Miércoles 29 de marzo de 2017,
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Zapatero, novillero de salón

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Coincidiendo con el ingreso de Curro Romero en la Real Academia de
Bellas Artes, Zapatero ha presentado un Gobierno que promete mucho pero
se arrimará muy poco, como el faraón de Camas

Opinión

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Todo político que quiera ganar las elecciones en España, sabe que
tiene que dar un gran mitin en una plaza de toros. Los cosos llenos de
incondicionales venidos en autocar, con la promesa de bocata de chorizo
y bota de vino, siempre han servido para que los primeros espadas de la
política nacional hicieran ostentación de las pasiones que desatan
entre sus huestes.

“Aún recuerdo aquella gloriosa tarde de marzo en la monumental de Zaragoza, en que José Luis, ya venido arriba, aseguró que no habría trasvase del Ebro, en un gran desplante torero a murcianos y valencianos”

Durante la pasada campaña electoral, Zapatero, mejor
parecido que su rival gallego, consiguió ser vitoreado en distintas
plazas españolas, con el mismo fervor con que las féminas liberadas le
lanzaban sostenes y bragas al de Ubrique. Pero mientras que Jesulín se
arrimaba a mostrencos de seiscientos kilos con muy malas intenciones,
Zapatero, por contra, se esconde en el burladero cuando morlacos como
el de la depresión económica acechan nuestras vidas.

“Me gustaría ver a
nuestro arrogante presidente nuevamente en el mismo coso, explicando lo
de la aportación puntual del agua del Ebro, de la que culparía al PP,
como buen cobarde”

Aún
recuerdo aquella gloriosa tarde de marzo en la monumental de Zaragoza,
en que José Luis, ya venido arriba, aseguró que no habría trasvase del
Ebro, en un gran desplante torero a murcianos y valencianos. Los
aragoneses, con Marcelino Iglesias a la cabeza, jalearon entonces el
enésimo brindis al sol de este novillero de salón. Me gustaría ver a
nuestro arrogante presidente nuevamente en el mismo coso, explicando lo
de la aportación puntual del agua del Ebro, de la que culparía al PP,
como buen cobarde.

Caso de atreverse a semejante reto, seguro que los
maños ahora le sacarían un toro de los de verdad, y José Luis, con su
bonhomía y talante característicos, rechazaría el envite, pues de todos
es sabido que no le gusta hacer sufrir a los toros, sólo a los
españoles. A él que lo saquen a hombros y que lidie María Teresa, que
tiene más talle torero, y si acaso que la ayude Pepiño, que ahí donde
lo veis está hecho un monosabio. Sin duda que en Zaragoza el cartel de
no hay billetes estaría asegurado, para mayor gozo de Solbes que, en
los aledaños de la plaza, revendería entradas para aumentar los
ingresos del Estado.

Coincidiendo con el ingreso de Curro Romero en la Real Academia de
Bellas Artes, Zapatero ha presentado un Gobierno que promete mucho pero
se arrimará muy poco, como el faraón de Camas. José Luis seguirá
adornándose con circunloquios para ocultar la vacuidad de su política y
su persona, poniéndose España por montera mientras fuera los
mandatarios guiris nos dan pases de pecho al compás del gato montés.
Pero esto último poco le importa al charlatán de Valladolid, su
verdadera tierra natal, pues el partido controla a casi todos los
medios de comunicación, que es como cortarle las dos orejas a los
banderilleados españoles, pero en talante. A él lo que verdaderamente
le preocupa es sacarse fotos con sus mujeres, para demostrar su
empeñada búsqueda del santo grial de la igualdad. Así que habrá que
conformarse con que, en uno de sus arrebatos ecologistas, no le dé por
firmar un decreto para que la ministra del ramo pueda cortar el rabo a
los espontáneos que ansiamos devolverlo a los corrales.

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