Martes 27 de septiembre de 2016,
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Zapatero y sus 20.000

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CRÓNICA: NOS VAMOS DE MITIN

El pabellón de Vistalegre retoma el espíritu de 2004 para conjugar de nuevo el triunfo socialista.

Con una organización pensada al milímetro, asistimos a un espectáculo para convencer a convencidos de que convenzan a indecisos. Son los generales arengando a los soldados ante una batalla en la que, en algunos frentes, tendrán que pelear papeleta a papeleta.

Zapatero no rehuye la economía, hace hablar a Solbes, reconoce que queda mucho por hacer en vivienda y pone la guinda a un evento de dos horas que se puede resumir en un sólo carácter: ‘+’

Vídeo: Christian González
Fotos: P. Ll.

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El presidente culminó un mitin cargado de mensajes positivos

Asistir a un mitin político como un testigo convencido de nada es toda una experiencia. Si es en el gran pabellón de Vistalegre, con más de 20.000 entusiastas militantes y simpatizantes del partido en el Gobierno venidos de toda España, uno tiene la sensación de estar asistiendo a un show en el que puede ocurrir cualquier cosa, aunque al final del acto sabes que lo que de verdad queda es el éxtasis del militante, profesionalmente inoculado por la organización del evento.

Música, vídeo, mensajes repetidos infinitamente con varios leds luminosos (“motivos para creer”) que nos indican que, efectivamente, la fe del ‘creyente’ debe reforzarse ante la contienda del 9 de marzo. El mensaje se podría resumir en un sólo carácter: ‘+’. Alegría, confianza, creencia, fé, tranquilidad, logro, unidad. El acto fue dando un poco de cada cosa en sus intervalos.

Comenzándose, una larga y estruendosa ‘batucada’ anima a los fieles antes de que el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, tome la palabra para comenzar apostando fuerte: “también en Madrid ganaremos”. La fe mueve montañas, y manos en forma de aplausos.

La papeleta de Solbes

Tras él, un político al que uno (y seguramente él mismo) no se imagina arengando a un público que ha venido a disfrutar. Pedro Solbes es protagonista -seguramente indeseado- de esta campaña electoral, por lo que no ha tenido más remedio que saltar al ruedo con su flemática voz como única espada.

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Los seguidores se entregaron desde el primer momento

Los feligreses del puño y la rosa han sabido agradecerle el salto al exterior de la pecera y han reído y aplaudido sus pases de pecho a un Pizarro imaginario: “Dice [Pizarro] que fue a un mercado porque quería ‘conocer qué es’. Una vez allí compró cerezas para ‘ver cómo va la inflación’. ¡Cerezas en febrero!”. El público se volcó con el vicepresidente, que ya más suelto, dijo que ya “tengo una edad y estoy cansado de oír tantas tonterías”.

Una tradición del socialismo español

Tras él subió al atril con forma de zeta la Vicepresidenta Primera, María Teresa Fernández de la Vega. Tengan por seguro que no la dejarían desfilar por la Pasarela Cibeles; mostraba una preocupante delgadez, que, eso sí, no afectó a su verbo: “Vamos a continuar un proyecto sin exclusiones ni excomuniones”. Los feligreses lo estaban deseando, y al oír la postrera referencia ‘religiosa’ comenzaron a inflamar sus corazones, que estallarían de emoción más tarde, con otras referencias hacia la bestia negra del Gobierno, que harían Chaves y el propio Zapatero.

Zapatero: “No me callo ante la xenofobia, la homofobia, el machismo y el cinismo”
“El PSOE es, desde Pablo Iglesias a Felipe González, el partido central de la democracia en España”
De la Vega: “Vamos a continuar un proyecto sin exclusiones ni excomuniones”
Chaves: “Con permiso de la Conferencia Episcopal, tenemos más razón que un santo
cuando decimos que España y Andalucía necesitan gobiernos socialistas”
Solbes: “Dice Pizarro que fue a un mercado porque quería ‘conocer qué es’. Una
vez allí compró cerezas para ‘ver cómo va la inflación’. ¡Cerezas en
febrero!”
El mensaje es claro: alegría, ganas de vivir, felicidad frente a
amargura; la ceja levantada (él mismo hizo el gesto) frente al perenne
gesto amargo de las filas populares
Zapatero pasó de puntillas por una promesa que, por su coste económico, debería haber sido la estrella: los 400 euros del IRPF

De la Vega también citó otro punto caliente del partido, al calor del cual muchos militantes siguen acudiendo en su recuerdo. Cuando la vicepresidenta comenzó a hablar de la España de González, el público la interrumpió al grito de “¡Felipe, Felipe!”, quien tuvo que levantarse de su primera fila para saludar y calmar ánimos. El socialista también sabe guardar las tradiciones.

Otro histórico a la par que actual socialista tomó la palabra, aunque antes el público intentó encajar un espectáculo de ‘Els Comediants’ en el que se intentó representar la alegría de vivir a través de los cuatro elementos de la naturaleza. Una pareja de jubilados que tenía tras de mí mostraban impagables semblantes ante el show. Todo volvió al redil cuando el presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía -y candidato a renovar el 9M este último cargo-, Manuel Chaves, desbancó a los artistas circenses.

Irak sigue funcionando

Chaves se movió entre las comparaciones (“no es lo mismo x que z”) y cimentó éstas en cuatro pilares: lealtad, inmigración, Irak y Conferencia Episcopal. Del primero dijo que ningún presidente de Comunidad Autónoma puede decir que Zapatero no le haya recibido; del segundo, que hay que tratar a los inmigrantes “como nos gustaría que nos hubiesen tratado a nosotros cuando emigramos”; de Irak recordó la palabra cumplida de Zapatero, y aquí, el público demostró que este es un tema que aún funciona: se exaltó vehemente y orgullosamente, como quien celebra un enorme y justo triunfo.

Cuando Chaves tocó a los obispos, las gargantas ya estaban calentadas. Con sólo pronunciar ‘Conferencia Episcopal’, los silbidos comenzaron a dispararse en todas direcciones. Chaves dijo: “Con permiso de la Conferencia Episcopal, tenemos más razón que un santo cuando decimos que España y Andalucía necesitan gobiernos socialistas”. Los fieles alzaron al cielo sus palabras con sentidos aplausos.

Piedra, papel o tijera: alegría o amargura

Y llegó el momento. Después de un emotivo vídeo en el que Zapatero ordena el regreso de las tropas de Irak (sigue funcionando, y lo saben), comienza a sonar el himno del PSOE. Justo en el momento de los coros, que suenan realmente celestiales, asciende al púlpito con forma de su propia incial el presidente del Gobierno. 20.000 personas han aguardado este momento. Zapatero pone, con su verbo amable, confiado pero responsable, la guinda al evento.

El mensaje es claro: alegría, ganas de vivir, felicidad frente a amargura; la ceja levantada (él mismo hizo el gesto) frente al perenne gesto amargo de las filas populares. El camino de un mundo onírico de paz y felicidad que se va difuminando para convertirse en realidad a lo largo de la legislatura: “Gracias por soñar España con los ojos abiertos”, dijo.

Tras citar -como hicieron De la Vega, Chaves y Gómez- a “Doña Cuaresma y Don Carnal”, incidiendo en la división que reina en el PP, Zapatero comenzó a construir la idea que quería transmitir: el PSOE como “partido central de la democracia en España”. Citó a Pablo Iglesias y a Felipe González (de nuevo el público cortando al orador al grito de ‘Felipe, Felipe’), de quien dijo que convirtió a España en un país moderno y europeo, al que sacó “del pozo de tristeza en el que estaba sumido”. Tristeza versus alegría.

Los 400 euros, de puntillas

Aunque un mitin es cada vez más una demostración de dotes comunicativas homogeinizadas al gusto de la parroquia, Zapatero cogió el toro de Vistalegre por los cuernos y habló de economía pensando en los miles de jubilados que llenaban el recinto: “El fondo de la Seguridad Social ha pasado de 15.000 millones de euros con el PP a 50.000 con nosotros: vuestras pensiones están aseguradas”. Aplauso apoteósico, al que le siguió la promesa de que “duplicaremos las pensiones mínimas”. Manos enrojecidas de tanto batirlas.

Pasó de puntillas por una promesa que, por su coste económico, debería haber sido la estrella: los 400 euros del IRPF. Tampoco hizo mucho hincapié en el tema de la vivienda, aunque pese a ser un edulcorado acto de partido, se permitió admitir que “aún tenemos mucho trabajo por hacer” en esta materia. Prometió para la siguiente legislatura un salario mínimo de 800 euros y un mensaje: “Con nosotros, los sacrificios irán para los más poderosos, no para el trabajador”.

Tras hablar del bolsillo, Zapatero miró al cielo, como tantos agricultores preocupados por la sequía o como cada vez más gente preocupada por el cambio climático: “Nosotros revisamos por primera vez las emisiones de Co2”, dijo; y apostilló: “Ellos [PP] son fríos con la gente, pero calientes con el planeta”.

Aunque el ‘talante’ del Presidente le impide ir a cuchillo con sus rivales, el público lo pedía a gritos: “¡A por ellos, oé, a por ellos, oé!”. Y ahí arrancó Zapatero la escalada final de su discurso con un “no me callo” múltiple: “No me callo” ante la xenofobia, ante la precariedad laboral, ante la homofobia, ante la exclusión social, ante el machismo -y al referirse a este punto es cuando gritó más alto-, ante los depredadores del clima, ante el cinismo, ante quienes denigran “a la gente de la cultura”, ante los crispadores y ante los cínicos.

Simpatizantes: a luchar voto a voto

“¡A movilizarse! Está en nuestras manos, lo vamos a conseguir, y el 9
será una gran fiesta que nos hará tener una gran sonrisa, la sonrisa
amplia que se merece España”, exclamó Zapatero, ante un pabellón definitivamente rendido
a sus pies. El mitin llegó entonces a su fin, cerrando un círculo que comenzó con aquél “no nos falles” de la noche del 14-M. De música de fondo, el estribillo de “no cambies”.

De mensaje de fondo: positivismo, alegría, felicidad, millones de virutas de confeti sorteando banderas rojas hacia el techo de un recinto lleno de emoción, energía y fe, mucha fe. Toda la necesaria para que ahora los 20.000 socialistas que acudieron a este acto se vean con fuerzas de seguir su trabajo en la calle, en sus barrios y pueblos. Convencidos, están.

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Sobre el autor

Periodista y emprendedor social. Co-fundador de Bottup.

4 Comentarios

  1. Fernando_Solera 12/02/2008 en 1:37

    Como te acabo de opinar en paullop.es, veo que el PSOE monta unas campañas muy atractivas. No sé quién se encargará de las mismas, pero desde luego se luce. Son infinitamente mejores que las del PP.

    Pero entrando en el fondo del asunto y del artículo, creo que se nos pide demasiada fe a los ciudadanos. El motivo es evidente: la realidad va por un lado y ellos por otro. Los datos económicos, que son objetivos, se les están viniendo abajo, y ellos sin embargo apelan a la alegría. Menuda tomadura de pelo.

    Y por cierto, no han comentado ni media palabra sobre la sentencia del Supremo que deja todavía más desamparados a los trabajadores de este país.

    En cualquier caso, magnífica crónica, por la que os felicito sinceramente. Un abrazo muy fuerte.

  2. Anónimo 11/02/2008 en 8:28

    yo también estube en vistalegre y creo que tu cronica es fiel reflejo de lo que allí se vivió. FELICIDADES.

  3. Anónimo 11/02/2008 en 0:51

    Me gusto mucho la idea de base de la cronica, como ya te dije ayer, y ha quedado muy bien, sobre todo el segundo parrafo, que tiene un ritmo muy bueno. bueno tron, me pego una ducha y al tajo.

  4. Anónimo 10/02/2008 en 12:57

    video interesante.
    copiar y pegar

    http://es.youtube.com/watch?v=eh7AwktND58

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