Sábado 22 de julio de 2017,
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Zahra y Nour, de regreso a casa

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Zahra y Nour (A. Mora)

La ONG  ‘Infancia Solidaria’  se despide de  estas  dos niñas, una palestina y la otra irakí, tras pasar seis meses en España para recuperarse de sus ‘heridas de guerra’

El tiempo pasa irremediablemente.
Los meses, los días. Y de repente, te das cuenta que llega el momento de la despedida, del adiós.
Zahra de Iraq y Nour de Palestina nos dejan. Regresan a casa.
Y no es una despedida cualquiera.

Zahra recupera la sonrisa después de sufrir un atentado bomba en Bagdad
que la dejó prácticamente inmovilizado medio cuerpo debido a las
tremendas quemaduras que cubrían medio tórax, brazos y rostro
Nour, palestina, recupera la audición después intervenirla quirúrgicamente e
implantarle un dispositivo coclear que le ayuda a recibir los sonidos.
En estos seis meses, Zahra ha aprendido a hablar el castellano de forma
asombrosa, a escribir y leer. Ha atesorado grandes experiencias con
nuevos amigos y amigas y se ha reencontrado con la libertad.

La ONG Infancia Solidaria continúa con su programa quirúrgico llamado ‘Sana, sana’, que consiste en traer a España a menores para ser intervenidos en los hospitales con los que tienen acuerdos de colaboración desinteresada.

Hoy despide a dos menores procedente de Iraq y Palestina.

Estas dos niñas ven un mundo diferente. Una esperanza nueva. Zahra recupera la sonrisa después de sufrir un atentado bomba en Bagdad que la dejó prácticamente inmovilizado medio cuerpo debido a las tremendas quemaduras que cubrían medio tórax, brazos y rostro.

Y Nour recupera la audición después intervenirla quirúrgicamente e implantarle un dispositivo coclear que le ayuda a recibir los sonidos.

El implante coclear ya está emitiendo sonidos. Ella, contentísima está comenzando a aprender y darles su significado.
La intervención quirúrgica fue todo un éxito gracias al trabajo del equipo de otorrinolaringología del Hospital Jiménez Díaz de Madrid.
Nour ya no vive en el silencio y podrá escuchar el sonido de los pájaros cuando regrese a Jericó, Palestina.

La pequeña seguirá con su tierna inocencia, ajena a la presión que sufre su pueblo e irá al colegio cada día, enfrentándose al duro trabajo que le queda para que la comprendan y la escuchen.
Nos dice adiós y nos hace prometer que iremos a Palestina para verla.

Zahra tiene muchas ganas de abrazar a su madre. Sus seis meses con nosotros, recuperándose de las tremendas secuelas debidas a un coche bomba en Bagdad cuando iba al mercado, ha sido un verdadero calvario para ella.
Los días eran interminables en el hospital, el idioma extraño en un mundo extraño. Los injertos de piel, el dolor, y las curas tan desagradables se hacia casi insoportable permanecer serena.
Pero su fortaleza hizo el resto y las ganas de vivir, aprender, conocer.

En estos seis meses, ha aprendido a hablar el castellano de forma asombrosa, a escribir y leer. Ha atesorado grandes experiencias con nuevos amigos y amigas y se ha reencontrado con la libertad.
Además su cuello ya no es una coraza rígida pues ha recuperado el movimiento y sus brazos se han despegado del cuerpo gracias a la excelente labor del equipo de la Unidad de quemados del Hospital La Paz de Madrid.

Zahra ahora se enfrenta de nuevo al día día de una ciudad aterrorizada por la violencia y la guerra.
Nos despedimos con un fuerte abrazo y ella nos llena de besos. No será nada fácil su regreso. Para nadie.
Dos niñas supervivientes que serán grandes mujeres mañana. Entrelazadas la una a la otra, y por todo el equipo de Infancia Solidaria, pero también unidas por la esperanza.
Hasta siempre chicas.

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