una gente más adinerada, que para eso está en el centro, como llevan haciendo desde hace más de 10 años, primero con el plan de rehabilitación, luego con el de inserción social y educativa y ahora con el plan de acción; el tan manido ‘eje Reina Sofía-La Latina’.

    En Montera NO se han puesto las cámaras por la prostitución, ya que la ésta no es delito, y las imágenes de las cámaras en la vía pública sólo se pueden usar por orden judicial en caso de delito. En teoría claro, que las autoridades empezaron diciendo que era por la prostitución y luego recularon hablando de delincuencia común. Como ha pasado en Lavapiés, primero decían que era por los ‘islamistas y los antisistema’ (juas) y ahora por la delincuencia común.

    Seguiremos luchando.

  2. angelcas77 23/10/2009 en 8:45

    Prejuicios en la colocación
    ¿Por qué en Lavapiés y no en La Moraleja? La colocación de las cámaras se justifica por los mayores índices de delincuencia. Estadísticas éstas elaboradas por la policía en base a las denuncias recogidas. Estos datos no se publican y ellos mismos reconocen que están llenos de errores y deficiencias.
    El CIS, en el barómetro de septiembre anuncia que el 70% de los ciudadanos están a favor de su colocación. Así que yo exijo que ya que las tengo en mi barrio, convirtiéndome en sospechoso, que se coloquen en todos los barrios, sin prejuicios de clase social.

  3. olgah 15/10/2009 en 16:11

    Una falsa sensación de seguridad
    Supongo que si las cámaras se ponen es porque cuentan con cierto apoyo popular. Porque la paradoja es que consiguen convencer a mucha gente de que así se sentirán “más seguros”. Sin cuestionarse lo que esas cámaras implican. Es casi como un placebo.
    Por cierto, la foto no podía ser más significativa…

  4. Anónimo 15/10/2009 en 15:37

    Inaceptable
    ¿Por qué tiene que verme un policía mientras me saco los mocos andando por la calle? ¿Por qué tienen que verme mientras meo en una esquina por falta de urinarios públicos? ¿Por qué no dicen de una vez que el verdadero motivo de las cámaras es controlar a la gente normal?

  5. borikuaspain23 15/10/2009 en 14:17

    Pros y Encontras aceptables
    Es completamente aceptable las diversas opiniones que toda esta polemica genera.

    Por un lado la inseguridad en distintas zonas, no tan solo en España sino en muchisimos paises como en Puerto Rico, que existe un Codigo de orden pública incompleto, puesto a que no se cumple en lo absoluto con los estandares de interes que debian tener dichos Codigos a la hora de implementar las Camaras de “seguridad” y aún en las áreas en que estan ubicadas no logran al ciento por ciento su cometido.

    Pero por otro lado estan los derechos a la intimidad, es cuestión en mi opinion personal, de saber ubicarlas en áreas donde estan definidos los mayores problemas de robos en zonas comerciales o el de la prostitución sin ningun tipo de respeto a los peques o ancianos, es decir en aquellas zonas residenciales de alto riezgo.

    Pero sin robar esa intimidad al ciudadano, pienso que se deben hacer sondeos y establecer censos poblacionales, que la implementación y erradicación de las propuestas originales de seguriddad pública sean altamente consideradas las opiniones de la ciudadania que somos los principales afectados de una u otra área.

    Peter Pantoja Santiago
    (Puerto Rico)

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