Martes 28 de marzo de 2017,
Bottup.com

Web 2.0, injurias, pederastias y ética del periodismo

1 punto2 puntos3 puntos4 puntos5 puntos6 puntos7 puntos8 puntos9 puntos10 puntos (Valora el artículo)

Una falta de prudencia de un usuario de Meneame causó una pesadilla a un técnico sanitario andaluz que fue acusado erróneamente de pederasta

Recientemente se daba caso de calumnias en un medio de participación
horizontal. Menéame es un sistema que permite seleccionar historias
de interés sobre un determinado tema. La selección de las noticias que
aparecen en portada se realiza mediante los votos de los usuarios o de
internautas anónimos aunque las historias sólo la pueden mandar
usuarios registrados. Esas noticias, son, asimismo, comentadas por los
usuarios del sistema. Un usuario de Menéame se hacía eco de la
detención de dos individuos relacionados con la pederastia  que, según informó la Policía, respondían a los apodos de ‘Darzee‘, y ‘Dr. Javi‘.
Inmediatamente, otro usuario de este servicio añadía en los
comentarios que tras realizar una “labor de investigación” ponía a
disposición de los internautas una web en la que se facilitaban datos
como la dirección de correo y de mensajería instantánea de Darzee, y se
relacionaba directamente a éste Darzee con el caso de abusos.

En
ese momento, y pese a la rápida reacción de otros usuarios y de los
administradores de Menéame que recriminaron esas acusaciones sin
contrastar y que, desde la administración, se borraron los datos
personales, comenzó la pesadilla para Darzee, que nada tenía ni tiene
que ver con el presunto pederasta
.

El Darzee al que un comentario había
puesto en el punto de mira es un un técnico sanitario andaluz de 35
años
que en el movimiento scout se identifica con ese mismo apodo desde
que tenía 17 años. A este Darzee, en minutos, le cambió la vida. Otros
sitios se hicieron eco del comentario y comenzaron los correos
insultantes e incluso se difunde una fotografía, capturada de su sitio
web en el que se le puede ver llevando en brazos a su hja de corta
edad.

Su mujer, indignada, publicó un comentario en Menéname en el que
recuerda que “la falsa imputación de un delito es a su vez delito, de
calumnias que está penado por nuestro Código Penal y que el empleo de
un medio de amplia difusión para la comisión de este delito constituye
una circunstancia agravante”.
De manera inmediata se personaron en una comisaria e
interpusieron una denuncia contra “la persona que inició esto”, pero
sin olvidar adjuntar otros correos llenos de insultos y amenazas.

Por
otra lado, el usuario que publicó el comentario y en vista de sus error
manda disculpas y publica un blog en el reitera su petición de perdón (http://grancagada.blogspot.com/2007/02/una-gran-gran-liada.html).

El
problema es que la noticia ya se ha ido de las manos de todos los que
estuvieron implicados en su difusión, es una bola de nieve casi
imposible de parar. Y ante esto merce la pena hacer una reflexión: ¿Se
podría haber dado este caso en un medio periodístico tradicional?
.
Supongamos que un periodista decide investigar quién es el pederasta
detenido. Obviamente sus fuente no serán tan endebles como las que el
usuario de Menéame empleó. Lo lógico es que hable con fuentes
judiciales y policiales. Con los datos reales del delincuente en la
mano realizará, de oficio, una comprobación cruzada para evitar
errores. Posteriormente la noticia pasará por el filtro de un
periodista más experimentado que se llamará redactor jefe o jefe de
sección. Existe un último filtro, el del director del diario. Y por fin
la noticia será publicada, pero deberá ser publicada sin los datos
personales del (hasta que el juicio se celebre existe la presunción de
inocencia) presunto delincuente.

Cuando se estudia la denostada y vilipendida carrera de peridismo los futuros redactores deben aprobar una asignatura llamada Deontológia. Cada medio, en principio, tiene un código ético que aplica a sus informaciones. Asimismo hay otros códigos creados por asociaciones de periodistas e incluso el Parlamento Europeo ha promovido un código deontólogico para la profesión.n

En una ejecución perfecta del periodismo existen unas reglas claves que debieran ser siempre aplicadas. Estas son algunas de esta recomendaciones, recogidas y extractadas de diversos códigos deontológicos:

  • El periodista informará con objetividad, rigor, imparcialidad, responsabilidad y honradez.
  • El periodista deberá relatar la verdad, o lo que más objetivamente se aproxime a ella, esto es, hasta lo que pueda averiguarse con los medios al uso de la profesión y según los hechos disponibles y esta nunca podrá equipararse a una investigación judicial o policial.
  • El periodista comprometido/a con la tarea de informar presentará sus trabajos sin permitir que en él interfieran sus propias creencias y preferencias, tendrá cuidado de no permitir que los propios prejuicios influyan en la elaboración y difusión de la información, con clara distinción entre hechos y opiniones.
  • La calumnia y, en mayor medida, la injuria son incompatibles con el ejercicio de la profesión, y su apreciación por los tribunales constituye el peor delito en el que puede incurrir un/a periodista.
  • El periodista no tiene obligación de revelar a nadie sus fuentes de información, ni siquiera a sus responsables jerárquicos. También respetará el “Off the record” expresamente invocado.
  • El periodista no utilizará en su provecho particular, ni de terceros, las informaciones confidenciales que haya recibido en razón de su oficio y que puedan ser susceptibles de producir intereses económicos y financieros.
  • El periodista rechazará cualquier tipo de regalo fuera de los generales de cortesía de empresas, grupos, instituciones y particulares.

Si
el causante de la calumnia descrita hubiese tenido en cuenta estas
normas básicas el problema no se hubiera dado. Tampoco, en un mundo
editorial cada vez más polarizado y alineado con las diferentes
posturas ideológicas, se darían los problemas que estamos
experimentando. Una simple palabra distingue lo que es información de
lo que es opinión, aunque en ocasiones nos quieran vender lo uno por lo
otro.

{mos_sb_discuss:2}

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Sobre el autor

Participa con tu comentario