Jueves 03 de abril de 2014,
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Patricio Doyle: el camino desde la marginación extrema hasta el horizonte de libertad

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PERFIL / Patricio Doyle, ex sacerdote, compartió con los indios Wichi más de veinte años. Tuvo una hija y considera a la vida como una aventura creadora desde la voluntad de Dios

“No existe la vida sin problemas, pero no es sabio que tu vida consista en evitar problemas. Tu vida ha de ser una aventura, con todos los riesgos que esto supone. Siempre una aventura, porque ya Jesucristo nos advierte que quien busca asegurar su vida, la arruina, solo quien la arriesga, la logra”.

Patricio Doyle nació en 1935, se ordenó sacerdote católico y ejerció veinte años en el clero. Se instaló con los indios Wichi en el norte argentino, y fue perseguido durante la época del proceso militar.

Una persona cálida, con la mirada en un horizonte que siempre lo ha sorprendido con experiencias enriquecedoras. Esto no significa que no hayan existido golpes, su vida ha estado basada en un aprendizaje perpetuo, donde el dolor y la tristeza han sido un condimento más para afrontar la voluntad de Dios.

Hubo un largo proceso interior en mí, culminado en una crisis. Me quedó desde él clara mi opción por los pobres. Ésta se concretó en un servicio a los aborígenes wichi

“La vida es un proceso, un bello misterio de germinación, no a pesar de los momentos oscuros y dolorosos, sino gracias a ellos y desde ellos. Si te parece, cuando estos temores se asomen en el horizonte, pídele a Dios: “Padre, si es posible, no me vuelvas a pasar por estas experiencias, pero mientras me acompañes, ¡Contá conmigo para lo que quieras, mi historia es tu historia, mi calvario tu calvario, mi resurrección la tuya!”.

Como consecuencia de una crisis, decidió dejar el clero para quedarse con los aborígenes, con quienes compartió veinte años, “el camino desde la marginación extrema hasta el horizonte de libertad”. “Yo dejé el clero, nunca el sacerdocio”, explica.

En su libro ‘Canciones de un Monte Bravo‘ asegura: “Hubo un largo proceso interior en mí, culminado en una crisis. Me quedó desde él clara mi opción por los pobres. Ésta se concretó en un servicio a los aborígenes wichi. En función de esa opción ubiqué mi celibato, como una expresión máxima de pobreza pedida por Dios en función de los pobres”.

“Yo no entendía que Dios me pidiera ‘no amar’. Si Él me pedía amar, y la jerarquía católica me lo prohibía, era claro que antes se ha de escuchar a Dios que a los hombres. Este fue uno de los motivos de mi salida del clero, me enamoré”.

Su ingreso a la vida dedicada a Dios había sido a los 13 años, en uno de sus testimonios asegura que su fe no impidió que se le impusieran estructuras muy duras, rígidas, al mejor estilo medioeval. De allí, entendió que su vida religiosa sacerdotal no constituía una vida de servicio, sino en su propia perfección y santidad.

Hacé lo que te dictare el corazón, que allí está Dios. Si así lo hacés, puede ser que muchos te condenen, otros te aprueben, pero Dios estará muy feliz

Al margen de sus enseñanzas bíblicas y evangélicas, supo comprender además, que Jesús nos advierte que no hay nada más antihumano que buscar la propia salvación. “El programa de Dios se basa en el amor, no en la seguridad o autosuficiencia”, asegura.

A seguro se lo llevaron preso
Patricio ha sido testigo de mis grandes temores, angustias y debilidades. En uno de los momentos más difíciles de mi vida, lo encontré. Y allí estuvo y sigue conmigo, entre tantas inseguridades, él ha sabido ser mi guía y ejemplo con la mirada puesta hacia Dios.

En medio de diversos cuestionamientos acerca de la vida, hay momentos en que surgen un sin fin de preguntas sin respuestas. Buscando una luz, se acercan dudas, contradicciones y deseos inacertados.

“¿Dónde está la intersección entre lo racional y la locura, entre lo que se debe y lo que no, entre lo correcto y lo equivocado, entre la alegría y el desconsuelo?”, pregunté.

“En realidad no existe. La única medida en esto ‘es tu corazón’. Siguiendo el consejo del Profeta Natán, siempre hacé lo que te dictare el corazón, que allí está Dios. Si así lo hacés, puede ser que muchos te condenen, otros te aprueben, pero Dios estará muy feliz”, me contestó.

“Te sugeriría ahora pensar que Dios no tanto te pide que busques, sino que te dejes encontrar, más que pregunta, es importante que seas respuesta. Y, a menudo, lo mejor que se puede hacer es esperar sentado para que pase la noche: es muy arduo y desgastante intentar adelantar el amanecer. Tampoco pienses tu vida en condiciones de la seguridad… A seguro se lo llevaron preso”, explicó.

En uno de sus testimonios de vida, me comentó que una vez fueron a verlo al monte una pareja de novios que se hicieron muy amigos de los wichi. “En un momento éstos les preguntaron si tenían hijos. Le contestaron que no, porque aún no eran casados. Los indígenas les preguntaron por qué, si se amaban, no están casados. Ellos les respondieron que estaban juntando dinero para poder comprarse una casa. Entonces los wichi los miraron fijo y dijeron ‘No sirve… Uds. Más importante tener casa que vivir juntos… No sirve, che’. Categóricos y sabios. Ámense, y desde ahí decidan el resto”.

Agregó además, “Tu vida ha de tener la impronta de la aventura creadora, no la de una precaución constante”.

Fotografía: doylepatricio.com.ar

Más información:
Web de Patricio Doyle


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